miércoles, septiembre 30, 2009

Una tarde con Amis y Fonseca

A cinco minutos caminando desde la estación de Camden Town, en una zona más acomodada que hippy del barrio que es sinónimo de mercadillo callejero, se encuentra la residencia londinense de Isabel Fonseca y Martin Amis, el matrimonio que protagoniza la rentrée otoñal de Anagrama gracias a una novela y la reedición de un ensayo de ella (Vínculo y Enterradme de pie. La odisea de los gitanos, respectivamente) y una colección de artículos de él (El segundo avión).

La casa ha cambiado desde la última vez que la visité, en el invierno de 2002. Entonces, Fonseca y Amis se aprestaban a alquilarla para escapar un par de años a Uruguay, la tierra del padre de ella, y el salón de la planta baja donde suelen conceder sus entrevistas era un desierto de paredes blancas y parqué donde destacaba una sola nota de color: el libro ilustrado que desde la repisa de la chimenea rendía homenaje a Bruno Fonseca, uno de los hermanos artistas de Isabel, que vivió en Barcelona durante diecisiete años y regresó a Nueva York para morir de sida en 1994. Hoy el libro sigue ahí, pero lo rodean diversos cuadros (del propio Bruno, de Caio –el otro hermano Fonseca–, del egarense Augusto Torres…), una alfombra tan mullida como voluminosa, el gris verdoso que ha pasado a teñir los muros, el rojo chillón de los sofás, dos impresionantes librerías con sus títulos ordenados alfabéticamente, alguna planta y, en una esquina, junto a uno de los altos ventanales, la máquina del millón Eye of the Tiger, que Martin adquirió con el avance de su segunda novela, Niños muertos, allá por 1975.

Pareja palmípeda
De nuevo, como en 2002, departimos con Isabel mientras esperamos a que Martin baje del primer piso, donde tiene su estudio. El autor de Dinero ha descubierto que debe viajar al encuentro de unas clases canadienses un día antes de lo previsto y retrasa su aparición hasta el último segundo. Que la entrevista sea conjunta, opción que nosotros mismos solicitamos, no ayuda a dar cohesión a la cita. Poco importan los temas que ambos puedan compartir en lo vital y en lo literario. El matrimonio es, de forma inevitable, como un esmoquin sin zapatos: por muy elegante que vayas de tobillos para arriba no hay forma humana de que dejes de mirarte los pies. Y, dada la atención que suele suscitar esta pareja, se diría que las suyas son extremidades palmípedas.

Él lleva sus sesenta años de vida en el candelero; como hijo del Angry Young Man Kingsley Amis, primero; como uno de los principales protagonistas de la hornada británica a la que la revista Granta dio carta de Gran Generación en 1983 (a su lado, Rushdie, Ishiguro, McEwan…) y, por último, como diana de una prensa que no le ha perdonado nunca sus afinidades norteamericanas, el desencuentro con la agente Pat Kavanagh (y la consiguiente ruptura de la amistad que le unía a su marido, Julian Barnes) o el divorcio de su primera esposa. Ella, tres lustros más joven, es una heredera norteamericana que cruzó el charco para estudiar en Oxford y que se quedó en las islas anclada en el Times Literary Supplement; en 1995 firmó una obra de no ficción sobre el universo romaní, Enterradme de pie, y, dos hijas más tarde, Vínculo se ha convertido en su primera novela.

Amis, pues, es dueño de una carrera a la que El segundo avión, colección de artículos y relatos a vueltas con el 11 de septiembre de 2001, no ha reportado más que la dosis habitual de polémica; puede renunciar a la charla a campo abierto y, en su lugar, fiel a la máxima de dejar que se note cuanto uno ha leído y vivido, citará repetidamente a Sylvia Plath, Philip Roth y Christopher Hitchens. Fonseca, en cambio, es una única obra de ficción que lo ocupa todo: tras la entrevista y la huida de su marido escaleras arriba, mientras el fotógrafo recoja el equipo, me preguntará aún por las bondades de la traducción al castellano de su libro y manifestará sus reticencias hacia el título que ha recibido en esa versión. Él la corrige en lo etéreo (la diferencia semántica en inglés entre los términos “delusion” e “illusion”) y ella contraataca colocando los puntos sobre las íes en la esfera de lo cotidiano (“¿Que fuiste tú el que puso los libros por orden alfabético? ¿En serio?”). Recorrido por la vida de una pareja literaria, el nuestro, que fluctuó en torno al tema amisiano del fracaso y el modo en que la pornografía pone al descubierto la divergencia entre hombres y mujeres.(...)

Terror aburrido
El 12 de septiembre de 2001, Occidente se levantó con una resaca venenosa: inseguro, entre dolorido y rabioso, consciente de que dos aviones y dos torres lo habían hecho ingresar de golpe en un nuevo, proceloso e imprevisible milenio. Y el gremio de los novelistas no fue menos, sostiene Amis en uno de los artículos de El segundo avión, a la hora de encontrar serios problemas para dar un sentido a sus trabajos en curso. “Duró dos semanas” –nos dice–. “Fue una sensación temporal de derrota. Después, uno absorbe el trauma”. Absorción que él regurgitaría durante los seis años siguientes con varias piezas periodísticas y un par de relatos, uno de los cuales lo llevó a ponerse en la piel del mismísimo Mohamed Atta. Esa recurrencia, ¿invita a pensar en el terrorismo como un apartado más del fracaso vital, ese gran tema de su obra? “No creo que se trate de un fracaso. Es más bien una evolución. También, uno de los resultados de la globalización, que ha creado un estado virtual, sin fronteras ni contenciones, con un vacío que el terrorismo ha venido a llenar. También es un asunto milenario. En la Edad Media, al final de cada siglo, Europa se vio barrida por grandes epidemias de sinrazón. La gente dejaba de creer cualquier cosa para creérselo todo. Es algo sobre lo que precisamente leía el otro día…” –y recita de memoria–: “En ocasiones, ese mundo subterráneo de fanatismo y superstición atrapa a la gente normal y pasa a alterar el curso de la historia”.

Las ideas sobre el Islam plasmadas en El segundo avión le han valido a Amis acusaciones de racista y reaccionario. Pero su lectura no sólo permite entender mejor los destacados que tan escandalosamente han lucido fuera de contexto; además, invita a desconfiar de él cuando sostiene que “la novela es subconsciente, trata aquellos temas sobre los que ignorabas estar preocupado, mientras que el ensayo político es consciente, versa sobre el mundo exterior”. Permítanme un análisis psicológico tan rápido como posiblemente barato: el individualismo de Amis entiende como una amenaza personal todo aquello que pueda devolverlo a la masa anónima, sea la ciega onda expansiva de un atentado o las colas interminables ante los controles de un aeropuerto. De ahí la polémica teoría en la que equipara terror y aburrimiento; para él, ambos conceptos acaban convergiendo en un miasma que es sinónimo de mediocridad.

Infidelidad literaria
Frente al resquemor más o menos público de Amis, la protagonista de Vínculo, Jean, debe hacer frente en el plazo de menos de cuatrocientas páginas a: un posible cáncer de mama, el adulterio de su marido, la enfermedad de su padre, la emancipación de su única hija y la cada vez más evidente amenaza de la vejez. Las muchas coincidencias biográficas entre Fonseca y su heroína (norteamericana que abandona su residencia en Camden Town para emprender un retiro sabático junto a su brillante marido inglés, el recuerdo del hermano fallecido, etc.) invitan a pensar que tal colección de miedos pueda resultar tan femenina como íntima. “Toda escritura nace de alguna forma de ansiedad” –acepta–. “Pero no hablaría de coincidencias. Lo que pasa es que no me censuré nada. Hay similitudes... Si trato las relaciones anglo-norteamericanas es por algo. Pero en la novela uno escribe lo que quiere y no le da más vueltas, no hay códigos. Así que son temas que me preocuparon durante la redacción del libro, pero no es que esté obsesionada con el envejecimiento”. A lo que Amis añade: “Ni por un momento pensé que ella fuera Jean y yo Mark”. A lo que Fonseca tercia: “Cuando fabulas, todo aquello que se encuentre demasiado cerca de la realidad nacerá muerto. Claro que tomas elementos de tu propia vida, ¿de dónde los vas a tomar si no?”. A lo que Amis cita: “Roth dijo que uno no miente sobre las cosas que le han pasado, sino sobre las cosas que no le han pasado”. Batería de respuestas que abortan la espinosa cuestión sobre la frontera de lo biográfico y la consiguiente sombra de infidelidad que Vínculo arroja sobre la pareja; cuestión, en cualquier caso, que servidor no tenía la menor prisa en abordar pero que más de uno zanjará con el inevitable “Eppur si muove”.

En este punto, el psicólogo que uno lleva dentro vuelve a hacer de las suyas. Durante los últimos cinco años, puntuado por La casa de los encuentros y una segunda obra de teatro (“Es molestamente prolífico” –lo piropea a medias Fonseca–), Amis se ha servido de sus propias memorias eróticas para redactar The Pregnant Widow. Y tal volver la vista atrás es la única forma de “infidelidad” que ahora mismo podemos asociar a un escritor que en lo físico se nos ha antojado sorprendentemente frágil, obsesionado con sus lecturas y su trabajo antes que con cualquier otro aspecto del mundo físico.

La viuda embarazada” –traduce él mismo al castellano– “trata la revolución sexual y está ambientada básicamente en los años 1970, cuando, según la ideología igualitaria, no debía haber diferencias entre hombres y mujeres, de modo que las chicas comenzaron a actuar como chicos y los chicos siguieron siendo lo que eran”. Pero, si de diferencias entre géneros hay que hablar, ningún tema mejor que el de la pornografía, que Amis abordó con ojo clínico en el ensayo Pornoland y que juega también un papel primordial en el Vínculo de Fonseca. La mención al mundo de los penes descomunales y los pubis depilados alumbra, en efecto, un animado debate en la pareja.

Debate pornográfico
F: Pensaba que sabía algo sobre pornografía, pero en realidad no le había prestado demasiada atención. Lo cual en el fondo resulta de lo más apropiado para un personaje tan inocente como Jean, que, al hacerse mayor, se siente amenazada por la representación gráfica de otra mujer. A las mujeres no les interesa la pornografía, prefieren las palabras a las imágenes, aunque quizá eso esté dejando de ser cierto. Creo que todos pertenecemos a la misma cultura, especialmente las mujeres jóvenes. Es una cultura a la que no pueden escapar, se encuentra por todas partes.
A: La pornografía es una forma de misoginia. Quizá cada vez la rechacen menos, pero para las mujeres desligar la sexualidad de la emoción es algo tremendamente ofensivo. Y hoy día es el modo en que todo el mundo recibe su educación sexual; no diseccionando una rana o hablando con los padres, sino a través de estos actos tan ordinarios…
F: Actos atléticos…
A: Propios de gladiadores. (Ambos se ríen) Y tan carentes de sentido del humor.
F: Ésa es la gran diferencia respecto a la vida real, en la que tenemos que atravesar una serie de experiencias sexuales terribles en nuestro camino hacia la madurez. No hay humor en la pornografía. Da risa lo poco divertida que es. Y eso transmite una información muy extraña a los jóvenes, desliga el sexo de todas sus torpezas y desastres y humillaciones. Resulta mucho más relajante saber que todos hemos pasado por lo mismo. Pero de ahí a que sea misógina, no sé…
A: Entonces, ¿por qué todos los actos sexuales acaban con el hombre corriéndose en la cara de la mujer? Es lo que la industria llama el “Money shot” (“la corrida/toma del dinero”). Y todas las mujeres lo odian.
F: ¿A todos los hombres les gusta eso?
A: (Duda) Bueno, es lo que quieren ver. Mi amigo Christopher Hitchens dice que, en un momento en que el romance ha muerto, en que la caballerosidad ha desaparecido, en que las emociones están cada vez menos presentes en el mundo que nos rodea, uno puede animarse entrando en fuckedupfacials.com, donde los penes actúan como mangueras antidisturbios.
F: Pero eso no tiene nada que ver con la vida real. Tengo la intuición de que eso es lo que la gente mira, pero no lo que hace. Aunque las chicas jóvenes imitan cada vez más la pornografía. Las ves luciendo tops de Playboy y piensas que hemos perdido la batalla. Parece una broma, una gran broma. Aunque desde luego no lo es y, como madre de dos niñas, no puedo dejar de odiarlo. Un personaje de una novela de Zoë Heller se pregunta por qué las mujeres han de tomarse el sexo de forma tan personal. Ésa es la gran diferencia: para las mujeres es algo personal.

Terapia matrimonial
Ahí está. Se pega todo menos la guapura y Fonseca se ha contagiado; ha caído en el abismo de la referencia literaria. Es, precisamente, otro de los puntos en común entre El segundo avión y Vínculo: ambos libros tienden a citar los versos de Philip Larkin. Confluencia que da pie a un último y animado diálogo sobre la convivencia entre un escritor, una escritora y los egos de ambos.

A: Mi padre era escritor. Mi madrastra era escritora. Sería raro no tener escritores en casa… Con mi padre no hubo problema. O quizá un poco, pero sólo para él. Tenía una personalidad voraz. Una vez, nada más entrar a un restaurante, le dijo al camarero: “Quiero mucho más de lo que me toca antes de que nadie en esta sala haya recibido el primero de sus platos”…
F: Pero era su tipo de humor. Kingsley era un hombre encantador...
A: El caso es que me encantaría que a Isabel le dieran el Premio Nobel y que venda más libros que J.K. Rowling.
F: Eso seguramente no te importaría… Es una cuestión razonable. No me molesta que me pregunten qué se siente al estar casada con él. No soy una mujer competitiva y el deporte se me da fatal. Lo bueno, como se ha podido comprobar con el tema de la “illusion” y el “dilusion”, es que tienes una gran fuente de recursos en casa. Pero lo más importante es que éste es un oficio extraño y resulta conveniente vivir con alguien que lo entiende, que sabe que no hay vacaciones y que siempre estás con el libro encima. Por otro lado me suele robar los chistes y, con su ritmo de publicación, cuando quiero protestar ya están impresos. Ah, esto ha sido como una sesión de terapia, gracias por tu asesoramiento…

En efecto, los cuarenta minutos pactados para la entrevista han llegado a su fin. Toca que el fotógrafo tome cámaras en el asunto y descubra, mientras charla distraídamente para entretener a sus modelos, que la casa rosa donde él mismo se crió, al otro lado de la calle, ha tenido también como inquilinos a Zoë Heller y al actual alcalde de Londres, Boris Johnson. Tras la revelación, Fonseca vuelve a posar con gesto estoico. Amis, razonablemente distendido unos minutos antes, luce ahora una cara de póquer que se va torciendo camino de la impaciencia y, quizá, el mal humor. El estudio de la primera planta lo reclama. Al día siguiente parte hacia Canadá. Una semana de clases para, a continuación, encontrarse con su familia en Long Island, donde pasarán las vacaciones. Y, en septiembre, ambos visitarán España para promocionar sus respectivos libros. Tras la (breve) sesión de fotos, el escritor se escabulle aliviado, no sin antes mandarle un beso con la mano a su esposa y enarcar las cejas como quien dice: “ya sabes, el trabajo me reclama ahí arriba, no esperes despierta”.

(Esta entrevista ha aparecido en el número de septiembre de Qué Leer)

jueves, septiembre 24, 2009

miércoles, septiembre 23, 2009

El buen juicio de los ciudadanos

"No hay nada extraordinario en el pie, salvo que mide siete metros. La rodilla derecha no reviste demasiado interés y nadie ha intentado jamás dinamitarla, lo que demuestra el buen juicio de los ciudadanos."

De El Padre Muerto (Sexto Piso, 2009) de Donald Barthelme

"Giants" de Blueberry Hill

Hace cuatro años, cuando Blueberry Hill debutó con Thanks, desde estas mismas páginas dijimos que no, que si acaso las gracias se las dábamos nosotros a ellos por la sorprendente belleza de su propuesta, un disco nacido en Barcelona y Pollensa pero cuya americana voluntad había seducido al otro lado del charco a todo un Garth Hudson, firmante de los teclados en más de un tema. Un largo mandato presidencial, pues, ha tardado el cuarteto en responder a nuestro inicial entusiasmo. Grabaron allá por 2007 en Islandia, bajo supervisión de Sturla Thorisson, y desde entonces han estado poniendo y quitando en busca de un resultado, en efecto, perfecto, lleno de matices y sugerencia, notablemente más variado en lo estilístico, diríamos incluso que de producción exquisita, pero falto en ocasiones de la chispa que tan bien hacía prender a su predecesor. A los de la colina del arándano nadie les puede negar un ángel de tamaño XL; tampoco, que han pensado en demasía su segundo trabajo. Si ya has nacido gigante, ¿para qué tirarte la adolescencia construyéndote alzas?

(Esta reseña ha aparecido en el número de septiembre de Go Mag)

lunes, septiembre 21, 2009

"District 9" de Neill Blomkamp


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Para ulular lastimeramente:
Que algunos elementos de su guión se desmoronen cual chabola de gueto sudafricano una vez abandonado el cine (ejemplo-spoiler: las veinticuatro horas con que las autoridades anticipan el traslado de las gambas se transforman, por arte de magia, en cuatro días). Y los movimientos un tanto chuscos de los extraterrestres cuando varios de ellos se ven obligados a compartir un mismo plano
.

Para aullar efusivamente:
Tiene historia, tiene ritmo y tiene gracia. Amén de un desparpajo no exento de respeto por sus mayores (V, Robocop, Aliens y, nos apostaríamos una lata de comida de gato, casi todo Cronenberg y hasta Wall-E). Sin olvidar su (evidente) crítica socio-política ni a Sharlto Copley, en cuya interpretación apreciamos toda la estupidez, toda la brutalidad y, sin embargo, toda la emotividad de que es capaz la raza humana (a menudo concentradas en el plazo de escasos segundos).

El consejo crepuscular:
Disfruta, oh lector crepuscular, de este notable entretenimiento. Y anticipa, con ello, tres cuartos de cuanto le aguarda a nuestro seleccionado balompédico en el mundial sudafricano del próximo año.

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domingo, septiembre 20, 2009

sábado, septiembre 19, 2009

Mike Horn


Lo descubrimos con este vídeo y seguimos disfrutándolo gracias a su cuenta de Flickr, donde imágenes como la que ilustra estas líneas pueden ser descargadas a una resolución tal que pondría de buen humor al mismísimo Emperador.

viernes, septiembre 18, 2009

My Own Private Top-10 Patrick Swayze Movies


1) The Outsiders (1983) de Francis Ford Coppola
2) Red Dawn (1984) de John Milius
3) Youngblood (1986) de Peter Markle
4) North and South (1985-1986)
5) Point Break (1991) de Kathryn Bigelow
6) Uncommon Valor (1983) de Ted Kotcheff
7) Ghost (1990) de Jerry Zucker
8) Dirty Dancing (1987) de Emile Ardolino
9) Road House (1989) de Rowdy Herrington
10) Next of Kin (1989) de John Irvin

miércoles, septiembre 16, 2009

And where is Love, actually?

Un grupo de cineastas y críticos ha escogido para The Observer los mejores veinticinco films británicos de los últimos veinticinco años. Aunque confiesa haber visionado tan sólo diez de los títulos seleccionados, este ladrador crepuscular de veras considera que cierta película sentimental y navideña de Richard Curtis hubiera merecido figurar en la lista (junto al 9 Songs de Winterbottom, desde luego)...

1) Trainspotting (1996) de Danny Boyle
2) Withnail & I (1987) de Bruce Robinson
3) Secrets and Lies (1996) de Mike Leigh
4) Distant Voices, Still Lives (1988) de Terence Davis
5) My Beautiful Laundrette (1985) de Stephen Frears
6) Nil By Mouth (1997) de Gary Oldman
7) Sexy Beast (2000) de Jonathan Glazer
8) Ratcatcher (1999) de Lynne Ramsay
9) Slumdog Millionaire (2008) de Danny Boyle
10) Four Weddings and a Funeral (1994) de Mike Newell
11) Touching The Void (2003) de Kevin Macdonald
12) Hope and Glory (1987) de John Boorman
13) Control (2007) de Anton Corbjin
14) Naked (1993) de Mike Leigh
15) Under The Skin (1997) de Carine Adler
16) Hunger (2008) de Steve McQueen
17) This is England (2006) de Shane Meadows
18) Shaun of the Dead (2004) de Edgar Wright
19) Dead Man's Shoes (2004) de Shane Meadows
20) Red Road (2006) de Andrea Arnold
21) Riff-Raff (1991) de Ken Loach
22) Man on Wire (2008) de James Marsh
23) My Summer of Love (2004) de Pawel Pawlikowski
24) 24 Hour Party People (2002) de Michael Winterbottom
25) The English Patient (1996) de Anthony Minghella

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domingo, septiembre 13, 2009

"Flight of the Conchords" - Season 2


Some people say that rappers don't have feelings
We have feelings (We have feelings)
Some people say that we are not rappers (We're rappers)
That hurts our feelings (Hurts our feelings when you say we're not rappers...
Some people say that rappers are invincible (Were vincible)
Were vincible
What you are about to hear are true stories (Real experiences)
Autobiographical raps (Things that happened to us)
All true,
Bring the rhyme

I make a meal for my friends,
Try to make it delicious,
Try to keep it nutritious,
Create wonderful dishes
Not one of them thinks about the way I feel
Nobody compliments the meal

I got hurt feelings, I got hurt feelings
I feel like a prized asshole
No one even mentions my casserole
I got hurt feelings, I got hurt feelings
You could a said something nice about my profiteroles

Heres a little story to bring a tear to your eye,
I was shopping for a wet suit to scuba dive,
But every suit I tried was too big around the thighs,
And the assistant suggested I try a ladies size

I got hurt feelings, I got hurt feelings
Im not gonna wear a ladies wet suit, I'm a man!
I got hurt feelings, I got hurt feelings
Get me a small mans wet suit, please

Its my birthday, 2003
Waiting for a call from my family

They forgot about me

I got hurt feelings, I got hurt feelings
The day after my birthday is not my birthday, Mum
I call my friends and say, Lets go into town,
But theyre all too busy to go into town
So I go by myself, I go into town
Then I see all my friends, they're all in town

I got hurt feelings, I got hurt feelings
They're all lined up to watch that movie
Maid in Manhattan.

Have you even been told that your ass is too big?
Have you ever been asked if your hair is a wig?
Have you ever been told you're mediocre in bed?
Have you ever been told you've got a weird-shaped head?
Has your family ever forgotten you and driven away?
Once again, they forgot about 'J'
Were you ever called homo, cause at school you took drama?
Have you ever been told that you look like a llama?

Tears of a rapper (Tears of a rapper),
Im crying tears of a rapper
Tears of a rapper

sábado, septiembre 12, 2009

Azarosa sesión doble


La del jueves por la noche. Hasta aquí, lo más o menos buscado: sendas adaptaciones literarias de autores en algún u otro momento de cabecera para este ladrador crepuscular, Michael Chabon y Bret Easton Ellis. A partir de entonces, las simpáticas casualidades: ambientadas ambas en 1983, protagonizadas ambas por Jon Foster, relacionadas ambas con la bisexualidad a tres bandas, fotografiadas ambas maravillosamente, decoradas ambas con actores particularmente intensos en los papeles paternos (Nick Nolte, Billy Bob Thornton y Chris Isaak)... Y con unas Sienna Miller y Amber Heard emperradas en lucir palmitos similares.

viernes, septiembre 11, 2009

Famous Last (but one) Words (181)

Conversación cazada al vuelo entre dos clientes del quiosco al que religiosamente acudo día tras día para agenciarme El País:

- Cliente 1: ¿Usted qué edad tiene?
- Cliente 2: 83 años para servirle.
- Cliente 1: Ah, muy bien. Pues yo tengo 94.
- Cliente 2: Míralo, se pone chulo sólo porque llegó antes...

The Cross


sábado, septiembre 05, 2009

nuqDaq 'oH puchpa''e' (*)

La revista Wired ha escogido los diez lenguajes artificiales elaborados con mayor detalle (o, en términos menos amables, los más geeky de la historia). Y son estos:

10) Esperanto
9) Fremen (Dune)
8) Qwghlmian (Cryptonomicon)
7) Vampirese (Blade movies)
6) Gelfling (The Dark Crystal)
5) Sindarin (Lord of the Rings)
4) Huttese (Return of the Jedi)
3) R'lyehian (The Call of Cthulhu)
2) City Speak (Blade Runner)
1) Klingon (Star Trek)

(*) La traducción al encabezamiento de este post, en la página web del Klingon Language Institute.

martes, septiembre 01, 2009

It was 70 years ago today...

Se suele olvidar -quizá sencillamente ignorar- que la cosa comenzó a sangre y fuego. La invasión de Polonia no fue un paseo militar; la guerra duró allí tan sólo una semana menos que en Francia, y se habría prolongado de no ser por la ofensiva soviética del 17 de septiembre. De hecho, hay que adentrarse en 1940 para dar con la derrota de la última unidad del ejército regular polaco, la que comandó el legendario Henryk Dobrzanski. Más allá de los bombardeos contra objetivos civiles y de las numerosísimas bajas en los campos de batalla, en fin, la cosa tuvo mucho de Solución Final antes de la Solución Final (este artículo de Wikipedia resulta notablemente ilustrativo al respecto).