sábado, agosto 28, 2010

Fotogramas titulares (3)


PD: "Though seemingly content to be a B-movie director, Neil Marshall heads further into C-list territory with Centurion, a period actioner that squanders the great Michael Fassbender and Dominic West in murky, monotonous Roman Empire carnage." (Nick Schager en Slant Magazine)

Instantes publicitarios (5)


jueves, agosto 26, 2010

"Inception" de Christopher Nolan

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Para ulular lastimeramente:

La insidiosa intuición de que la cosa comenzó cual divertimento con el que Christopher Nolan quiso abstraerse entre las partes segunda y tercera de su Batman, de que se fue entusiasmando progresivamente con el proyecto pero no llegó a tiempo de darle mayor rigor (que no vigor) narrativo. En términos menos especulativos, el constante cognitus interruptus al que abocan sus (no del todo bien resueltas) secuencias de acción, con el asalto a la fortaleza invernal a modo de regalo de Navidad para quienes sostienen que tal precisamente es el talón de Aquiles del director. Quince minutos y doscientas diecisiete balas menos, en efecto, nos hubieran acercado a la onírica categoría del clásico instantáneo.


Para aullar efusivamente:
Los diversos (y no tan incomprensibles como se ha pretendido) niveles en los que se estructura la acción, destello de guión que desemboca en genialidad de realización durante ese clímax tan cuádruple como del todo memorable. Su montaje, consecuentemente. Que salga airosa del siempre peludo uso de la cámara lenta. Su ritmo, a fin de que el espectador no tenga demasiada ocasión de reparar en las varias contradicciones en las que incurre. Un Leo DiCaprio muy ajustado, un Joseph Gordon-Levitt solvente y una Marion Cotillard maravillosa, dueña de un personaje que aúna tensión y poesía, el sueño de cualquier narración por su capacidad para, sin salirse de la trama, multiplicar sus implicaciones y lecturas. Michael Caine, que aquí pinta poco pero no deja de ser Michael Caine. El carácter juguetón y sabiamente distribuido y nunca redundante de sus efectos especiales, particularmente en lo que a las paradojas
se refiere. Sus diversos y sutiles homenajes: a Heat en el tiroteo bajo la lluvia, a El planeta de los simios en la playa del limbo, a 2001 en la cámara acorazada del subconsciente de la estación invernal... ¿y, quizá, al Following del mismo Nolan?

El juicio crepuscular:
La, de momento, gran película fantástica y de acción de este 2010 hunde sus raíces en 1998, fecha en la que el debut de Christopher Nolan, la recién mentada Following, presentó a otro personaje llamado Cobb, sujeto la mar de ambiguo que gustaba de ir trajeado y manifestaba serios problemas en su relación con la femme fatale de turno. Ladramos este paralelismo para destacar no sólo la consecuente personalidad creadora de Nolan, el gran director hollywoodiense de esta década (especialmente tras la pesadilla en que se ha convertido la carrera de M. Night Shyamalan), sino para prestar nuevas claves de interpretación sobre el final de esta Inception, conclusión de gran sencillez, mucho más abierta de lo que se ha pretendido y que por ello ingresa feliz y justamente en los anales del séptimo arte.

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1945

"Pero la culpa de los nazis no absuelve a Europa, no absuelve a Estados Unidos. El proceso de Núremberg no sirvió sólo para probar la culpa de los nazis: tuvo por fin absolver a los aliados. (...) No hay que creer que en 1945 se liberaron los campos de concentración, no hay que creer que en 1945 se ganó la guerra. En 1945 se enterraron los expedientes, en 1945 se borraron los rastros, en 1945 se lanzó la bomba atómica. El mismo año, con unos pocos meses de intervalo, tuvo lugar el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, por un lado, y el proceso de Núremberg, por el otro, sin que nadie viera en ello la menor contradicción. Así pues, 1945 no es el año en que acabó la guerra, digo a mis estudiantes; es el peor año en la historia del siglo XX, el año en que se atrevieron a falsear el mayor crimen jamás perpetrado en común, en que se atrevieron a mentir sobre las responsabilidades."
(Del Jan Karski de Yannick Haenel -El Aleph, 2010-.)

martes, agosto 24, 2010

domingo, agosto 22, 2010

DEP


Rodolfo Enrique Fogwill (1941-2010) - Renovador de las letras argentinas y, por tanto, escritor irregular, entre la genialidad y el extravío lector; algo más allá, tipo atronador e incómodo, personaje sin duda necesario...

Londinenses alturas

viernes, agosto 20, 2010

Atardecer de metal y cristal



Como si conocieran al dedillo las debilidades neoyorquinas de este ladrador crepuscular, A. y M. envían esta postal protagonizada por el Empire State y el Chrysler Building, sin duda los Superman y Batman arquitectónicos de la Gran Manzana. Bardzo dziękuję!

martes, agosto 17, 2010

Tres píldoras fordianas

"Sé, por experiencia, que tengo el hábito de buscar lo normal en la vida, de perseguir razones para creer que esto o aquello está bien."

"Ha pasado mucho tiempo desde entonces y he recordado cosas de las que no hablo hoy. Algunas he tratado de volcarlas en novelas. He escrito cosas y las he olvidado. He contado historias. Y había más, una vida es más."

"La alegría de sobrevivir está teñida por la dolorosa certeza de que no puedes sobrevivir."
(Las tres citas pertenecen a Mi madre -Anagrama, 2010-, de Richard Ford.)

viernes, agosto 13, 2010

Where present meets the past



Sergey Larenkov firma estos mashups de imágenes de la Segunda Guerra Mundial y otras contemporáneas con escenarios moscovitas en común. Aquí, su blog.

miércoles, agosto 11, 2010

Falling in Love is Hard on the Knees (52)



My Will Is Good, dice con no poca melancolía Port O'Brien desde su notable álbum Threadbare...

El asombroso mundo del cameo (11)



Carla Bruni y Nicolas Sarkozy daban un toque de savoir faire al delirante paso de Homer por París en el capítulo quinto de la vigesimoprimera temporada de The Simpsons, titulado The Devil Wears Nada.


miércoles, agosto 04, 2010

"Nothing Personal" de Urszula Antoniak


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Para ulular lastimeramente:

Lo mismo que toda buena soledad, aquí demostrándose fructífera para cinco minutos más allá revelarse demasiado ruidosa, esta intensa ópera prima chirría en el mismo apartado que le confiere extrañeza y personalidad. Así, su estructura narrativa, compuesta por una serie de flashes que van iluminando de forma sutilmente arbitraria la cronología ¿lineal? de la historia (y donde, por tanto, cualquier información significativa se presentará incompleta y casi fruto de la casualidad, de modo que sea el espectador quien deba unir los puntos haciendo uso de no poca imaginación); la singular estructura narrativa, ladrábamos, acaba volviéndose en su contra al no alcanzar a justificar la relación que se establece entre dos protagonistas tan absolutamente dispares. Paralelamente, Stephen Rea, principal baza comercial de la producción, en ocasiones hincha demasiado un personaje que pedía a gritos no escapar un solo centímetro a su silenciosa mediocridad.


Para aullar efusivamente:
La valentía de Urszula Antoniak a la hora de no contar gran parte de lo que sucede. La hermosa fotografía de Daniël Bouquet, con aires de nouvelle vague en el tratamiento de los interiores y de gran expresividad orgánica cuando toca retratar los lluviosos paisajes de Connemara. Y una Lotte Verbeek capaz de responder a todos y cada uno de los matices que el film solicita de ella.

El juicio crepuscular:
Partamos del spoiler, aquí tan amplio como inofensivo: una banshee cruza Irlanda para escapar a su propia rabia y ve cómo su vacío acaba fluyendo junto al de un granjero viudo. Poco más hay y, aún así, cuánto crece el film respecto a sus austeros puntos de partida y llegada. La propuesta requiere de una paciencia que se ve recompensada, pues perturba y emociona a partes iguales. Y, para terminar prácticamente como comenzábamos, añadir que las malas noticias son a la vez buenas: Antoniak no acaba de rematar pero eso le asegura un más que interesante margen de crecimiento.

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