viernes, febrero 25, 2011

lunes, febrero 21, 2011

"True Grit" de Joel e Ethan Coen

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Para ulular lastimeramente:

Comenzando por el principio, el plano de la llegada del tren, tremendamente digital y en absoluto coherente con el resto de la película. Que le sobren diez minutos y el escaso desarrollo de los personajes masculinos, lo que sumado se traduce en un molesto desajuste narrativo: Rooster Cogburn evoluciona de golpe con la secuencia del río, pero su desencuentro con LaBoeuf es objeto de una, dos, hasta tres escenas paralelas que nada más aportan. Algún que otro subrayado musical. Y la sensación de que, a día de hoy, un film de estas características no debería ser contado desde tamaña linealidad.


Para aullar efusivamente:
La capacidad de los Coen para conjugar el western de toda la vida con su particular mundo de simpática estulticia, amable verborrea
y episodios de lírica extrañeza. Hailee Stenfield y Jeff Bridges (eso sí, este último a medio escupitajo de la sobreactuación en secuencias como la del juicio y la de la práctica de tiro con obleas de maíz). El modo en que la fotografía de Roger Deakins otorga atmósferas domésticas a los paisajes naturales y ominosas a los interiores. La calma belleza de todos y cada uno de las planos en los que hace acto de presencia la nieve. Y, acabando por el final, su muy posmoderno y nihilista epílogo, una genialidad cargada de amargura en la que no resulta sencillo reparar.

El juicio crepuscular:
Tras la exigente pero memorable A Serious Man (ladramos sobre ella aquí), los Coen se han dado por vez segunda al remake, esta vez a vueltas con un western recordado principalmente por el parche que cubría el ojo izquierdo de John Wayne y que sentaba así el carácter crepuscular de la cosa (en el caso de Bridges, curiosamente, es el ojo derecho el que falta). Podría uno preguntarse por qué, responderse con la enumeración de títulos "menores" (El gran salto, Quemar después de leer) que los hermanos han sembrado entre una y otra de sus pequeñas obras maestras. Pero tal cuestión se nos antoja tan inútil como quedarse mirando en pleno duelo el tambor de ese Colt Dragoon que se nos acaba de encasquillar. En su lugar proponemos un ejercicio cinéfilo mucho más saludable y entretenido: súmese el ya comentado epílogo a la imagen leitmotiv de la película (la luz en el centro de la pantalla del plano inicial, la puerta abierta de Centauros del desierto, la entrada a la mina que preside estas líneas, la salida al cielo abierto en la cueva de las serpientes...) y descúbrase el sentimiento, la salvaje melancolía que transmite este proyecto. No es perfecta pero tampoco menor: True Grit tiene valor de ley.

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miércoles, febrero 16, 2011

Fotogramas titulares (40)


Siete temporadas después, la serie basada en el libro homónimo de David Simon, tutelada por Barry Levinson y con el propio Simon haciendo sus pinitos como guionista y productor, llegó a su fin con un telefilm de hora y media de duración que reunió a todos, absolutamente todos los intérpretes que habían pasado por ella. Fin de fiesta al que no fue exenta la amargura marca de la casa (llámenlo realismo, si quieren) y que anticipó en no pocos aspectos el ya glorioso 5x10 de The Wire.

(Aquí, el anterior ladrido que dedicamos a Homicide: Life on the Street.)

"Los anticuarios" de Pablo De Santis en tres citas

"¿Quién puede resistir a la belleza cuando la acompaña el pecado?"

* * *

"La enfermedad es una señal de lo sagrado o de la imposibilidad de lo sagrado. Esto es lo que tengo que resolver, esto es lo que no puedo resolver."

* * *

"Los que creen siempre son ociosos, los que creen se abandonan a su fe. Pero los que no creen, ésos son los incansables."

jueves, febrero 10, 2011

Band of Horses at the Apolo (BCN, 09/02/11)

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Ben Bridwell entró al concierto cansado y salió de él exhausto, incapaz de domar su Is There a Ghost final. Entre una cosa y la otra, no obstante, lo dio todo. Y ese todo resultó sudorosa, sorprendente, maravillosamente monumental, tal es la intensidad con que esta banda de caballos vive su directo. Los noventa minutos previos daban, pues, para perdonar cualquier gazapo. Pero, tras dos errores con el lazo, el amigo dejó de lado la guitarra, se arremangó la camisa y condujo la faena a buen corral saltando del escenario y compartiendo sus últimas gotas de entusiasmo con el público. Hay noches más exactas, pero rara vez tan memorables en sus pequeñas imperfecciones.

Javier Calvo, a dos aguas (estilos y naciones)


(Este artículo ha aparecido en el Qué Leer extra - Anuario 2010.)

martes, febrero 08, 2011

Fotogramas titulares (38)

"Némesis", de Philip Roth, en tres citas

"His anger provoked not against the Italians or the houseflies or the mail or the milk or the money or malodorous Secaucus or the merciless heat or Horace, not against whatever cause, however unlikely, people, in their fear and confusion, might advance to explain the epidemic, not even against the polio virus, but against the source, the creator -against God, who made the virus."

* * *

"These were the terrifying numbers charting the progress of a horrible disease and, in the sixteen wards of Newark, corresponding in their impact to the numbers of the dead, wounded, and missing in the real war. Because this was real war too, a war of slaughter, ruin, waste and damnation, war with the ravages of war -war upon the children of Newark."

* * *

"Sometimes you're lucky and sometimes you're not. Any biography is chance, and, beginning at conception, chance -the tyranny of contingency- is everything. Chance is what I believed Mr. Cantor meant when he was decrying what he called God."

martes, febrero 01, 2011