viernes, septiembre 30, 2011

El asombroso mundo del cameo (21)


Kevin Bacon es un Kevin Bacon deseoso de interpretar al Super Ray de Zach Galifianakis en el hilarante cuarto capítulo de la notable segunda temporada de la entrañable Bored to Death.

jueves, septiembre 29, 2011

My Own Private Top-15 Grunge Albums (1989-1993)

15) Gish de Smashing Pumpkins (1991)
14) Dirt de Alice in Chains (1992)
13) Core de Stone Temple Pilots (1992)
12) Every Good Boy Deserves Fudge de Mudhoney (1991)
11) Louder Than Love de Soundgarden (1989)
10) Apple de Mother Love Bone (1990)
9) Sweet Oblivion de Screaming Trees (1992)
8) Bleach de Nirvana (1989)
7) Siamese Dream de Smashing Pumpkins (1993)
6) Temple of the Dog de Temple of the Dog (1991)
5) Vs. de Pearl Jam (1993)
4) Badmotorfinger de Soundgarden (1991)
3) Facelift de Alice in Chains (1990)
2) Nevermind de Nirvana (1991)
1) Ten de Pearl Jam (1991)

miércoles, septiembre 28, 2011

Famous Last (but one) Words (204-205)

* "Digámoslo claramente: el problema de la izquierda es que las clases populares han perdido capacidad de intimidación. Y, por tanto, las élites económicas y sociales no ven necesidad alguna de tener que hacer concesiones y de renunciar a algunos de sus privilegios." (Josep Ramoneda en El país Domingo del 18/09/11.)

* "Claro que hay lucha de clases. Pero es mi clase, la de los ricos, la que ha empezado esta lucha. Y vamos ganando." (Declaración de Warren Buffett a The New York Times en noviembre de 2006, recogida por Ignacio Escolar la semana pasada junto a este significativo dato.)

Fotogramas titulares (85)

viernes, septiembre 23, 2011

"The Tree of Life" de Terrence Malick


Para ulular lastimeramente:

Que la relación entre su recorrido universal y su relato particular (intuímos que íntimamente autobiográfico) resulte tan incomprendida y se traduzca en acusaciones de pedantería, proselitismo o, peor todavía, dislocación narrativa. Y que ese carácter íntimo nos niegue una mayor profundidad en el retrato de la madre (excesiva, ingenuamente idealizada) y en la relación con el hermano pequeño, e ignore de paso la vejez de algunos personajes, escenario que tan bien hubiera completado las fases vitales del dichoso árbol.


Para aullar efusivamente:
Toda ella en cualquiera de sus apartados técnicos. Su exquisita, matemática realización, prácticamente propia de una sinfonía desdoblada también en una línea visual. ¿Será redundante destacar a continuación el sutil hermanamiento entre música e imágenes? El recital de Hunter McCracken, quien dota de todo el contenido al personaje de Sean Penn sin necesitar prácticamente de Sean Penn. Jessica Chastain y Brad Pitt, por la solvencia con que lidian con un guión invisible (que no inexistente). Y, sobre todo, que su mensaje no sea (cuando menos según el parecer de este ladrador crepuscular) tan evidente como se ha pretendido, que pueda amparar interpretaciones cristianas lo mismo que ateas, agnósticas o animistas (cosas del punto de vista narrativo, ¿vieron?).

El juicio crepuscular:
Como si de un partido de la selección se tratara, no dejamos de escuchar que tal quitaría un par de secuencias aquí y que pascual hubiera preferido un estilo de juego menos religioso. Señal de la poderosa personalidad artística desplegada por esta obra mayúscula y emotiva, un bellísimo ajuste de cuentas de Terrence Malick con su pasado (no muy lejano, por cierto, del Big Fish de Tim Burton) que, por si no había quedado claro aún, cayó del lado bueno en la percepción de un servidor: la admiración, el sentido de la maravilla y la carne de gallina no exenta de curiosidad intelectual fueron mis principales acompañantes durante toda la proyección.

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miércoles, septiembre 21, 2011

Unos que vienen, otros que se van...


(Curiosa la simetría inversa generada en la mesa de novedades por las portadas del último Gonzalo Suárez y el primer Ferdinand von Schirach. Y la pregunta es: ¿por qué el tipo del sombrero ha metido el barquito de papel en un maletín? Y aún podríamos seguir: ¿a dónde se lo lleva?)

martes, septiembre 20, 2011

"Piña" de Michael Cera (Alpha Decay)

Durante la (diría que jugosa, cuando menos entretenida) entrevista que con él publicaremos en el número de octubre de Qué Leer, Alberto Olmos lamenta que, en los artículos dedicados a la rentrée literaria, algunos periódicos hayan obviado títulos patrios como La mano invisible de Isaac Rosa y, en cambio, se hayan apresurado a hablar de las dieciocho páginas o así que ha firmado un actor norteamericano. Sucede que, en la fórmula “xxxx publica libro”, la opción “actor” cuenta con un mayor contenido noticioso que la variable “autor”. Y sucede también que lo “de allí” siempre nos tirará más que lo “de aquí”. Escritores españoles editando hay la tira, cada día más, pero… ¿cuántas estrellas de Hollywood se han escapado de una fiesta o han anulado una sesión de rayos UVA para lanzarse a teclear palabras en la soledad de sus salones? Bien, Michael Cera lo ha hecho (total, ponerse moreno no era lo suyo). Y el primer resultado ha sido Piña, un relato publicado por Dave Eggers en su McSweeney’s que ciertamente no alcanza los dieciocho folios (el chaval se perdió media fiesta, no más), aunque Alpha Decay lo ha espaciado con sabiduría hasta llenar 56 páginas de una de sus ediciones Mini (las ilustraciones, adecuadamente naíf, son de Blanca Miró). Porque Cera siempre me ha caído bien, como novio de Juno y como pretendiente de Nora e incluso repartiendo puñetazos en la pixelada piel de Scott Pilgrim, me he jugado la justa admonición de Olmos leyendo antes Piña que La mano invisible. Aunque, ahora que lo pienso, los veinte minutejos empleados representan un pecado muy venial en términos lectores, apenas una loncha de austero jamón yanqui entre dos mullidas rebanadas platenses: Nosotros, los Caserta de Aurora Venturini y El vampiro argentino de Juan Terranova. El caso es que la cosa la protagoniza Carroll Silver, un actor hollywoodiense en horas bajas: tras despedir a su agente, anda falto de proyectos y de dinero, y para más inri tiene serias dificultades a la hora de decidirse a ir al gimnasio para recuperar la forma que la edad, pues suma 38 primaveras, comienza a arrebatarle. En esas se cruza en su camino una muchacha pelirroja, cajera de un establecimiento de comida rápida (pollo frito, para más señas) en exceso ansiosa y sincera. Y aquí nos quedamos porque a lo tonto les he contado ya tres cuartas partes de la historia y alguno se estará preguntando qué me ha parecido el librito. Pues bien, muy indie, muy lo-fi, prácticamente la demo de lo que podría ser un buen relato de The New Yorker. Pero, admitámoslo, la primera mitad de cualquier recomendación no pasará del “simpático” y la segunda se sustentará siempre en un “eh, que lo ha escrito Michael Cera, tío”. Vamos, que uno intenta hablar de él y el contexto se merienda al contenido.

viernes, septiembre 16, 2011

El Beckett más callejero


(Este castigado pero literariamente memorable grafiti de don Samuel Beckett se halla en el número 35 de Portobello Road y es obra de Alex Martinez.)

jueves, septiembre 15, 2011

Famous Last (but one) Words (202-203)

"El tiempo es relativo." - José Antonio González, alcalde de Tordesillas perteneciente al PSOE, evaluando en El País de ayer la (cuentan que bastante larga) agonía del toro Afligido, lanceado hasta la muerte durante el día grande de las fiestas de esa localidad vallisoletana.

"Me siento como Cristiano Ronaldo. Eres como Dios." - Óscar Bartolomé Hernández "Zamorano", autor de la gesta, comentando la pobredumbre emocional de sus paisanos, habida cuenta que la tortura de un animal te convierte por esos lares en un héroe.

martes, septiembre 13, 2011

Fotogramas titulares (83)

Diccionario de oscuras penas

"karmapol
n. the imaginary committee of elders that keeps a running log of your mistakes, steadily building their case that you’re secretly a fraud, a coward, a doofus and a douche, and who would’ve successfully revoked your good fortune years ago had they not been hampered by bitter squabblings over grammar and spelling."

(Del a menudo perturbadoramente maravilloso The Dictionary of Obscure Sorrows.)

viernes, septiembre 09, 2011

jueves, septiembre 08, 2011

My Own Private Top-10 Harrison Ford Movies

10) Presumed Innocent de Alan J. Pakula (1990) / Working Girl de Mike Nichols (1988)
9) Indiana Jones and the Last Crusade de Steven Spielberg (1989)
8) Patriot Games de Phillip Noyce (1992)
7) Witness de Peter Weir (1985)
6) The Return of the Jedi de Richard Marquand (1983)
5) Indiana Jones and the Temple of Doom de Steven Spielberg (1984)
4) Blade Runner de Ridley Scott (1982)
3) Star Wars de George Lucas (1977)
2) Raiders of the Lost Ark de Steven Spielberg (1981)
1) The Empire Strikes Back de Irvin Kershner (1980)




lunes, septiembre 05, 2011

In memoriam

Se cumplen precisamente el próximo día 9 -constato gracias a una vieja agenda que ha sobrevivido al tiempo y a las humedades que lo acompañan cuando uno tiende a almacenar las cosas- dieciocho años de mi primera y última visita a Córdoba, Argentina. Dieciocho años desde que fui recibido en el barrio de Argüello por los Martínez en general y los Lascano Martínez en particular, primos y tíos y tíos-abuelos, una variopinta avanzadilla de lo que me esperaba durante las jornadas siguientes, con su visita al pueblo de Los Molinos (un clásico de la mitología veraniega de mi madre y sus hermanos), el asado en una villa de Carlos Paz, etc. Podría recitar completa la alineación de familiares a los que conocí aquella mañana de sábado, tras pasar la noche en el auto con mi tía Mele y su pareja de entonces, Carlos Villasuso. Pero quiero, debo más bien, detenerme en Celina Lascano, en ese momento una adolescente de mirada inteligente (lo cual, en términos argentinos, indica que probablemente te están tomando el pelo), de quien pronto descubrí, con el intenso interés que estas cuestiones suelen despertar cuando suceden dentro del linaje de uno, que había nacido exactamente en la misma fecha que mi hermano Ivo. Fueron sólo cinco días, pero la sucesión de partidas de truco y dados, la magnética personalidad de adultos como el tío Jorge o la dupla Goyo-Jambá, el cariño y la complicidad con que me acogieron Celina y sus hermanos, los grabaron a fuego en mi memoria emocional, al punto que la partida me sumió en un estado de shock del que no logré desperezarme hasta varias horas después de pisar de nuevo Buenos Aires. Creo recordar que volví a ver a Celina en la capital durante mi no muy gloriosa estancia de 1995, cuando intenté establecerme allí. Sí puedo asegurar que a lo largo de algunos años, dos o tres, me escribí con ella y los demás Lascano. Y que el tiempo y las humedades que lo acompañan cuando uno tiende a almacenar las cosas jamás alteraron el intenso cariño que por ellos sentí y sigo sintiendo.

Anoche supe, Facebook mediante, del fallecimiento de Celina. Llevaba tiempo padeciendo un cáncer, tiempo en el que yo había ido preguntando por su situación a Mele, a su hermano Jorge (antaño Jorgito). Sabía, pues, de la gravedad de la situación. Pero, como siempre, nunca esperé un desenlace tan... definitivo. Y pensaba hoy, esta mañana, que precisamente insistí en informarme sobre su estado, como si el conocimiento me otorgara alguna forma de control, pero que no se me ocurrió, diría, solicitar algo mucho más directo y evidente: pedir que le dieran un beso de mi parte, que le dijeran que este primo gallego desaparecido se acordaba y la tenía muy presente. Sirvan estas líneas de despedida para que ese mensaje llegue al menos a los suyos, a todos los que, hace casi dieciocho años, comenzaron a ser muy míos.

viernes, septiembre 02, 2011

"todos los días siguientes", mi relato negro y gijonés

Hará tres meses, mientras me anunciaban que Las tres balas de Boris Bardin era una de las cuatro finalistas al Memorial Silverio Cañada, premio a la mejor primera novela negra que concede la Semana Negra de Gijón, se me solicitó de paso un relato para el libro que el evento asturiano tiene a bien regalar a su público a modo de fin de fiesta. La extensión era libre pero se había prefijado un tema central, la frontera, y contaba con un plazo de entre siete y diez días para entregar mi colaboración. Ilusionado por la oportunidad pero agobiado por la falta de tiempo, decidí recuperar la voz narradora de Las tres balas..., partir de la argentinidad que ya conocía y había trabajado, la que no dejo de sentir como propia, para desarrollar la historia con mayor comodidad y celeridad (esa pertenencia, también el hecho de que escribiera desde un registro antes emotivo que realista, explica la mayor presencia de españolismos, el ánimo escasamente purista que presidió mi uso del lenguaje). Un fin de semana después, éste fue el resultado...