sábado, septiembre 03, 2005

Famous Last (last last last) Words

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"So long, and thanks for all the fish!"
De The Hitchhiker's Guide to the Galaxy.

Si yo fuera norteamericano...

...estaría muy cabreado:

- Porque mi presidente recortó los fondos destinados al mantenimiento de los diques de Nueva Orleans (los mismos cuya rotura ha sido responsable del anegamiento de la ciudad).

- Porque la ausencia de efectivos de la Guardia Nacional durante las labores de rescate obedece a un motivo muy concreto: está casi toda ella desplegada por Irak.

- Porque, en un momento de crisis, se ha dado prioridad al "disparemos a matar sobre los saqueadores" frente al "vamos a sacar de aquí hasta al último superviviente" (y, tras cinco días sin comer ni beber, el mismísimo Tío Sam se pasaría la propiedad privada por el forro del sombrero).

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Etc, etc.

viernes, septiembre 02, 2005

'The Descent'

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Gollum not dead!
(De hecho, él y su clan han regresado para cargarse una película de suspense que apuntaba a bastante correcta.)

jueves, septiembre 01, 2005

Mami

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La niña de dentro de la lavadora no me deja en paz...

Test cronológico

Si en efecto existiera la máquina del tiempo, si fuera posible regresar al pasado y alterar el curso de los acontecimientos, este ladrador crepuscular...

a) Intentaría asesinar a Hitler.

b) Compartiría un par de racimos de uvas con la mismísima Cleopatra.

c) Se presentaría a las 21:45 de la noche de ayer en el cine Bosque para impedirse a sí mismo la entrada y evitar así el visionado de la muy espantosa El sonido del trueno.

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Lo sé, lo sé... ¿a quién se le ocurre?

miércoles, agosto 31, 2005

From the Vaults...

Diez libros procedentes de mi adolescencia (bien, de las diversas que he atravesado) que rescaté ayer tarde de las catacumbas de casa de mi padre:

10. Conjuración de Catilina, de Salustio (Gredos) - Siempre se me dio razonablemente bien la lengua del imperio romano. Mi profesor de Latín en primero de BUP insistía en que era cuestión de sentido común. Yo, en cambio, me enfrentaba a las traducciones como si de operaciones numéricas se tratara: no conozco otro idioma tan deliciosamente matemático...

9. Escribir en el tiempo, de Andrei Tarkovski (Rialp) – La sola mención del apellido del realizador ruso estimulaba el punto G de mis profesores de Dirección de Cine en el CECC (no entro ya, lector crepuscular, en la descripción de sus reacciones físicas ante el visionado de alguno de sus eternos travellings). Fan yo mismo de Stalker y de Solaris, su autobiografía me acompañó en el avión que en 1994 me depositó en Nueva York; también, en el Greyhound que me condujo a Denver. Pero once meses después regresé a España sin haber logrado pasar de la página 11.

8. Encuentros en la tercera fase, de Steven Spielberg (Círculo de Lectores) – Novelizada por su propio realizador, esta es una de las películas extraterrestres que jalonan mis primeras memorias cinematográficas. Lógico que me aferrara al libro cuando lo vi en aquella tienda de cómics de segunda mano de la calle Zaragoza, a mediados de los años 1980, y que me lo agenciara, prestación monetaria paterna mediante, junto al Tiburón de Peter Benchley.

7. Bestiario, de Julio Cortázar (Ediciones B) – Un tío materno me contagió su pasión por Cortázar, de la que la adquisición de este volumen de bolsillo fue ejemplo/resultado. Leí el cuento inicial, Casa tomada, en los Ferrocarriles de la Generalitat, de regreso a una casa que, en efecto, por aquellos años andaba tomada.

6. Flores robadas en los jardines de Quilmes, de Jorge Asís (Planeta Argentina) – Regalo postal de una vieja penpal del cono sur, recuerdo tanto la ilusión que me hizo recibirlo como el placer erótico-costumbrista que me produjo leerlo.

5. Las leyes de la atracción, de Bret Easton Ellis (Anagrama) – Durante largo tiempo, y como para tantos otros a lo largo y ancho del lustro 1987-1992, Easton Ellis fue lo más. La portada negra de esta edición (en la colección Downtown) me sigue turbando poderosamente.

4. 2001: Una odisea del espacio, de Arthur C. Clarke (Orbis) – El número dos de la Biblioteca de la Ciencia Ficción de Orbis (se vendió en quioscos acompañado de El fin de la eternidad de Isaac Asimov) me permitió saldar cuentas con la versión fílmica de Stanley Kubrick, que había visionado con parejo nivel de fascinación y confusión allá por 1985.

3. Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sábato (Seix Barral) – Jamás será Libro del Mes en los boletines de la ONCE (es más, dudo mucho que se haya traducido al braille), pero a quién le importa lo políticamente incorrecto cuando la locura se vuelve verbo... Ahora que lo pienso, hay mucho del personaje de Alejandra en toda mi producción literaria. Mucho.

2. El nacimiento de la tragedia, de Friedrich Nietzsche (Alianza) – Dado el gesto pedante-avanzadillo con que decoré mis días escolares, una profesora que en el futuro habría de impartir Filosofía me sugirió que leyera, un año antes que el resto de la clase, la opera prima de cierto filósofo alemán. Y, quizá por su tono filológico (aunque más probablemente a raíz de su carácter vitalista), sigue encontrándose entre mis títulos de cabecera.

1. Las aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain (Juventud) – Este ejemplar, ilustrado con los dibujos de Walter Trier, sabe a verano de 1988, a tardes de lectura en la playa de Castelldefels, a las hijas de la familia holandesa con que trabamos cierta amistad, a las noches en que no sabía si habría de ponerme a limpiar vasos tras la barra de la Cervecería Jordi (que regentaban mi madre y mi padrastro y uno de cuyos cuartuchos nos acogió a mis hermanos y a mí durante un largo mes y medio). Contiene toda la aventura a la que yo raramente me presté. Pero, gracias a esa aventura prestada, un período tontorrón de mi vida resultó no solo más llevadero: en ocasiones fue incluso mágico.

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Mes Amis

Aparece, este mes de septiembre y en Anagrama (claro), la traducción al castellano de la última novela de Martin Amis, Yellow Dog. A modo de celebración, recupero en tres entregas de corte semanal la entrevista que mantuve con el escritor en invierno de 2002 a raíz de la publicación en España de Experiencia. El texto fue publicado por Qué Leer en el número de septiembre de ese mismo año.

Martin Amis, cuestión de estilo
Como si de un ejercicio metaliterario se tratara, el encuentro con Martin Amis (South Wales, Inglaterra, 1949), se desarrolla en términos cuasi idénticos a los de tantas entrevistas previamente consultadas en la hemeroteca; el día lluvioso, la casa pareada al norte de Regent's Park, el chándal de tenis... Tan sólo el pesado ejemplar de Experiencia (Anagrama), que llevo bajo el brazo consigue sustraerme al déjà-vu, me persuade de no ser el personaje secundario de un diálogo ya escrito.

La cita, aún así, haría las delicias de Jorge Luis Borges: me encuentro en Londres para escribir sobre un autor que, a los 50 años recién cumplidos, ha firmado una laberíntica recreación de su propia vida. ¿Por qué un profesional de la ficción se ve impelido finalmente a pasar revista a la realidad? ¿Dónde se encuentra, en última instancia, la frontera entre ambas? A Martin Amis pertenece esta frase: la verdad radica en la ficción; ahora, de perfil ante el ventanal que da fe de la plomiza mañana, mientras el fotógrafo revolotea a nuestro alrededor a la caza de la luz más decente y del ángulo más acertado, Amis se enfrenta a su propio aforismo, repite con no poca sorna la verdad radica en la ficción... y pasa a encomendarse a uno de sus maestros (y amigo): Saul Bellow le dijo una vez a un biógrafo "qué puedo contarte que no esté ya en mis libros". Aunque no sean autobiográficas, mis novelas contienen una dramatización de mi vida. La diferencia es que he escrito esta memoire con mi lado consciente, mientras que cuando hago ficción se trata más de una labor subconsciente. Entre el regodeo freudiano, cabe incidir en que Experiencia no es una memoria al uso: Sin buscarlo me di cuenta de que ciertas técnicas y registros novelísticos iban surgiendo mientras escribía, de que a nivel técnico todo se unía de forma natural y de que, más que una decisión, fue una cuestión de instinto. Nunca podría haberme sentado a escribirlo de forma lineal, me hubiera aburrido en agosto de 1949. Cuando escribes sobre tu propia vida tienes la posibilidad de reordenarla como te convenga, pero también tienes que decir la verdad. Llegado este punto, el laberinto metaliterario cobra visos de razón pura: volver la vista atrás con ánimo crítico puede ser lo más adecuado para conseguir esa verdad.
Continuará...

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lunes, agosto 29, 2005

1-(se)X-2

Huele a nueva, tiene tacto de regalito navideño recién despojado del envoltorio que lo contenía (¡en pleno mes de agosto!), sabe a promesas sinnúmero y a dos o tres arranques de magia y fantasía… Ahora que la Liga se despereza, aprovechando que la avalancha informativa de rigor apenas dura dos días y que todo nos coge como por sorpresa, un post de breves, humildes impresiones sobre lo acontecido durante la inaugural jornada balompédica:

1. Pese a generar una docena larga de ocasiones evidentes de gol, el Barça se quedó en Mendizorroza con el marcador a cero. Me callo el más que obvio símil para con la vida sexual de este ladrador crepuscular. Resaltar, si eso, mi acuerdo con el cronista que señaló el alarmante “etocentrismo” que viene padeciendo desde finales de la pasada temporada el juego de nuestro crack camerunés, Samuel “I wanna be your Pichichi” Eto’o.

2. Todas las dudas generadas por la obsesión galáctica de Florentino “que te ficho, leche” Pérez se fueron al garete durante los quince minutos en que “bicicletinhas” Robinho sambeó por el césped gaditano: a base de jugar con cinco delanteros y cinco defensas, este Madrid ha reinventado el fútbol total. Raúl saca los córners. Helguera remata en el área pequeña. Baptista cubre las estampidas de Roberto Carlos por la banda… La vida sexual de este ladrador crepuscular solía ser igualmente variopinta...

3. En el Mestalla, Pablito “ya querría Harry Potter” Aimar sumó hasta cuatro (4) genialidades en una sola jugada: control orientado de una patata que llovía de la luna de Valencia sobre la línea de fondo, caño al defensa que le marcaba, finta con la izquierda y remate pícaro con la derecha. La cosa, evidentemente, acabó en gol. Así nació y murió la cuota de vida sexual de este ladrador crepuscular para la semana pasada.

4. De nuevo en nuestro Levante, Patrick “livin’ la vida loca” Kluivert debutó con la escuadra del murciélago y a puntito estuvo de marcar un gol… en propia puerta. Desde su marcha, las banderas de los pubs y discotecas de Newcastle ondean a media asta. Y, por lo que cuentan mis informadores a orillas del Tyne, la vida sexual del lugar no tiene nada que envidiar ahora a la de un servidor. Ay…

Moraleja: a falta de féminas (las de Sin City no cuentan), veinticinco hombres y un balón actúan como el mejor de los sustitutivos.

domingo, agosto 28, 2005

August and Everything After...

'This song always kills me,' I said.
She sighed, and then gave up. 'Why?'
'Oh, I don't know. Nostalgia. It makes me feel nostalgia for a time I never even knew. I wasn't even alive.'
'That's what I do to you, too,' she said. 'I'll just bet.'
It was everything I loved did to me.


De The Mysteries of Pittsburgh, de Michael Chabon.

viernes, agosto 26, 2005

Madurez

What happens when you lose everything
You just start again
You start all over again

What happens when you lose some pressure
Apply some pressure you lose some pressure
Apply some pressure you lose some pressure
Apply some pressure you lose some pressure

You know that I would love to see you next year
I hope that I am still alive next year
You know that I would love to see you in that dress
I hope that I will live to see you undressed


Maximo Park, Apply Some Pressure.

Recordad su nombre...

Por ceño fruncido, por gesto curtido y por tono barriobajero, la defensa de la Juve merecería protagonizar un capítulo entero de Sin City.

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Pero he aquí que, el pasado miércoles, un chavalito de 18 años les dio la noche.

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Su nombre es Lionel Messi. Su profesión, pulga. Su destino, atormentar la yugular de los más feroces canes...

jueves, agosto 25, 2005

Si toca ponerse adolescente...

...mejor hacerlo bien:

So unimpressed but so in awe
Such a saint but such a whore
So self aware, so full of shit
So indecisive, so adamant
I'm contemplating thinking about thinking
It's so frustrated just get another drink in
Watch me come undone

They're selling razor blades and mirrors in the street
Pray that when I'm coming down you'll be asleep
If I ever hurt you your revenge will be so sweet
Because I'm scum and I'm your son
I come undone
I come undone

So rock and roll, so corporate suit
So damn ugly, so damn cute
So well trained, so animal
So need your love, so fuck you all
I'm not scared of dying, I just don't want to
If I stopped lying, I'd just disappoint you
I come undone

You've gotta love my sad song, my love song
My sad song, my love song
My sad song, my love song

Robbie Williams, Come Undone.

miércoles, agosto 24, 2005

Decadencia catódica

"In 50 years' time, people are going to look back at the sort of stuff that goes on now and regard it like the worst days of the Roman Empire. In Roman times, at least when people were captured as slaves and made to have sex with giraffes, they didn't want to do it. Nowadays, so long as it's televised, people would be queuing up in their thousands for the opportunity to be fucked by a giraffe." Ricky Gervais en la revista Uncut.

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Irak va bien

Tres señales de que la invasión norteamericana ha triunfado en su intento de conducir Irak al nivel de las principales democracias occidentales:

1. En terrorismo, Bagdad no tiene nada que envidiar a grandes capitales como Nueva York, Londres o Madrid.

2. Desde el pasado viernes, su sistema judicial decreta penas de muerte al mejor estilo texano.

3. Su clase política anda a la greña por un quítame-de-ahí-esos-derechos-histórico-religiosos en la nueva Constitución.

Six Feet Under?

Gravedigger, when you dig my grave
Will you make it shallow
So that I can feel the rain?

Dave Matthews, Gravedigger.

domingo, agosto 21, 2005

Famous Last (but one) Words (4)

“Se hacen muchas tonterías por amor. Por desamor, aún más.” - Del diario de Sir Robert Braningsdale, a fecha de 12 de mayo de 1977, después de que el noble diera orden de volcar dos toneladas de té Earl Grey sobre el Aston Martin de un tal Lawrence Roscole, a la sazón amante de Lady Braningsdale.

sábado, agosto 20, 2005

Are you for real?

Transcribo la rueda de prensa ofrecida por los Beatles a su llegada al neoyorquino aeropuerto de JFK, el 7 de febrero de 1964, como prueba del rigor, la profundidad y la originalidad que han caracterizado a la prensa musical desde, como quien dice, aquellos días en que el pop andaba en pañales:

QUESTION: Would you sing something?
ALL: No!
RINGO: Sorry...

Q: Is there a doubt you can sing?
JOHN: We need the money first.

Q: How many are bald if you have to wear those wigs?
PAUL: I'm bald.
JOHN: We're all bald.
PAUL: Don't tell anyone, please.
JOHN: I'm deaf and dumb, too.
RINGO: They're only a dollar.

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Q: Are you for real?
JOHN: Come and have a feel.

Q: Do you hope to have a haircut at all?
ALL: No, thanks.
GEORGE: I had one yesterday.
RINGO: That's no lie!
PAUL: It's true!

Q: What do you think your music does to people?
RINGO: It pleases them, I think. It must 'cause they are buying it.

Q: Why does it excite them so much?
PAUL: We don't know.
JOHN: If we knew, we'd form another group and be managers...

lunes, agosto 15, 2005

Un pecado como Dios manda

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Héroes

1. Allá por el 94, durante el semestre que pasé viviendo en Colorado, solía ganarme unos dólares cuidando a dos renacuajos de nombres Tiago y Logan. Logan, que en mi primera tarde tuvo a bien caerse de un sillón y reventarse la nariz contra el suelo, contaba unos dieciocho meses; hacía poco más que dar entrada a la comida, dar salida a sus necesidades, gatear y dormir. Tiago, en cambio, con sus cinco o seis años, mostraba ya los primeros gustos obsesivos que puntúan el lento camino hacia la madurez. Fanático de Batman, se pretendía el justiciero enmascarado y, no habiendo ningún malhechor más adecuado en los alrededores, descargaba sus puñetazos y patadas contra un servidor (quien hubiera preferido ejercer de Robin, la verdad). De paso, me hizo ver Liberad a Willy unas quinientas veces (de ahí mi carcajada histérica ante aquel episodio de Los Simpson donde la orca acomete el famoso salto celebratorio de su emancipación pero, un fallo de cálculo lo tiene cualquiera, cae a dos metros del agua y aplasta así a su infantil liberador).

2. No me recuerdo como especial seguidor de Superman, anudándome un mantel al cuello y levantando los brazos con los puños cerrados en ademán de volar (mi ídolo infantil vendría a ser Luke Skywalker, y a más de un psicólogo le encantaría relacionar la contención emocional del Jedi con las tendencias místico-crípticas que marcaron mi adolescencia). Pero sí debo señalar las dos primeras partes de la tetralogía del hombre de acero protagonizada por Christopher Reeve a modo de película fetiche, aquella que con irresistible canto de sirena me atrajo a las salas de cine en una docena y media de ocasiones.

3. En octubre de 2004, viajé a Nueva York para entrevistar a Jonathan Lethem, autor de La Fortaleza de la Soledad; esto es, de la Gran Novela Americana de súper-héroes, el primer texto verdaderamente adulto dedicado a (y protagonizado por) el mundo de las capas y las máscaras y las habilidades extraordinarias. Y he aquí que, el mismo día en que debía acudir a la residencia del escritor en Brooklyn, me desayuné con la noticia del fallecimiento de Christopher Reeve. Como si ciertos mitos no toleraran especialmente bien la mayoría de edad.

2-1. Una de las secuencias de Superman II que con más angustia recuerdo (la revisité en la madrugada del pasado 1 de enero y las emociones seguían ahí) es aquella en la que el protagonista renuncia a sus superpoderes por amor, para poder llevar una vida normal junto a Lois Lane: acto seguido, es apaleado en un bar de carretera mientras el General Zod y sus secuaces amenazan con apoderarse del planeta.

4. “A menudo, cuando soñamos, nuestra imaginación nos lleva al mundo de lo fantástico, lo increíble y lo espectacular.
Al sueño de volar, de tener la fuerza de mil hombres, o incluso de salvar el mundo.
En esas fantasías asombrosas, el bien vence al mal...
...y nadie muere de verdad.
Pero la vida no es así.
Ser humano... verdaderamente humano, es aceptar que a veces somos héroes, a veces somos triunfadores...
Y a veces estamos sin poderes.”
(“And sometimes we are powerless”, intuyo que debe ser el mucho más vigoroso final de la versión norteamericana)

4-1. Firman estas palabras Matt Cherniss y Peter Johnson, autores (junto a Michael Gaydos en el dibujo y Lee Loughridge en el color) de Powerless (publicado aquí por Panini como Spiderman/Lobezno: Powerless). Es el reverso de Lethem: un cómic de súper-héroes sin súper-héroes donde Peter Parker queda tullido por la picadura de una araña radioactiva, donde Matt Murdock es una marioneta ciega en manos del rey del crimen organizado, donde Logan asesina a diestro y siniestro por encargo del gobierno de Estados Unidos, donde Norman Osborne padece esquizofrenia y donde el Dr. Bruce Banner sufre brotes de violencia incontrolada que le mantienen ingresado en un frenopático. Todos ellos son meros mortales, hombres vulgares que deben hacer frente a vicisitudes de lo más común y corriente (especialmente, al miedo y la duda).

5. Como si entonaran al alimón aquel viejo clásico de Bowie, Lethem y Powerless parecen coincidir desde extremos opuestos en cierta apreciación ética (y lo hacen sin recurrir a la pirotecnia romántica, ojo): es el carácter de sus elecciones, el modo en que se enfrenta a ciertas pruebas vitales, lo que señala y determina al héroe. Y es que toda gran responsabilidad conlleva, en ocasiones, un no menor poder.

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