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lunes, noviembre 28, 2016

Real Sociedad 1 - FC Barcelona 1 (27/11/16)



1) Si a su actuación en Anoeta hay que atenerse (y la recurrencia del desastre invita a pensar que no se ha tratado de un —de otro— accidente), el Barça es un equipo roto, divorciado de su estilo, divorciado de su entrenador, divorciado de sus estrellas…

2) …incapaz, a lo largo de noventa penosos minutos, de ir a por un partido que le podía acabar dejando a hasta siete (o seis, como finalmente ha sido) puntos del líder. Ni juego, ni espíritu.

3) Eusebio demostró que la presión no consiste necesariamente en correr mucho (lo cual conlleva el riesgo de desfondarse, tal y como le sucedió al Sevilla), sino en ocupar bien los espacios. No fue la carrera constante de los donostiarras, y sí su presencia amenazante, lo que bastó para cortocircuitar la salida del balón azulgrana.

4) Una salida que era pésima por abajo, con un medio campo desconocido en su abulia, e inútil por arriba. Al desgañitarse pidiendo un saque en largo al que Suárez rara vez acudía y que constantemente regalaba la posesión, Luis Enrique no mejoró al peor Tata.

5) Hablando de los medios… ay, qué recuerdos. Ahora mismo, Busquets no ha justificado aún su renovación, Rakitic responde al desbarajuste convirtiéndose en el increíble croata menguante y André Gomes… bueno, digamos que no hace nada mal pero tampoco hace nada especialmente bien, al nivel que reclama la titularidad en el Barça.

6) Y, hablando de exigencias, el saldo de Neymar es ridículo: una jugada efectiva cada dos partidos y ascendencia sobre el equipo inexistente, con o sin Messi sobre el césped. Vive Pelé que tiene bastantes más armas que el Robinho del Madrid pero, con la excepción de la pasada final de Copa, lleva un año largo aportando lo mismo. Que es poco, muy poco.

7) ¿Y qué demonios le pasa a Luis Suárez? ¿Acaso, con la salida del muy izquierdista Mújica de la presidencia de su país, ha decidido abrazar el más mediocre aburguesamiento?

8) Sí, Carlos Vela solito sumó bastante más que dos de las piezas del supuestamente mejor tridente del mundo. Solo su mala suerte (dos palos) y un error espectacular del juez de línea al anular por fuera de juego inexistente el gol de Juanmi impidieron la victoria (por goleada incluso) de la Real…

9) …cuyo tanto, a todo esto, fue fruto menos del mérito propio que de la empanada ajena, con una mala cesión de Mascherano (el pobre hombre tiene que apagar tantos fuegos que acaba quemándose) y un rechace de Piqué que en ciertos planos televisivos pareció incluso autogol.

10) Piqué, en efecto, salió al campo con dos pies izquierdos (y no precisamente los de la Pulga): nada más comenzar, por ejemplo, intentó despejar con la diestra mientras el balón le golpeaba el pie de apoyo. Y se podrá decir que, igual que en Balaídos, fue de los pocos que le pusieron coraje a la cosa. Pero, habiendo realizado un único cambio, con el Clásico a seis días vista, que el Barça acabara el encuentro con un central a la pata coja resulta bastante indicativo del delirio que comienza a cernirse sobre esta temporada.

11) Y la pelota, por primera vez desde su llegada al Camp Nou, se encuentra sobre el tejado del entrenador.

domingo, octubre 23, 2016

Valencia CF 2 -FC Barcelona 3 (22/10/16)


1) Si un Valencia-Barça tiene ya su salsa, sólo nos faltaba que Undiano Mallenco se quisiera mortero.

2) Sucedió así que la noticia no fue el paso adelante de este Valencia de Prandelli, tampoco el hermoso intercambio de goles, ni siquiera esa última media hora a tumba abierta, sino la sucesión de decisiones casi siempre calamitosas del colegiado.

3) Salieron los locales a esperar abajo, juntitos y pegajosos, repartiendo alguna que otra tarascada con la connivencia de un árbitro que se tragó una primera amarilla por agarrón continuado bajo la excusa de una ley de la ventaja bastante justita, y que le perdonó sendas naranjas a Mario Suárez: por doble patada a Neymar sin posibilidad de jugar un balón que había salido fuera sin que el asistente se percatara, y por una plancha extemporánea a la espinilla de Sergi Roberto.

4) Por mucho que protestara Luis Enrique, en cambio, la (bastante grave) lesión de Iniesta en el minuto 12 se debió antes al infortunio que a algún tipo de exceso por parte de Enzo Pérez.

5) Pero Undiano: en aras de la siempre estúpida ley de la compensación, amonestó a Busquets por un mini-agarrón y, en cambio, dejó posteriormente sin tarjeta una jugada idéntica del 5. La expulsión hubiera resultado a todas luces excesiva, pero Mestalla encontró otro motivo de afrenta. 

6) Y digo "otro" porque para entonces lucía ya el marcador un tanto de Messi que debería haber sido anulado por fuera de juego posicional de Suárez, tan en línea con el disparo que hasta tuvo que saltar para no desviarlo. 

7) Dispuso el Barça de dos, tres ocasiones para ir cerrando la contienda antes del descanso, pero Alves insistió en hacerse grande ante Messi y Suárez.

8) A la salida del vestuario, en cambio, he aquí que el Valencia adelantó treinta metros su presión. Sin Piqué, con un Umtiti más abonado a la defensa que a la creación y un Busquets que ya intentaba pasar desapercibido, el balón salía sin precisión y partía al Barça en su regreso.

9) Así, en un visto y no visto, Munir empató de rabioso (pero no celebrado) zapatazo al poco de entrar en el campo, llegando solo desde la segunda línea, y Rodrigo encumbró una fabulosa asistencia picada de Nani entre la confusión de la defensa azulgrana.

10) Tras el desastre de Balaídos no podía permitirse el Barça ceder más puntos, pero a su media hora heroica le faltó tanta clarividencia arriba como suerte y esfuerzo al límite se le reclamaba abajo.

11) Empató Suárez a la salida de un córner, sí, pero las arremetidas valencianistas eran constantes: Nani falló un mano a mano intentando remedar el chut seco y bajo de Munir, y la delantera al completo se encasquilló en una contra de tres contra cuatro.

12) Y, a falta de escasos trece segundos para el final del añadido, Abdennour tumbó a Suárez en el área con la contundencia que había presidido su actuación hasta entonces. Undiano tuvo las narices de señalar la pena máxima, Messi se adueñó del balón y, pese al juego psicológico del parapenales Alves, marcó de tiro inapelable, raso y a la esquina.

12bis) (Menudo morbo si el Barça se llega a descolgar un poco más en la Liga por culpa de un tanto del cedido Munir y con Alves, el fichaje descartado por Luis Enrique, deteniendo un penal en el último minuto.)

13) Durante la celebración del tanto, el espectador descerebrado de turno jugó al pinball con un botellín de agua y las cabezas de un par de jugadores barcelonistas. Messi le llamó de todo y Enzo Pérez, obviamente, en vez de ir a por su compatriota quiso comerse a Neymar, con quien está mucho mejor visto encararse, dónde vamos a parar.

14) Y de ese modo murió un partido de tremenda emotividad, accidentado a más no poder, bello por imprevisible, pero que dejó flotando un molesto aroma a ajo triturado cuando todo lo que necesitaba era un toque de perejil.

domingo, septiembre 25, 2016

Sporting de Gijón 0 - FC Barcelona 5 (25/09/16)




1) Con la muy loable intención de ahorrarse sufrimientos a final de temporada, el Sporting se ha propuesto huir de la ingenuidad, ofrecer una cara más rocosa (el fichaje de Amorebieta, en ese sentido, es una rotunda declaración de intenciones). Y, en el camino, porque estas cosas nunca salen gratis, ha perdido encanto.

2) Los de Abelardo saltaron al verde del Molinón con ánimo de defender mucho, qué duda cabe, pero no defendieron bien.

3) Y no lo digo a posteriori, observando de reojo la manita en el marcador: lo digo porque solo la permisividad de Del Cerro Grande impidió que los de casa sumaran dos o tres amarillas en los primeros minutos de partido gracias a sus entradas tardías, sus agarrones continuados, sus tácticas de guerrillas en las antípodas del recital de defensa posicional y de ayudas dado por el Atlético de Madrid tres días antes en el Camp Nou.

4) En efecto, el único amonestado durante el primer tiempo, Lora, por un placaje que hubiera sido castigado también en un campo de fútbol americano, acabó yéndose a la caseta antes de tiempo tras llegar tarde a un balón y quedarse con el tobillo de Sergi Roberto.

5) En el lado azulgrana de la vida, también Ter Stegen mereció tarjeta tras una salida impetuosa en la que se le acabó el área mientras el balón permanecía entre sus manos. Aunque la falta no tuvo consecuencias, estos pequeños excesos del guardameta son recurrentes y llevan a añorar, a ratitos, la sobriedad de Claudio Bravo.

6) Pero las noticias de verdad no apuntaron a la retaguardia (y eso que jugaba Mathieu), porque, en el primer encuentro sin Messi, sus sustitutos físico y espiritual, dos jugadores a los que desde aquí se ha criticado repetidamente, cumplieron con creces.

7) Cumplió Arda, sí, con su pase de primeras para dejar a Suárez solo frente a Cuéllar. Y, entre ese 0-1 y su propio tanto, el cuarto, el turco se mostró más intenso que de costumbre.

8) Como cumplió Neymar en todos los frentes: barriendo el ataque y bajando en defensa, como pasador (su apertura a la carrera de Sergi Roberto en el 0-2 fue sencillamente messiánica) y como goleador, sin un solo regate de más pero dejando alguno de lujo, como la finta con toque de pecho que le permitió marcar a placer el 0-3. Tras una actuación como la de ayer, pongo a freír mis palabras y me las como encantado.

9) Y, hablando de comer, Sergi Roberto se está zampando con patatas no ya al pobre y bueno de Aleix Vidal, a quien en enero veo vistiendo otra camiseta, sino a un tanto por ciento muy elevado de los laterales derechos que en el mundo son. Cuatro asistencias como cuatro soles en Liga, una tremenda capacidad para romper la presión rival saliendo con la pelota controlada y contadísimas concesiones defensivas son sus muy notables cartas.

10) Volviendo al Sporting, su nuevo espíritu podrá resultar algo más antipático, pero ciertamente no fue merecedor de tamaño castigo: los tres últimos tantos llegaron en los diez minutos finales, cuando jugaba ya con diez, después de amenazar en un par de ocasiones con volver a meterse en el partido. Desafortunadamente, no tiene arriba el punto de mala leche que sí exhibió en el resto del campo.

jueves, septiembre 22, 2016

FC Barcelona 1 - At. de Madrid 1 (21/09/16)


1) Si jugara cada semana contra el Barça, Fernando Torres tendría un par de Balones de Oro. 

2) Y es que diez segundos en el campo le bastaron para superar con un tontitúnel a Piqué, hasta ese momento sencillamente infalible, en la jugada del gol del empate.

3) Una jugada que retrató a medio equipo barcelonista, entre quienes no presionan el saque de la falta en corto y la sucesión de llegadas tardías, coronadas por el resbalón de un Mascherano que ha vuelto de las vacaciones cinco años más viejo de lo que se fue.

4) Cierto es que estaba abierta la segunda parte, tras un inicio donde la presión alta del Barça había apabullado al Atlético en el 80% del campo, pero sin traducirse en grandes ocasiones porque los colchoneros no tienen defensas, sino auténticas pirañas devoradoras de espacios vacíos.

5) Han perdido vistosidad estos enfrentamientos, pero no belleza. Los dos goles no dan buena fe del excelente despliegue inicial de los de casa, ni de las correrías de los de fuera cuando Busquets perdió la brújula tras el intermedio.

6) Y, hablando de perder instrumentos vitales... si hace un año el Barça-Atlético de Madrid representó la obra magna hasta ese momento de la MSN, ayer la M se retiró lesionada, la S desapareció en el bosque defensivo colchonero y la N... bueno, se mantuvo en su nefasta línea reciente.

7) Y es que ni siquiera la ausencia de Messi consiguió que Neymar reclamara el liderazgo que le corresponde por nombre y por sueldo. Una nueva actuación decepcionante del brasileño tras dos partidos en los que había chupado menos para dar bastante más.

8) Excelente estuvo, en cambio, Sergi Roberto. Iniesta falló tantos pases como balones robó. Rakitic vio premiado su despliegue con un nuevo gol. André Gomes volvió a cumplir con sobriedad. Piqué dio un auténtico recital de anticipación... Esta vez, la suma de las partes fue mucho más que la delantera.

9) Y el Atleti se mostró más orgánico en ese sentido, viscoso atrás y efervescente arriba, con Carrasco y Griezmann y Correa e incluso Godín exigiendo buenas intervenciones por parte de Ter Stegen.

10) Empate justo, pues. Y el Barça que, sin Messi durante las próximas tres semanas, habiendo cedido cinco puntos en sus dos últimos encuentros como local, necesitará terapia por primera vez esta temporada.

domingo, septiembre 11, 2016

FC Barcelona 1 - Alavés 2 (10/09/16)


1) ¡Munir, vuelve!

2) Ah, puestos a caer en la demagogia más delirante, vayamos un paso más allá: ¡Neymar, lárgate!

3) Será cosa de los virus internacionales, será cosa de las dichosas rotaciones, será cosa de que el Barça pierde poco y muchas de esas derrotas caen en 11 de septiembre, 23 de abril o la víspera de ambos...

4) ...pero lo cierto es que el equipo tenso y afilado de San Mamés se convirtió en una masa flácida y plana para satisfacción de un Alavés que se defendió con heroísmo allí donde no llegó el orden, y que para colmo marcó tres goles en cinco aproximaciones (aunque uno fue correctamente anulado por fuera de juego).

5) Y, aunque Cillessen nos hizo pensar en otras épocas, épocas en las que el Barça tenía porteros "normales", la bofetada apunta directamente a Neymar.

6) Neymar, que firmó un horrendo final de temporada y que, por mucho empeño que le pusiera anoche, sigue siendo una nota discordante.

7) En Messi, quien también tiene bastante de agujero negro, el regate y la conducción son la distancia más corta hacia un objetivo evidente. La fuerza gravitatoria del 10 engulle el balón, pero uno sabe dónde este debería reaparecer pocos segundos más tarde: en las mallas o cerca de ellas o en los pies de un compañero que las encara sin oposición.

8) En Neymar, el regate y la conducción son un fin en sí mismos, son una autopista sin salida, son un bucle en escasas ocasiones redimido por el estallido de fuerza centrífuga. He dicho "nota discordante" pero debería haber dicho "nota onanista", pues vive de tocarse a sí misma.

9) Y no ayudó, claro, que Mathieu ensuciara su gol fallando, un minuto más tarde, una de las ocasiones más claras que se recuerdan por estos lares.

10) Como cabe reconocer que el segundo gol nace de un pésimo despeje de Mascherano (cansado y sorprendentemente blando) y de una peor reacción de Aleix Vidal, quien nos hizo añorar muy mucho a Sergi Roberto.

11) Pero, ahora mismo, Neymar es Rebeca y la clave radica en conseguir que vuelva a aportar en vez de restar... que se lo pregunten a Alcácer, a quien anuló por completo y quien por tanto en nada mejoró, ay, al bueno de Munir.

lunes, agosto 29, 2016

Ath. Bilbao 0 - FC Barcelona 1 (28/08/16)


1) Fue un bellísimo despliegue, el del Barça anoche, acentuado si cabe por el esfuerzo de un Athletic cuyos jugadores corrieron como leones etíopes, mordieron como leones kenianos, lucharon como leones vascos.

2) Y su artífice fue, sin duda, el cerebro cyborg de T-1000 Stegen.

3) Pese a regalar un pase comprometido a las primeras de cambio (y rechazar el consiguiente zambombazo de Beñat ¡con el mentón!, al mejor estilo Schwarzie), el cancerberator germano siguió cumpliendo a rajatabla con su directriz de sacar el balón jugado. Una y otra y otra vez. Y otra más.

4) La ubicuidad de Rakitic, la inteligencia de Umtiti (graduado cum laude en la Catedral tras solo ¿tres? partidos oficiales), la velocidad y el regate de Sergi Roberto, el primer toque de Busquets... todo ello ayudó, pero sin el compromiso y el valor de su portero hubiera resultado imposible.

5) El caso es que jugaba el Barça desde la línea de fondo propia, con once rivales por delante, y muchas, gozosísimas fueron las ocasiones en que acabó plantándose con superioridad numérica en zona de peligro, señal de su espectacular habilidad para superar las líneas de presión.

6) Lamentablemente, el centro de Arda que significó el cabezazo y gol de Rakitic fue el único instante de lucidez de una delantera donde Messi falló lo que no suele fallar, donde Denis "Baby" Suárez pecó de tibio y donde Luis "Destripaterrones" Suárez no cumplió en el remate sus muchas y sugerentes promesas en la elaboración de las jugadas.

7) Así las cosas, un marcador que fácilmente podría haber sido de 1-4 (porque a "Sarah Connor" Beñat se le fue un lanzamiento de falta por milímetros) se quedó en victoria por la mínima, con los riesgos que ello siempre conlleva. 

8) Aunque, bien mirado, la lírica, si sufrida, más lírica parece, ¿no?

PD: Constato que he redactado estas líneas a 29 de agosto; esto es, en pleno "Terminator Day". T-Stegen se merece tal adecuación.

jueves, febrero 07, 2013

Deportista, a tus películas... (o no)

Filmophilia ha escogido las diez grandes (por pésimas o por conseguidas) apariciones de deportistas en la gran pantalla. Lista doble que se salda con sendos triunfos Lakers y que vendría a ser esta: 

Los peores 
5) Dan Marino en Ace Ventura: Pet Detective de Tom Shadyac (1994)  
4) Brett Favre en There's Something About Mary de Bobby Farrelly y Peter Farrelly (1998)  
3) Hulk Hogan en Santa With Muscles de John Murlowski (1996)  
2) Dennis Rodman en Double Team de Hark Tsui (1997)  
1) Shaquille O'Neal en Kazaam de Paul Michael Glaser (1996) 

Los mejores 
5) Mike Tyson en The Hangover de Todd Phillips (2009)  
4) O.J. Simpson en The Naked Gun de David Zucker (1988)  
3) Mike Ditka en Kicking & Screaming de Jesse Dylan (2005) 
2) Ray Allen en He Got Game de Spike Lee (1998) 
1) Kareem Abdul-Jabbar en Airplane! de Jim Abrahams, Jerry Zucker y David Zucker (1980) 
 

miércoles, julio 25, 2012

"Una cuestión de fe" de Enric González (Libros del K.O.)

Lo que cuenta: Además de excelente periodista, Enric González es simpatizante del Espanyol. Si bien el segundo atributo por sí solo demuestra que nadie es perfecto, la mezcla de ambos se traduce en un delicioso repaso a los 45 últimos años de historia blanquiazul (con Leverkusen y el adiós a Sarrià como episodios estelares) y una serie de juiciosas reflexiones sobre lo mucho que llega a dar de sí el llamado deporte rey.

El ya tradicional pero: Que este (o cualquier otro) libro de Enric González se quede en 67 páginas de formato mini equivale a limitar a 43 minutos el visionado de un film de Christopher Nolan. Tanto el autor como el tema merecerían mayor desarrollo.

Razones para el regocijo: Pasen, pasen y lean: "Los desastres no son inevitables. No cuesta nada concebir un universo paralelo en el que Adolf Hitler se dedica a pintar acuarelas, Josif Stalin se queda en el seminario y Javier Clemente va a Leverkusen, en los suburbios de Colonia, a jugar al fútbol". González, genio y figura.

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sábado, mayo 07, 2011

¿A qué temperatura arde el cinismo?

Lo hemos leído o visto en infinidad de ocasiones, desde el orwelliano 1984 hasta el Fahrenheit 451 de Bradbury, pasando por todo Philip K. Dick y tropecientas producciones norteamericanas con Will Smith o Matt Damon corriendo arriba y abajo de la pantalla: cuando el héroe tiene los machos de denunciar una conspiración global de la que participan las más altas esferas, cuando a raíz de ello se descubre despedido y desahuciado, abandonado por la novia y el hámster, perseguido por sujetos con gabardina y sombrero calado, y llorando la muerte de algún fiel confidente que se hallaba a tan sólo veintisiete minutos de jubilarse, cuando todo eso sucede, en fin, el héroe puede derrumbarse bajo el peso de la nada o enfadarse mucho y contraatacar con todo, pero lo que no hace nunca, jamás de los jamases, es poner cara de sorpresa y clamar que ignora por completo los motivos de su caída en desgracia.

Aunque no haya comentado en persona el castigo de que ha sido objeto por parte de la UEFA (cinco partidos de sanción y 50.000 euros de multa), Mourinho ha hablado. Y lo ha hecho, como en otras ocasiones antes, a través de Aitor Karanka, una suerte de Mini-Me a quien algún amigo (o quizá el mismo hermano de este ladrador crepuscular) rebautizó hace poco como Mini-Mou. Su mensaje, en cualquier caso, consistente en afirmar que se le escapan cual lagartijas las causas de tal condena, es el del pederasta que se ha colado en la jornada de puertas abiertas de un parvulario: el disimulo revela su conciencia del crimen, la cara de no haber roto un plato en seis reencarnaciones denota un cinismo ante el que la escala Richter solicitaría nuevos valores.

DEP



Severiano Ballesteros (1957-2011) - Cuando se podían contar con los dedos de una mano los deportistas españoles que ganaban algo internacionalmente, Seve era uno de ellos. Y hablaba inglés. Y era entrañable. Y adiós, campeón.

martes, mayo 03, 2011

Clásico 4: ¡Se acabó!


Hay que ser un genio o tener mucha suerte para que un epílogo altere dramáticamente lo sentado en los tres actos precedentes; de hecho, el espectador rara vez recibirá con amabilidad un cambio tan pronunciado, y poco importa que ese capítulo final se vaya, como en este caso, a los noventa minutos de duración. Se acabó la serie y buena señal del peso psicológico que ha acabado sumando fue el hecho de que el ganador de este postrero doble round se quedara en el campo a la conclusión del partido, celebrando como si de un título se tratara su pase a la final. De igual modo, los discursos ya establecidos en cada equipo tuvieron tanto peso como el juego desarrollado (en esta ocasión, a ratos, a la altura de las circunstancias): los unos encontraron su razón de ser amasando la pelota hasta volverla indigesta y los otros se marcharon maldiciendo a voz en grito la labor arbitral. Por partes, pues...

Medio tiempo le aguantaron al Barça las piernas. Cierto es que tardó en superar la primera línea de presión, pero una vez lo consiguió se iba a plantar hasta siete veces en el área rival, fase en la que algún exceso en la conducción de Messi y la escasa maldad de Villa y del propio 10 en la definición sirvieron para colocar nuevos ladrillos en el pedestal de San Casillas. Pero los de casa tardaron demasiado en regresar del descanso y en la reanudación se los notó fríos, desconectados, iluminados puntualmente por un gol que definía no pocas de sus virtudes (pase clarividente de Iniesta y Pedro que controla con la diestra para remachar duro y al ángulo con la siniestra), retratados a continuación en el tanto del empate (una triangulación en corto y de espaldas que Xabi Alonso supo leer, interceptar y descargar sobre Di María, quien respondió con un regate de lujo, un zambombazo al poste y, tras el rebote, un pseudo-pase de la muerte a Marcelo) y sostenidos hasta el final por su actitud defensiva, ésa que comienza con la presión de Pedro y Messi, y que culmina con el desmelene de Puyol, el sentido táctico de Mascherano y los cortes al filo de Piqué-piernas-largas. Suyas fueron las ocasiones de gol y suya fue la retórica: con todo ello en la balanza se ganaron los de Guardiola el billete para Wembley.

En el otro lado de la vida, el Madrid no acabó de ser el Madrid. Pero se acercó, motivo suficiente para que nos preguntemos qué hubiera sido de esta eliminatoria si desde un principio la hubiera disputado con cuatro o cinco jugadores en terreno enemigo. La alineación del dúo Karanka-Mourinho rozaba el 4-2-4, planteamiento arriesgado que triunfó por momentos gracias al desgaste de Lass y Xabi, que en otros se vino abajo por su inferioridad numérica en la medular, y que en definitiva condujo al único tanto blanco en los 180 minutos de eliminatoria: no es lo mismo robar el balón en campo propio que en los tres cuartos ajenos. Las malas noticias, una vez más, vinieron dadas por el desencuentro Higuaín-Ronaldo, por una muy pobre estadística ofensiva (apenas tres disparos a puerta: los dos de la jugada del gol y el de la acción polémica del partido) y por un acceso de arbitritis cuando el 1-1 y los 27 minutos que restaban invitaban a centrarse en la remontada. Que un tipo generalmente centrado como Casillas cayera en la trampa y protestara faltas bastante claras aludiendo con gestos a la jeta del mundo mundial (es lo que tienen las conspiraciones: son todos contra uno) resulta bastante indicativo del daño que el discurso victimista de Mourinho ha hecho en el vestuario de Chamartín.

Instante en que todas las miradas se dirigen hacia el de amarillo, por más que Frank de Bleeckere intentara pasar desapercibido. Unos le recriminarán que hiciera lo imposible por no expulsar a Carvalho (la primera amarilla fue algo rigurosa; no así las siguientes dos o tres de que se hizo merecedor); los otros lanzarán espumarajos durante años recordando la jugada que anuló y que acabó con gol de Higuaín. A diferencia de la expulsión de Pepe, aquí sí se trató de una acción determinante (se puede ganar e incluso remontar con diez, pero es condición sine qua non por lo menos intentarlo). Y, en efecto, la decisión es discutible: considera que no hay falta de Piqué (a mi juicio en efecto no la hay, aunque sin duda otros la hubieran pitado) y que por tanto existe voluntariedad de Ronaldo en la consiguiente caída de Mascherano. Lo dicho: se puede discutir al respecto. Pero mal irá el Madrid si insiste en considerar que la labor arbitral ha sido la única causa de su eliminación; con más juego y menos obsesión, la segunda parte de esta noche hubiera sido suya. Y flor de epílogo que hubiera tenido la cosa.

miércoles, abril 27, 2011

Clásico 3: Aquí el balón, aquí la conspiranoia


Sucede en no pocas películas de género negro que el detective acaba desenmascarando a los sospechosos por la excesiva similitud con que éstos presentan su coartada, pactada y ensayada, gestada en la siempre perfecta imaginación antes que condicionada por los azares de la dura realidad, donde dos percepciones rara vez arrojan el mismo testimonio. Tras el partido, las dos estrellas del Real Madrid, José Mourinho y Cristiano Ronaldo, sostuvieron al alimón que el objetivo final era el 0-0 y que la expulsión de Pepe (a CR7 se le olvidó calificarla de injusta) había impedido el guión lógico que iba a conducir a tal resultado: Kaká por Lass e irse un poquito arriba; esto es, por fin cruzar la línea del medio campo dando cinco o seis pases seguidos, quizá incluso mejorar en dos o tres puntos una posesión que en aquel momento volvía a ser de un 29-71% favorable a los visitantes.

Vio Pepe la roja, en fin, y el crimen perfecto del 0-0, todo cuando el mejor entrenador del mundo puede ofrecer a 60.000 de sus aficionados en unas semifinales de la Champions, se vino abajo en dos latigazos: Afellay logró a la primera lo que un aún renqueante Pedro no había conseguido en toda la noche, pretender irse de Marcelo en velocidad y conseguirlo, y Messi fue Messi (es decir, el mejor jugador del mundo) tras una nueva velada entre contemporizadora y frustrada. Vale la pena detenerse en ello... El Barça se vio sorprendido por las escasas revoluciones con que su blanco oponente planteó el encuentro, aún más italiano, con diez defensas y un solo punta, CR7, desesperado por ser el único que acudía a la presión. La pelota era suya como una vez más volvía a serlo el exceso de respeto, el miedo pánico a perderla combinando y a amparar con ello una contra mortal. Se acercó el once azulgrana a Casillas, sí, pero jamás dio verdadera impresión de poder marcar: eran ataques a los que se llegaba con pocos efectivos, un desmarque de Xavi, una carrera heroica de un notable Villa, poco más. ¿Se hubiera mantenido el empate caso de no haberse ido Pepe a la caseta? Nunca lo sabremos y ésa es la única verdad que podemos ofrecer sin que nuestra faz enrojezca.

Por el contrario, con el 0-2 aún caliente en el marcador, Mourinho acudió a la sala de prensa y comenzó dándole toda la razón a Pep Guardiola: fue el puto amo. Recibió Villar, que estará acostumbrado, pero también UNICEF, que no lo estará tanto. Recibieron todos los árbitros de todos los partidos europeos en los que él ha perdido o el Barça ha ganado. Recibió el mundo del fútbol en general y la última Champions azulgrana en particular, amén del pueblo catalán (es de suponer que pasaban por ahí todos juntitos, los siete millones, hablando en latín susurrado cual pérfidos judeomasones salidos de una novela de Dan Brown).

Como ladrador comprometido con un retrato más o menos cuerdo de lo acontecido esta noche, difícilmente puedo extenderme en lo esgrimido por el entrenador merengue, no a menos que quiera dar entrada a saltimbanquis, osos en monociclo y platillos volantes camuflados en el relleno de las aceitunas (esto es, un plan de la UEFA para que el Barça... ¿gane a veces y otras, las más, no?). Sí, quizá, deba mojarme en cambio tratando algunos de los apartados protagonistas de la polémica. Aquí van, a modo de colofón:

* No sólo Milito y Pinto deben ser sancionados por su participación en el altercado del túnel de vestuarios; el segundo, además, debería rendir cuentas ante su club. Una lesión, una mala salida de Valdés, y la portería del Barça hubiera quedado durante a saber cuántos minutos en manos de un jugador de campo. Ni todo el sentido del humor del mundo justifica su actitud violenta para con el contrario y su falta de responsabilidad para con los colores propios.

* Una plancha como la de Pepe tiende a ser amarilla cuando los tacos apuntan al suelo; por haberse estampado en este caso contra la tibia, la roja pinta merecida.

* El árbitro, una vez más, se quedó corto con las tarjetas: merecieron otra amarilla Ramos y quizá Busquets, por manos (el central blanco la vería más tarde); Marcelo, por pisar a Pedro y soltar el brazo en un par de ocasiones; Arbeloa por desentenderse del balón para placar dos carreras azulgranas; Keita, Messi y Lass, por reiteración de faltas; y Adebayor por cometer infracciones con brazos o piernas en todas y cada una de las ocasiones en que quiso presionar a un oponente.

* Imposible no volver a Mourinho: expulsado por menospreciar al trencilla, siguió impartiendo órdenes escritas a sus ayudantes y, en la ya comentada y sin duda famosa rueda de prensa, acusó de fraude, tráfico de intereses y corrupción a (de nuevo, ahora de carrerilla) UNICEF, la UEFA, Ángel María Villar, cinco o seis árbitros internacionales y, claro está, last but not least, el F.C. Barcelona. La sanción debería estar a la altura del espectáculo por él ofrecido, infinitamente superior al de su equipo durante los 300 minutos que llevamos acumulados en esta tanda de clásicos.

jueves, abril 21, 2011

Clásico 2 (y 2)


Hay muchas formas de jugar al fútbol y cada cual se arrima a la que más le conviene. Es lícito, pero no por ello admirable. Así las cosas, este ladrador no puede más que sonreírse perversa y crepuscularmente al descubrir que el Madrid trató anoche la Copa del Rey del mismo modo en que se había comportado con el balón algunas horas antes: lanzándola por los aires, cayendo antes en el atropello que en el juego. Y sí, era suya y podían hacer con ella lo que quisieran...