jueves, septiembre 20, 2007

¡Manda Yucatanes!

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Siguiendo la estela de los koalas, dos compañeras laborales (a la par que entrañables amigas) de este ladrador crepuscular han partido hoy camino de México. Por delante, tres semanas "recorriendo el golfo de oeste a este" y la redacción de un blog sobre sus andanzas de Red Hot Chili Pepas (ellas se prefieren Thelma y Louise) que puedes seguir, oh lector no menos crepuscular, aquí.

"El hombre del salto" de Don DeLillo

“No retraté la muerte de esa persona. Retraté parte de su vida”. El Hombre del salto de Don DeLillo no es el mismo que dio fama al fotógrafo Richard Drew en la mañana del 11 de septiembre de 2001. Si Drew retrató el infernal salto del ángel de un empleado de las Torres, DeLillo menta desde el título de su última novela a uno de los protagonistas de la misma, el artista que durante los meses siguientes a la tragedia practica una suerte de morboso puenting lanzándose desde lo alto de varios edificios públicos de la Gran Manzana para quedar colgado a escasos metros del suelo. Colgado y congelado, como si de una fotografía en tres dimensiones se tratara. Es probable, por tanto, que imagen y libro no sean más que sendas lenguas de fuego de un solo dantesco bucle, el peor atentado terrorista de la historia repetido una y otra vez a cámara lenta en la pantalla de nuestros televisores, el perfil de los aviones incrustándose en la metálica calma de aquellos majestuosos cubos para, apenas medio segundo más tarde, envenenarlos con sus llamaradas. Tal es el tema principal de El hombre del salto: la idea de representación, su reiteración, el modo en que una realidad puntual se torna mil veces irreal para adueñarse así, paradójicamente, del total de la percepción. Lo mismo que Drew, DeLillo retrata un fragmento vital. A diferencia de Drew, DeLillo lo acepta acechado por la muerte. Bajo la interminable sombra de las Torres, sus héroes se dividen entre quienes buscan respuestas (al Islam, a Dios…) y quienes aspiran tan solo a lograr alguna forma de paz (el sosiego del terrorista, por cierto, dispara el trauma de la víctima a través del memorable cambio de perspectiva del capítulo final). Certera radiografía, una más, la del autor: esto fue, entre 2001 y 2004, Estados Unidos. El país que comenzó a medir el tiempo en días, meses y años “después de los aviones”.

(Esta reseña ha aparecido en el número de septiembre de Qué Leer)

martes, septiembre 18, 2007

Ryan Adams sobre su incontinencia creativa...

Pitchfork: But every decade only seems to produce a handful of artists who work at that speed. Why do you think that is? Why aren't there more acts like you who…?

RA: I don't know. I'm still trying to figure out why I do it.

Pitchfork: Why or how?

RA: Well, I know how I do it. I guess the question is, is it worth the effort?

"Zeitgeist" de Smashing Pumpkins

Jimmy Chamberlain, el hombre cuya afición a las sustancias estupefacientes dio al traste con la formación clásica de las calabazas, es la coartada de que se ha servido Billy Corgan a la hora de resucitar a Smashing Pumpkins. Señal de que el amigo tenía algo que decir, y de que en consecuencia quería ser escuchado por el mayor número de gente posible (más de los que probarían fortuna con unos nuevos Zwan o volverían a caer en la trampa de un disco en solitario, por poner dos ejemplos). Problemas: que el mensaje (los Estados Unidos son un burdel humano, político y social) llega un pelín tarde, y que llega presentado con urgencia, sí, pero sin grandes maneras o ideas. Chamberlain aporrea la batería, Corgan teje apabullantes bases guitarreras y, de tanto en tanto, alguna pieza logra hacerse entretenida (7 Shades of Black, Tarantula) pero difícilmente memorable. Tal es el verdadero signo de los tiempos de quien otrora ejerció de (calvo) sumo sacerdote del rock alternativo.

(Esta reseña ha aparecido en el número de septiembre de Go Mag)

Mostar

lunes, septiembre 17, 2007

Famous Last (but one) Words (124)

Matutino intercambio de e-mails entre este ladrador crepuscular y A.M., organizador de los británicos partidos de fútbol-sala de los martes y los jueves...

A.M.: Just checking, boys: OK for Tuesday, St Ignasi, 8 pm?
L.C.: i'm breathing normally, so i guess i could finally play :-)
A.M.: breathing's always a good idea

Mostar: Don't Forget

domingo, septiembre 16, 2007

Crónicas de Benicàssim: Jueves

Es lo que tiene invitar a Iggy Pop a una fiesta: por más que sus maneras sean las mismas de siempre, o quizá precisamente por eso, luego no hay quien le haga sombra ni se quite su nombre de la boca durante las 48 horas siguientes… Total, que llegaba el amigo acompañado de los también algo legendarios Stooges, pero como si se presenta en Benicàssim solo o con formación de castañuelas y pandereta: su carisma jurásico transforma el lugar en terrario, al público en devoto personal de zoológico, de modo tal que la comunión entre el uno y los otros se torna inevitable. Casi tanto como el numerito de permitir el acceso de espontáneos al escenario (cinco minutos largos costó desalojarlos). O como dejar que I Wanna Be Your Dog suene dos veces (acordes y estribillo eternos los suyos: ¡si el respetable siguió queriéndose perruno hasta bien entrado el set de Brazilian Girls!). Son casi cuarenta años haciendo lo mismo y haciéndolo con la misma exhibición de fuerza, oigan. Respetito.

Nueve álbums cargaba ya Iggy sobre su escoliosis cuando Conor Oberst vino al mundo. Información poco más que anecdótica, pues el de los ojos brillantes juega en una liga completamente diferente. Por joven prodigio, por gran esperanza blanca del folk rock norteamericano, por solista en definitiva, se intuía un concierto a la Barça 2007: plagado de individualidades. No fue así. Conor y compañía se disfrazaron de señora banda, instrumentos de viento y cuerda incluidos, para dar la primera campanada del festival. Enfundados en fracs y trajes de noche de blanco riguroso, Bright Eyes presentaron con tal entusiasmo los materiales de su reciente Cassadaga [desde las psicofonías que abren Clairaudients (Kill or Be Killed) hasta un Hot Knives de coros memorables] que muchos sacaron la cartera para guardarse su tarjeta de visita. Ya podemos dejar de celebrar el futuro de los de Nebraska, que presente les sobra y tampoco es que anden precisamente escasos de pasado.

Puntuando los dos platos fuertes de la inaugural noche benicense, una triple propuesta patria y otra para hacerse el sueco (tendencia que en términos festivaleros equivale a blandir la guitarra cual martillo de Thor y sudar a raudales en honor a los grandes del rock). Un año más había abierto el fuego Aldo Linares, firmante de una sesión DJ de flequillos tan clásicos como enhiestos: del Rock Around the Clock al Be Bop A Lula, con parada intermedia en el recuerdo al bueno de Johnny Cash. Tras él, se sucedieron en el Fibstart los melancólicos Jonston y los rabioso-melódicos Mando Diao (tan celebrados los muchachos sobre el escenario como sus no menos escandinavas parejas bajo el mismo). Y, enfrentándose a la jauría que legó la Iguana, Los Planetas, que mil veces han visitado Benicàssim y mil veces han dejado el mismo buen sabor de boca. Señal de que llevan razón cuando aseguran que el tiempo es una leyenda, más que más en lo que a la música de las esferas se refiere.

(Esta reseña ha aparecido en el número de septiembre de Go Mag)

viernes, septiembre 14, 2007

"The Bourne Ultimatum"

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Comienza como acaba: in media res. Entre lo uno y lo otro, con solución de continuidad, Matt Damon bate el récord mundial de los 111 minutos lisos. Acción adulta, (casi siempre) creíble, con personajes escueta pero notablemente definidos y una galería de espléndidos secundarios: la ausencia de sorpresas y lo previsible de su final no son óbice para que, tres películas después, uno siga deseando nuevas dosis de adrenalina marca Jason Bourne.

El verano en tres postales (2)

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Otra de ruinas mediterráneas: desde Siria nos remitieron esta estampa L. y O. Lo que se les agradece profusamente aunque incurriendo en una promesa-amenaza: si algún día llegan a presidentes de algo, este ladrador crepuscular no descarta publicar aquí su foto a lomos de un sensual (por sinuoso) camello.

jueves, septiembre 13, 2007

"Country Mouse City House" de Josh Rouse

Antes nos preguntamos por el estado de la cuestión Rouse tras ese patinazo (leve, notorio en cuanto pasa por ser el primero de su carrera) que fue She’s Spanish, I’m American, antes nos responde el amigo con nueve nuevas canciones dispuestas a reincidir en todos y cada uno de los elementos que lo convirtieron en nuestro cantautor contemporáneo de cabecera: la ligereza melódica, el aroma setentero, la sutileza productora (una vez más dirigida por Don Paco Loco, una vez más magistral en piezas tan opulentas a la par que contenidas como Italian Dry Ice o Nice To Fit In), la progresión jazzística (Pilgrim), el gesto entre contenido y melancólico, el desparrame acústico-juguetón a fin de colocarse el single de turno por montera (irresistible Hollywood Bass Player)… De modo tal que sólo procede disfrutar el asunto y tragarse las dudas, a ser posible remojándolas en los finos de una terraza de bar frente a las gaditanas olas de El Puerto de Santa María.

(Esta reseña ha aparecido en el número de septiembre de Go Mag)

Atardecer en Dubrovnik (sin llamas)

miércoles, septiembre 12, 2007

El verano en tres postales (1)


De picos pardos y griegos se fue la hermana de este ladrador crepuscular (cumpleañera ella, hoy mismamente) y, a su regreso, entregó en mano (mas debidamente cumplimentada) esta hermosa vista de la Acrópolis. Lo que se le agradece entre besitos y deseos de felicidad aniversaril varios, claro...

Pau Gil con muchacha de fondo

martes, septiembre 11, 2007

"Un pequeño inconveniente" de Mark Haddon

Fue El curioso incidente del perro a medianoche uno de los pequeños grandes títulos de nuestro curso 2004 (un año menos en las islas británicas): por calidez, emotividad y punto de vista poco habitual (el de un sosias de Sherlock Holmes infantil y autista), logró escapar a la categoría de lectura en absoluto urgente y de autor desconocido para erigirse en fenómeno popular y recibir similar beneplácito por parte de la crítica (cosecharía el Whitbread al mejor libro y el Commonwealth a la ópera prima). Ahora, tres temporadas más tarde, Mark Haddon regresa con una comedia de enredo y gesto agridulce, protagonizada por un jubilado que, en delirante progresión, confunde una verruga con un cáncer de piel, descubre que su esposa le engaña con un ex compañero de trabajo y se zambulle en un proceso depresivo mientras debe hacer frente a las segundas nupcias de su hija (evento que podría abocarlo al reconocimiento público de la homosexualidad de su otro retoño). Propuesta que, lo mismo que los personajes que la pueblan, sufre sobremanera al enfrentarse a la realidad: Haddon no teje sus mimbres con la habilidad de Tom Sharpe y la desnudez narrativa por la que opta desemboca tanto en lo entrañable y en lo trágico como en lo intrascendente. Así las cosas, Un pequeño inconveniente no hace honor a su título pero tampoco logra erigirse en un (nuevo) notable acierto; acerca peligrosamente a su autor, todo sea dicho, a la siempre melancólica categoría del “one hit wonder”.

(Esta reseña ha aparecido en el número de septiembre de Go Mag)

Baska Voda Sky

lunes, septiembre 10, 2007

Haka vs. la cruda realidad

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Los gesticulantes samoanos se dieron de bruces contra la muralla sudafricana: 7-59. Este ladrador crepuscular, enamorado de todos los equipos que a bien tengan entonar y ejecutar la haka antes de sus partidos, espera de todo perruno corazón que los All Blacks laven el honor oceánico y se alcen por fin con el mundial de rugby (la victoria de los Pumas argentinos frente a Francia, que juega en casa, fue desde luego lo mejor de la jornada inaugural).

Las 1001 muertes de Kenneth McCormick (1)

Kenny ha muerto. Y ha muerto. Y ha muerto una vez más. Y... Antes de que fenezca por enésima vez, repasemos las (no tan diversas) causas de su reiterado fallecimiento durante la escatológica, gloriosa, primera temporada de South Park:

1. Cartman Gets An Anal Probe - Tras recibir el impacto de un rayo de origen extraterrestre, es atropellado por un rebaño de vacas en estampida y por un coche de policía.
2. Weight Gain 4000 - Un disparo entre ceja y ceja lo hace saltar por los aires y caer ensartado en un mástil que pasaba por ahí.
3. Volcano - Una bala perdida va a encontrar su lugar en el mundo en su cabeza.
4. Big Gay Al's Big Gay Boat Ride - Durante un partido de fútbol americano en el que ejerce de quarterback, es viciosamente desmembrado por los jugadores rivales.
5. An Elephant Makes Love To A Pig - Carbonizado en el interior de un microondas.
6. Death - La Segadora en persona lo toca con uno de sus esqueléticos dedos.
7. Pink Eye - Le cae encima la estación MIR (más tarde regresa a la vida como zombie y acaba siendo partido por la mitad sierra eléctrica mediante).
8. Damien - Un disparo (y van) al ser confundido con un pato.
9. Starvin' Marvin - Picoteado por una jauría de pavos mutantes.
10. Mr. Hankey, The Christmas Poo - No muere (se trataba del especial de Navidad).
11. Tom's Rhinoplasty - Una cimitarra voladora va a clavarse en su frente.
12. Mecha-Streisand - Ahorcado en un mástil.
13. Cartman's Mom is a Dirty Slut - Atropellado por un tren.

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Don't Look Back