jueves, abril 15, 2010

15 seductores legen... ¡darios!


En el blog de Koldcast TV han escogido a los quince grandes casanovas del cine y la televisión. Lista de discutible ordenación pero irrefutable número uno que vendría a ser la siguiente:

15) Sebastian Valmont (Ryan Philippe) en Cruel Intentions
14) Alex Hitchens (Will Smith) en Hitch
13) Casanova (Heath Ledger) en Casanova
12) David Wooderson (Matthew McCounaghey) en Dazed and Confused
11) Vincent Chase (Adrian Grenier) en Entourage
10) Will Banks (Will Smith) en The Fresh Prince of Bel Air
9) James Bond (Sean Connery)
8) John Shaft (Richard Roundtree) en Shaft
7) Alfie (Michael Caine) en Alfie
6) Charlie Harper (Charlie Sheen) en Two and a Half Men
5) The Fonz (Henry Winkler) en Happy Days
4) Austin Powers (Mike Myers)
3) Ron Burgundy (Will Ferrell) en Anchorman: The Legend of Ron Burgundy
2) Don Draper (John Hamm) en Mad Men
1) Barney Stinson (Neil Patrick Harris) en How I Met Your Mother

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martes, abril 13, 2010

50 coches de película


(Esta obra de cinefilia motorizada pertenece a Juan Pablo Bravo, diseñador gráfico chileno al que se puede seguir a través de este blog.)


El arte según Michael Chabon

"Every work of art is one half of a secret handshake, a challenge that seeks the password, a heliograph flashed from a tower window, an act of hopeless optimism in the service of bottomless longing. Every great record or novel or comic book convenes the first meeting of a fan club whose membership stands forever at one but which mantains chapters in every city -in every cranium- in the world. Art, like fandom, asserts the possibility of fellowship in a world built entirely from the materials of solitude. The novelist, the cartoonist, the songwriter, knows that the gesture is doomed from the beginning but makes it anyway, flashes his or her bit of mirror, not on the chance that the signal will be seen or understood but as if such a chance existed."
Michael Chabon en Manhood for Amateurs. The Pleasures and Regrets of a Husband, Father, and Son (Fourth Estate, 2009)

lunes, abril 12, 2010

At-at...aque de humor


(Cortesía de un ilustrador de Chicago que responde al nombre artístico de Lunchbreath y que es dueño de esta página de Flickr.)


"American VI: Ain't No Grave" de Johnny Cash

Quizá haya diversas formas de vencer a la muerte. Quien esto firma correría a levantar el brazo derecho de Johnny Cash para declararlo ganador del combate, no tanto por seguir presente entre nosotros desde el otro lado de la tumba y sí más bien por la bella, melancólica, rotunda sabiduría con que aceptó que el tiempo se acaba para todos, para uno y para sus seres queridos; por recalcar que, aunque doloroso, está bien que así sea ya que no puede ser de otro modo; en definitiva, por la fuerza de espíritu, que no de pulmones, con que lo puso por cantado en cada uno de sus discos para American Recordings. Una serie de desnudez progresiva, que creímos finiquitada con el lanzamiento de los 79 temas de la caja Unearthed, y que aquí repite versiones sorpresa (el Redemption Day de Sheryl Crow), piezas de inspiración bíblica (I Corinthians 15:55), reinterpretación de clásicos country (el For the Good Times de Kris Kristofferson) y guiños gloriosos que posiblemente quepa adjudicar a Rick Rubin (nueva palmadita en la espalda del barbas), como ese cierre en clave de entierro vikingo a la hawaiana que es Aloha Oe.

(Esta reseña ha aparecido en el número de abril de Go Mag)

sábado, abril 10, 2010

viernes, abril 09, 2010

Boris Bardin asoma la nariz


En cuanto lanzamiento de junio, Las tres balas de Boris Bardin aparece ya anunciada en el boletín de novedades de Random House Mondadori para este segundo trimestre del año.

(En la cita del libro, por cierto, hay un error: sobra el "para" de la segunda línea.)



"Lost" según Michael Blaine Myers Jr. (1)


(Aquí, la página web del ilustrador norteamericano)


miércoles, abril 07, 2010

"Green Zone" de Paul Greengrass: reflexión comparativa


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Aunque ambientadas ambas en Irak durante la última invasión del país por parte de la coalición internacional que lideró el ejército estadounidense, Green Zone y The Hurt Locker (*) parecen películas diametralmente opuestas, la una dedicada a exponer el carácter legal pero inmoral de aquel conflicto y la otra interesada únicamente en mostrar la adicción de un hombre (y, por tanto, de cualquier hombre) a la guerra (es decir, a cualquier guerra). Las dos comparten, no obstante, un par de características que a la postre acaban hermanándolas. La primera es el trasfondo trágico de lo que narran, sea desde el descriptivo plano general (la sucesión de calles devastadas en una Bagdad a la que hemos llegado en pleno bombardeo) o desde la subjetiva sugerencia del primer plano (Jeremy Renner con la mirada perdida, incapaz de reconocerse en el supermercado donde está haciendo la compra ni en la compañía doméstica de su propia mujer e hija). Y la segunda es la traición final de dicho trasfondo trágico a partir de una muy norteamericana exaltación de la libertad individual de los protagonistas; esto es, sendos clímax donde el uso de la música o de la perspectiva de un actor secundario sobre la acción principal (la sonrisita que se dibuja en el rostro de Amy Ryan al recibir el mail de Matt Damon) confieren tintes épico-heroicos a una decisión que roza el larguero de la enfermedad mental (The Hurt Locker) y a un desenmascaramiento de la mentira que parece limpiar de culpa no a sus promotores pero sí a quienes fueron cómplices de la misma (comenzando, precisamente, por el personaje de Amy Ryan). En el caso de The Hurt Locker, tal inadecuación se traduce apenas en un desliz dramático. Pero, en lo que a Green Zone respecta, atenta de forma flagrante contra el reparto de responsabilidades que venía estableciéndose y conduce al fracaso moral de la película. Por decirlo de otro modo, la verdad prevalece e ilumina el lado norteamericano de la historia mientras Irak sigue hundiéndose en una mierda que sólo salpica a las manzanas podridas de la administración Bush Jr. “Nos engañaron”, se disculpa el Cuarto Poder. “Nosotros no somos Bourne”, asiente el populacho. Igual que el noventa por ciento de la Alemania 1933-1945 ignoraba lo que hacían los nazis, ¿verdad?

(*) Véase aquí la crítica ladradora-crepuscular del oscarizado film de Kathryn Bigelow.


lunes, abril 05, 2010

Sobre fines novelescos y principios críticos

La semana pasada, la página de Facebook de nuestra amiga Laura Fernández (dueña desde hará un mes, por cierto, de un blog, éste, que conociéndola nos dará más de una y más de dos alegrías) fue escenario de una polémica a vueltas con la novela Fin de David Monteagudo. Laura enlazó una crítica de Josep Anton Muñoz en Revista de Libros (ésta) para celebrar que alguien por fin desenmascarara lo que ella calificó de gran bluf. Acto seguido, Llucia Ramis y Javier Blánquez, entre otros, se mostraron de acuerdo con la idea de un libro hinchado más allá de sus estrictos méritos literarios, mientras Manu González (autor en Qué Leer de una reseña a favor, ésta) salía en defensa de la obra. Desgraciadamente (para el lector crepuscular que se enfrente a estas líneas), no llegué a tiempo de entrar en el diálogo, pues éste fue eliminado. Y las varias ideas que quedaron orbitando a mi alrededor, necesitadas de una salida centrífuga, han acabado conformando la siguiente sucesión de puntos:

1) La trayectoria personal de Monteagudo -que si trabajador en una fábrica de cartones, que si autor tardío y demás blablablá- es mera anécdota periodística que sirve para vender personaje, mas no novela. Puede cansar su repetición en los medios, pero dudo que a alguien le llegue a gustar Fin por ella (en cambio, se me antoja bastante más posible que se acceda a Fin hastiado por el eco periodístico).
2) La crítica de Josep Anton Muñoz, en efecto, dedica más espacio a tratar las circunstancias que precedieron a su lectura de la novela (y que quizá la motivaron), a manifestar su desencuentro respecto a ese caldo de sensaciones a priori, que a analizar la novela misma. El texto carga contra el fenómeno sociológico antes que contra la obra. Su desagrado apenas se justifica desde lo literario.
3) Y hay justificación literaria, desde luego. ¿Que el libro abusa del coloquialismo? Sí. ¿Que le sobran cincuenta páginas tranquilamente? Sí, y hasta setenta. ¿Que los personajes son esquemáticos? Sin duda.
4) El lector que considere insuperable tal colección de defectos está en su derecho de renegar de la obra y calificarla de bluf.
5) Hay otro tipo de lectores, y entre ellos me cuento, que más o menos han prescindido de las malas noticias para quedarse con las buenas y mejores. La construcción y desarrollo de la tensión. El suspense y el poder “visual” de capítulos como la visita a la casa de la urbanización o el encuentro con los galgos en la gasolinera. El absurdo lirismo trágico de la aparición del tigre (¿William Blake versus los osos polares de Lost?). La elegancia y sugerencia de un final no tan abierto (o gratuito) como sostuvo Antonio G. Iturbe en una entrada del blog de Qué Leer
6) A estas alturas de la partida, no deja de sorprenderme que una diferencia de parecer ampare ataques personales. Como si el criterio de los unos debiera prevalecer y debiera hacerlo además sobre el descrédito de los otros. Como si no hubiera diferentes libros para cada lector y diferentes lectores para cada libro. Pienso en los comentarios que amparó la tampoco muy positiva entrada de Lector Malherido sobre la obra, en los que se buscaban oscuras maquinaciones comerciales a la columna de Ricard Ruiz en El Periódico que prácticamente inauguró la fiebre Monteagudo. ¿No será que Ricard Ruiz disfrutó con la lectura y, sencillamente, manifestó su agrado?
7) De forma paralela, desencajo la mandíbula ante quienes atacan a los activistas pro-Fin tachándolos de groupies de la editorial Acantilado. La lógica, señores, dicta precisamente que el groupie de Acantilado debería renegar de un título que se aleja tanto de la línea habitual del sello: Fin es, a ídem de cuentas, un best seller fantástico, bastante por encima de la media, pero best seller fantástico.
8) El tiempo (y, con él, la Academia) suelen dictar sentencia. Que impartan justicia ya es otra historia. En espera de su fallo, que cada cual busque la sombra de la crítica que más le apetezca. Pero tengamos la madurez intelectual de aceptar que todo es defendible y todo es atacable, a menudo desde idéntica posición. La mitad de los perros que le ladran al crepúsculo celebran el fin de la jornada; la otra mitad intenta repeler la noche por miedo a la oscuridad.

domingo, abril 04, 2010

sábado, abril 03, 2010

The Art of Jermaine Rogers

(Para saber más del ilustrador norteamericano especialista en carteles de conciertos, aquí su página web.)


viernes, abril 02, 2010

París a través de la ventana


La fotografía que preside estas líneas pertenece, de hecho, al fotógrafo especialista en panorámicas Arnaud Frich (aquí, su página de Internet). Pero nos sirve sobre todo para ilustrar otra web, la del proyecto Paris 26 gigapixels: una colección de 2.346 imágenes de la capital francesa que, superpuestas, permiten acceder a un visionado de la ciudad en 360 grados y a una resolución de 354.159 x 75.570 píxels. Como para sentirse gárgola nôtredamera frente a la pantalla, oigan...


sábado, marzo 27, 2010

Saviano sobre Messi (2)

"Tiene una cara de niño que no dice nada de los sufrimientos que padeció durante muchos años, de las inyecciones diarias de hormonas que le permitieron crecer y convertirse en campeón, el mejor jugador de nuestros días. Le siguen llamando 'la Pulga'. Parecía imposible que a pesar de su gran talento lograra imponerse en partidos de jugadas aéreas y choques físicos entre titanes. Pero el fútbol también puede ser resistencia, un arte que se te encarna en cada centímetro de hueso alargado, en cada jirón de carne que crece a su alrededor. Y si tuviera que expresar un deseo, uno de esos deseos imposibles, me gustaría que mis páginas se pareciesen a una de esas carreras de Lionel Messi hacia la portería contraria..." - Roberto Saviano en el intensísimo prólogo a su libro de artículos La belleza y el infierno (Debate, 2010).

(Aquí, la versión argentina de parte del artículo que el autor de Gomorra dedica a Messi en el libro.)


miércoles, marzo 24, 2010

Famous Last (but one) Words (192)

"Presents!!!" - Sobrina de dos años y medio de este ladrador crepuscular, al ver a este ladrador crepuscular el pasado sábado, dejando claro que este ladrador crepuscular la tiene un pelín malacostumbrada (de hecho, esa mañana no hubo "presents", no).

EmoLoveStory - Chapter 9


martes, marzo 23, 2010

My Own Private Top-10 Michael Caine Movies

10) Harry Brown de Daniel Barber (2009)
9) Zulu de Cy Endfield (1964)
8) Dirty Rotten Scoundrels de Frank Oz (1988)
7) Last Orders de Fred Schepisi (2001)
6) The Dark Knight de Christopher Nolan (2008)
5) Dressed to Kill de Brian De Palma (1980)
4) Hannah and her Sisters de Woody Allen (1986)
3) Mona Lisa de Neil Jordan (1986) / Victory de John Huston (1981)
2) Sleuth de J.L. Mankiewicz (1972)
1) The Man Who Would Be King de John Huston (1975)

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Standing ovation, por favor...


lunes, marzo 22, 2010

Las variaciones Whitehead


Experimentos con diferentes máscaras sobre un retrato del escritor Colson Whitehead que este ladrador crepuscular tomó antes de entrevistarlo en un restaurante de Brooklyn allá por 2003...


jueves, marzo 18, 2010

Oscuros cuentos de hadas

Oscuros, ya lo hemos dicho, como deben ser. Y diez, cinematográficos. Son los que, al calor de la Alice de Tim Burton, han escogido desde We Are Movie Geeks:

10) Snow White: A Tale of Terror de Michael Cohn (1997)
9) The Company of Wolves de Neil Jordan (1984)
8) Sleepy Hollow de Tim Burton (1999)
7) Lady in the Water de M. Night Shyamalan (2006)
6) La cité des enfants perdus de Marc Caro & Jean-Pierre Jeunet (1995)
5) Edward Scissorhands de Tim Burton (1990)
4) Die unendliche Geschichte de Wolfgang Petersen (1984)
3) Legend de Ridley Scott (1985)
2) Labyrinth de Jim Henson (1986)
1) El laberinto del fauno de Guillermo del Toro (2006)

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martes, marzo 16, 2010

Los McDonald's galos, esa peluda experiencia por el Lado Oscuro


"Snuff" de Chuck Palahniuk

“En vez de reaccionar a un fenónemo, lo que hago es explotarlo. Cojo la violencia y, en vez de criticarla, la hago divertida. Al banalizarla, la vuelvo menos terrorífica y le arrebato su poder”. Así se explicaba Chuck Palahniuk durante la entrevista que con él mantuve en Nueva York, allá por 2003, con motivo de la aparición de Nana. Recordemos, pues, que el tipo es un moralista. Que toda la sangre y el semen, la sucesión de situaciones grotescas y horrorosas, revelan un espejo en el que nuestra sociedad preferiría no verse. Llámenlo discurso. Llámenlo también coartada, habida cuenta ese público que le viene exigiendo más y peor desde El Club de la Lucha, apologistas de la testosterona a los que el escritor tampoco quiere defraudar. Así pues, le ha llegado el turno a la industria del sexo. Snuff. La cosa, en imaginativa traducción de Javier Calvo, es así: una actriz porno en decadencia se apresta a dar su último gran golpe pélvico, un gang bang de seiscientos contra una que culminará con su propia muerte. Entre quienes esperan para fornicarla, tres personajes comparten la voz cantante, a la que se suma la asistenta encargada de dirigir el cotarro. El resto es una sucesión de anécdotas hollywoodienses y una parodia constante de los títulos y actitudes del cine X, conjunto tan entretenido como intrascendente cuyo fin social llega veinte años tarde. Aterradora es la pedofilia, Chuck. Lo que rompe hoy día son las adolescentes rusas, Chuck. Has pecado de ingenuo: créetelo.

(Esta reseña ha aparecido en el número de marzo de Go Mag)


lunes, marzo 15, 2010

Debería ser un estado de Facebook...

Milo J. Krmpotic' tiene la sensación de que Las teorías salvajes es una novela tirando a notable, que disimula con gracia y encanto su pedantería, que fascina en cuanto puesta al día de ciertas tendencias judeo-neuróticas-panamericanas generalmente no presentes en la narrativa que se hace allí con ánimo de ser premiada aquí. Y sí, es inteligente y legible, aunque la primera cualidad esté constantemente a un tris de aniquilar la segunda. Y la portada de su edición española es un cinco por ciento del libro. Y de momento lo dejamos aquí.

Nieve en Barcelona (1)


domingo, marzo 14, 2010

sábado, marzo 13, 2010

The Art of Eric White



Aquí, su sitio web. Y, aquí, el link del interesante libro de Joan S. Luna que me ha dado a conocer tanto al artista como al estilo en que se mueve, el surrealismo pop.


jueves, marzo 11, 2010

"The Fourth Kind" de Olatunde Osunsanmi


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Para ulular lastimeramente:
Su primera secuencia. Por efectista, por New Age kitsch y, sobre todo, por excesivamente exigente: plantea unos parámetros que expulsarán a muchos espectadores de la película antes de que ésta empiece de verdad. También, su insistencia en que nos la creamos. La primera media hora de Milla Jovovich. Y esa repetición final de las mejores jugadas, del todo innecesaria.


Para aullar efusivamente:
La sensación de que Osunsanmi ha encontrado algo, ha logrado ir más allá de brujas de Blair y actividades paranormales a la hora de conseguir que el público se trague su película (cuando menos el que, insistimos, pese o gracias al prólogo, se haya adentrado en ella). Su uso de la pantalla fragmentada y los momentos de muy notable suspense a que aboca. El terror lovecraftiano que se deriva de una propuesta argumental que mete en un mismo saco a ovnis, posesiones diabólicas y el Dios del Antiguo Testamento. Y dos interpretaciones que nos ponen la pelambrera de punta: la de Will Patton y la de la supuestamente real doctora Abbey Tyler.

El juicio crepuscular:
Hay otros mundos, han estado en éste y de vez en cuando regresan. Provocando situaciones más cercanas a El exorcista y No sin mi hija que a E.T., todo sea dicho. Pero, sinopsis al margen, cabe reconocerle a la propuesta unos bemoles siderales, tanto en lo que debieron de ser unas durísimas negociaciones con el sindicato de actores (para dejar fuera de los títulos de crédito a la mitad del cast... ¿o no?) como en su ruptura unilateral de las pautas de la ficción: este ladrador tiene la sensación crepuscular de que no han sido pocos los críticos que se lo han tomado como una afrenta personal y, por tardar en descubrir a qué aferrarse, han reaccionado hundiendo un film con el mérito inmenso de devolvernos la capacidad de dudar.

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domingo, marzo 07, 2010

¡Es noche de Oscars!



Y así nos lo recuerdan desde el blog de Locate TV. En cualquier caso, han quedado atrás los tiempos en que este ladrador crepuscular se pasaba la madrugada en vela frente al televisor, acompañado de buenos amigos y degustando un chili con carne. Como ha quedado atrás también la época de los domingos fotogrameros, comentando la gala con no peores amigos en la sede de la mejor revista de cine de España. Canino sniff, proclamo...


Hormigas neoyorquinas


The Sandpit
from Sam O'Hare
on Vimeo.



sábado, marzo 06, 2010

jueves, marzo 04, 2010

Kapuściński y la humana condición

"Del ensamblaje entre el querer y el requerir, entre la admiración y el odio, el agradecimiento y la venganza, está oportunamente compuesto el libro del reportero Artur Domosławski (Kapuściński non fiction, 2010) que, tras nueve años de aprendizaje, cercanía y lealtad respecto al genio, pone ahora en duda la moralidad de su maestro y la autenticidad de algunos textos que le hicieron ser reconocido nada menos que como 'el reportero del siglo XX'.

¿Traición? ¿Delirios de grandeza? Poco se entiende de la condición humana si se juzga en los términos de bien y mal. El peso del mal, el peso del bien, el peso de la justicia. Todo acercamiento de este estilo termina, como sería fácil de esperar, cayéndose por su propio peso."
(De este editorial de Vicente Verdú en El País de hoy)


"The New Yorker" cumple 85 años...



...y, para celebrarlo, se presentó bajo una cuádruple portada ilustrada por Chris Ware, Adrian Tomine, Ivan Brunetti y Dan Clowes.


miércoles, marzo 03, 2010

On Childhood

"I used to love watching my parents do adult things – write cheques, sort mail, empty the dishwasher – because it reminded me of the distance between us, which was what made them my parents, which was what made me safe."
Jonathan Safran Foer en esta explosiva pieza reproducida por The Observer.

EmoLoveStory - Chapter 6




martes, marzo 02, 2010

It's Zombie Year (again)...



Y, por si alguien no ha visionado aún Zombieland (o leído alguno de los tropecientos libros que sobre el tema se están editando), sirva esta sencilla guía visual para que todos sepamos a qué atenernos si de repente el vecino del quinto primera se pone a pegarle dentelladas al pekinés de la señora del tercero segunda.

(Aquí, el artículo que Laura Fernández realizó para Qué Leer sobre la penúltima andanada de literatura sobre muertos vivientes)

"Los muertos" de Jorge Carrión


(Esta reseña ha aparecido en el número de marzo de Qué Leer)