lunes, diciembre 12, 2005

DEP

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Richard Franklin Lennox Thomas Pryor III (1940-2005).

Nobel al agnosticismo

“-¿Cómo te va con Cristo?
-¿Con Cristo? No, no, no. Él es lo que es y yo soy lo que no soy. No veo cómo podemos relacionarnos el uno con el otro.”

De Los enanos, de Harold Pinter.

sábado, diciembre 10, 2005

From the Vaults of GO (2)

"Tan fuerte, tan cerca" de Jonathan Safran Foer (Lumen)
Pocas literaturas tan marcadas por la aparición de chicos prodigiosos como la americana; circunstancia nada extraña, por otra parte, en un país que rinde tal culto a la precocidad y el ingenio. Amadrinado por Joyce Carol Oates, a quien tuvo como profesora de Literatura Creativa o alguna asignatura por el estilo, Jonathan Safran Foer (Washington, 1977) debutó hará cuatro años con Todo está iluminado, una novelita tan entretenida e hilarante que despertó el recelo de no pocos, quien esto firma incluido. ¿Había de veras algo tras aquel súbito estallido de ingenio? Lo cierto es que la respuesta del muchacho ha resultado demoledora. Escasas y bastante tradicionales (y, en ocasiones, de nuevo sospechosas) son las herramientas que han puesto en pie esta emotiva maravilla que nos ocupa: el primer gran trauma del siglo XXI occidental a modo de contexto, un protagonista infantil (heredero directo del Oskar de Günter Grass, aunque ya no afecto al tambor de hojalata sino a la pandereta), la diversificación de puntos de vista para esconder detalles de la trama y proceder después a una revelación efectista… Nada del otro jueves. Y, sin embargo, Safran Foer se las arregla para erigir un novelón bienintencionado y amargo a partes iguales, capaz de extraer de la literatura la única respuesta posible ante la pérdida vital, ya una muerte en atentado ya el “mero” abandono amoroso. Imprescindible por sencillamente portentosa, por portentosamente sencilla, Tan fuerte, tan cerca es un pedazo de vida (neoyorquina) que se atreve a mirar al corazón mismo de nuestra (global) humanidad. Un prodigio en toda regla.

jueves, diciembre 08, 2005

25 años

“Tengo la casi seguridad de no ser el responsable de sus lágrimas cuando entro en casa y la encuentro sentada en el sofá, los ojos perdidos en un vacío de, por partes: cortinas a lado y lado, cristal de medio centímetro de espesor, metro y medio de terraza interior, barandilla de hierro, edificios y luz beige de mañana invernal condensando todos los planos en uno solo. Con un gesto sugiere que me siente junto a ella para abrazarme de lado y descansar la cabeza sobre mi pecho. Esto hace variar el cauce de sus lágrimas, que pasan a describir una S mejilla abajo camino de manchar mi camisa o que pasan a colgar de su nariz antes de golpear sordas contra la entrepierna de mi pantalón. Entonces reparo en la imagen ligeramente familiar de la portada del periódico que se extiende sobre la mesa: un Lennon de papel plano sobre la madera igual que su cuerpo de carne, algunas horas antes, exánime sobre una acera de Manhattan.
Las mismas cortinas a lado y lado, el mismo sol.”

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Este texto, tomado de las páginas 123-124 de Sorbed mi sexo, responde a una situación real de mi infancia debidamente modelada por el paso del tiempo y, claro está, travestida de cara a su puesta de largo literaria. En cualquier caso, sucedió que mis ingenuos seis años se adentraron en el salón para enfrentarse a alguna forma de tristeza procedente de mi madre. Más la televisión que ningún periódico informaban de que, aquel 8 de diciembre de 1980, nuestro Beatle de cabecera había sido abatido a balazos en Nueva York (y recuerdo haber pensado: si era inglés, qué demonios pintaba dejándose matar en Estados Unidos…).

miércoles, diciembre 07, 2005

Fútbol (no) es fútbol

Porque ignoraba estar soñando, al ver que el extremo alemán se dejaba la pelota ligeramente atrás, he intentado lanzarla a fuera de banda estirando la pierna. Y he despertado con el sorprendente, sonoro y doloroso golpear de mi pie derecho contra la pared que acompaña el lado norte de la cama. El fútbol es un estado mental. Y, mis noches, un constante quiero y no puedo.

martes, diciembre 06, 2005

Famous Last (but one) Words (13)

"Cuando sopla el viento de la locura, hay que esperar que amaine" - Dominique Wiel, sacerdote y uno de los trece procesados por pederastia en el caso Outreau que han sido absueltos tras pasar tres años en la cárcel.

lunes, diciembre 05, 2005

From the Vaults of GO

"Error humano" de Chuck Palahniuk (Mondadori)
Palahniuk cual reportero dicharachero, apóstol de la excentricidad. Allí donde haya rareza se planta él raudo, en la diestra una libretita roja y un lápiz de punta afilada tras la oreja. Miradlo tomando notas sobre felaciones varias y sodomías diversas en el Festival del Testículo de Rock Creek Lodge. Observad cómo entrevista a los estropeados participantes del Preolímpico de lucha libre de la Región Norte en Waterloo, Iowa. Seguid sus pasos cuando se disfraza de perro dálmata y se lanza a las calles de Portland para recibir las patadas de sus vecinos. “Lo peor de escribir ficción es el miedo a echar a perder tu vida sentado delante de un teclado. La idea de que al morir te darás cuenta de que solo viviste sobre el papel”. Palahniuk, como buen vitalista, extrae fuerzas del miedo. Y se encierra tres meses en un submarino. Y entrevista a un tipo que construye castillos medievales piedra a piedra, con sus propias manos. Y monta una sesión ouija en una mansión encantada. Hasta aquí, la primera mitad de Error humano: artículos sobre gente extravagante redactados con mayor o menor gracia por el escritor más singular del país de las barras y estrellas. Sigue una galería de retratos: la actriz/cantante/iluminada Juliette Lewis, el activista gay Andrew Sullivan, la escritora Amy Hempel (atención a su relato La cosecha: es Palahniuk antes de Palahniuk), el anticristo Marilyn Manson, el hombre-cohete Brian Walker... Irregular. Restan apenas cuarenta páginas y falta el broche marca de la casa. No nos cuesta respirar. No hemos querido mirar hacia otro lado sin poder perder de vista el libro. No nos hemos sentido ametrallados por su prosa de repetición, no hemos oído las palabras cayendo al suelo como casquillos... Comienza entonces el apartado “Personal”. Y, desde la frase inicial, hallamos cuanto buscábamos: “En mi primer día como acompañante, a mi primera ‘cita’ le falta una pierna”. Son siete piezas de corte autobiográfico que hacen que todo este trayecto haya valido la pena. Porque, admitámoslo, si Chabon es la emoción y Lethem el cerebro, Palahniuk pone las vísceras. Nadie como él para darnos un buen puñetazo en el hígado y dejarnos por los suelos, felices de estar escupiendo sangre por la boca. Felices de estar vivos. Cuanto hace se presta a la caricatura, pero no le ha salido un solo imitador decente. Y en Haunted, su inminente colección de relatos, la cosa se pone incluso mejor. O peor. Correcto este Error humano. Pero atentos al acierto inhumano que está al caer.

Crimen y castigo

Por cada vez que visiono Love Actually, debería escribir seis capítulos de maldeamores. Pero, en realidad, por cada capítulo de maldeamores que escribo, debería visionar seis veces Love Actually.

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sábado, diciembre 03, 2005

Marte y Venus en el cine 2

Jazz: Well, that weekend was a mistake.
Ford Fairlane: Hey, look. I'm sorry I made you clean the toilets and the bathtubs, I mean, who did all the work in bed?

The Adventures of Ford Fairlaine, de Renny Harlin.

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Famous Last (but one) Words (12)

En mi primera noche como usuario de Digital Plus, horas marcadas ciertamente por un goloso e ilusionado zapeo, asisto patidifuso a este diálogo del Tonight Show de Jay Leno:

Leno: Who was our enemy during the Cold War?
Concursante: Antarctica?

viernes, diciembre 02, 2005

Dark, Miserable Times Lay Ahead...

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¿Cuántos adolescentes torturados pueblan la obra de Shakespeare? Pocos que se definan como tales, pero qué son si no el joven Príncipe Hal, Romeo y Julieta o el mismísimo Hamlet… El Bardo tutelaba las conversaciones sobre la identidad que en Azkaban mantenían Harry Potter y su mentor Lupin. Y aquella promesa ha hallado debido cumplimiento en los fotogramas de Goblet of Fire, recreación de la soledad, los miedos y las ansiedades propias de la adolescencia tan digna y reivindicable como Los cuatrocientos golpes. Peor dirigida que su predecesora pero (curiosamente) más redonda, Goblet of Fire es mágica y emocionante, angustiante y dolorosa. Sólo cabe desear que la edición en DVD añada la hora larga de metraje de que el film ha debido deshacerse para facilitar su distribución comercial.

jueves, diciembre 01, 2005

Famous Last (but one) Words (11)

Conversación escuchada ayer en esta descocada redacción:

Él: (mientras es objeto de un masaje de cervicales) Qué bien lo haces, condenada...
Ella: Menos mal que no me has llamado cordera.
Él: A las corderas en Londres se las comen.
Ella: Pues me iré a Londres...

miércoles, noviembre 30, 2005

Marte y Venus en el cine 1

Dante Hicks: You said you only had sex with three different guys; you never mentioned him!
Veronica Loughran: Because I never HAD sex with him.
Dante Hicks: You sucked his dick!
Veronica Loughran: We went out a few times. We never had sex but we fooled around.
Dante Hicks: Oh my God, WHY did you tell me you only had sex with three different guys?
Veronica Loughran: Because I DID only have sex with three different guys; that doesn't mean I didn't just go with people.
Dante Hicks: Oh my God, I feel so nauseous!
Veronica Loughran: I'm sorry, Dante, I thought you understood!
Dante Hicks: I did understand! I understood that you had sex with three different guys and that's all you said!
Veronica Loughran: Please calm down.
Dante Hicks: How many?
Veronica Loughran: Dante...
Dante Hicks: How many dicks have you sucked?
Veronica Loughran: Let it go!
Dante Hicks: How many?
Veronica Loughran: All right, shut up a second and I'll tell you! Jesus! I didn't freak out like this when you told me how many girls you fucked!
Dante Hicks: This is different, this is important. How many?
[long pause as customer buys something]
Dante Hicks: Well?
Veronica Loughran: Something like... 36.
Dante Hicks: What? Something like 36?
Veronica Loughran: Lower your voice.
Dante Hicks: Wait a minute, what is that anyway, something like 36? Does that INCLUDE me?
Veronica Loughran: Ummm... 37.
Dante Hicks: I'm 37?

Clerks (1994), de Kevin Smith.

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Y ésta fue mi noche de anoche...

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"Ad hoc, ad loc, and quid pro quo! So little time! So much to know!" - Nowhere Man (Jeremy, Hillary, Boob...)

martes, noviembre 29, 2005

Estos son mis Beatles...

25) The Long and Winding Road (Let It Be)
24) It Won’t Be Long (With the Beatles)
23) Mother Nature’s Son (White Album)
22) Help! (Help!)
21) Can’t Buy Me Love (A Hard Day’s Night)
20) You’re Gonna Lose That Girl (Help!)
19) Oh! Darling (Abbey Road)
18) When I’m Sixty-Four (Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band)
17) Penny Lane (Magical Mystery Tour)
16) Michelle (Rubber Soul)
15) Something (Abbey Road)
14) You’ve Got to Hide Your Love Away (Help!)
13) The Fool on the Hill (Magical Mystery Tour)
12) I Saw Her Standing There (Please Please Me)
11) Eleanor Rigby (Revolver)
10) Nowhere Man (Rubber Soul)
9) And I Love Her (A Hard Day’s Night)
8) Good Day Sunshine (Revolver)
7) Come Together (Abbey Road)
6) Sexy Sadie (White Album)
5) A Hard Day’s Night (A Hard Day’s Night)
4) Yesterday (Help!)
3) Helter Skelter (White Album)
2) For No One (Revolver)
1) Norwegian Wood (Rubber Soul)

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Cosas del postcrossing 2

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La primera postal que recibo. La manda Fernando desde Estremoz, Portugal, a 50 kms. de la frontera. Tan a tiro de piedra que la edificación junto al castillo recibe el nombre de Pousada da Rainha Santa Isabel. Y eso, que obrigado!

lunes, noviembre 28, 2005

El Marías que hay en mí

Aún a riesgo de ponerme en plan Javier Marías (es decir, estupendo), debo destacar el horror lingüístico doble (uno ligero y otro algo más turbador) a que me abocó la portada del suplemento en castellano de The New York Times que acompañaba a El País del pasado jueves 24. Que la máquina traductora ignore que “wise guy” es una forma coloquial de referirse a los miembros de la Mafia (y que por tanto tradujera como “Un tipo listo y ocupado…” el encabezamiento que en su origen posiblemente rezara “Busy wise guy…”) tiene su pase. Pero algo menos presentable se me antoja el titular “La muerte renta”, oración completamente “legal” en la forma pero peliaguda en su fondo, pues nada (salvo la siempre sospechosa traducción literal, aquí de “Death rents” o “Death to rent”) justifica que se prescinda de un uso más común y convencional: “Se alquila muerte”, “Muerte en alquiler” o, incluso, “La muerte rinde”.

sábado, noviembre 26, 2005

Sobre los vericuetos del amor

“The last time that I trusted a dame was in Paris in 1940. She said she was going out to get a bottle of wine. Two hours later, the Germans marched into France.” – Sam Diamond (Peter Falk) en Un cadáver a los postres.

viernes, noviembre 25, 2005

About last night...

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Famous Last (but one) Words (9-10)

Oído durante la tarde de ayer en los siete metros cuadrados de esta redacción:

"Siempre me han gustado las guarras de buena familia."

"Japón es como el Baix Empordà."

Irán gay

Aunque existe la posibilidad de que el régimen iraní se haya conducido con ayatolaica discreción, intuyo que algo huele a podrido en el hecho de que nos hayamos enterado a horca pasada de la ejecución de dos hombres en la ciudad de Gogan, chavales de 24 y 25 años penados por el muy islámico delito de homosexualidad (pág. 28 de la edición de ayer de El País). Sea como fuere, tampoco logro imaginarme a la comunidad internacional elevando su voz contra tan brutal aplicación de la sharia, que una cosa son las adúlteras nigerianas y otra muy distinta los sodomitas persas.

jueves, noviembre 24, 2005

Cosas del postcrossing 1

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Doce días ha tardado en cruzar el Atlántico mi primera empresa postcrossera, una postal de la Casa Batlló que ha sido recibida por un oficial de policía del pueblo de Prosperity (también conocido como Frog Level durante el siglo XIX), en el estado de Carolina del Sur. Seguiremos informando.

El azar es una tautología

"Yo es que tengo muy mala suerte para eso de la suerte." - Bernardo en Camera Café.

Dedicado a Alejandro Gil.

miércoles, noviembre 23, 2005

El exorcista en el estrado

Hay otros mundos. Pero están en este. Pero ignoro si de forma tangencial o plena, integrada. Sobre lo que no es no se puede hablar, pero la cerradura Wittgenstein nos aboca a un drama aunque tradicional no menos espinoso: ¿qué ES de puertas hacia fuera, qué tan solo en el interior de nuestra conciencia? Es decir, ¿podemos fiarnos de esos sentidos que constituyen el único camino hacia la percepción de la “realidad” circundante? ¿No se suelen ver repetida, lastimosamente afectados por el carácter intruso, por lo general deformante y expansivo, de las emociones?

Disculpa, lector crepuscular, este arranque de filosofía de bolsillo. En realidad, viene única y exclusivamente a cuento de El exorcismo de Emily Rose, film de realización correcta que, no obstante, encuentro lastrado desde su misma (errónea, tontorrona) concepción. Parte la película de un episodio real (la muerte de una muchacha tras un largo y penoso castigo físico con el que se pretendió expulsar de su ser a los entes que la habían poseído) y centra su progresión dramática en el juicio que enfrenta a los doctores del cuerpo con los del espíritu. Los primeros sostienen que la joven era epiléptico-psicópata, que falleció a consecuencia de un tratamiento negligente culminado, tras automutilaciones varias, por una fulminante desnutrición. Mientras, los segundos (encarnados en la figura de un tal Padre Moore, a quien presta su rostro Tom Wilkinson) acusan al Maligno del fatal desenlace; y, claro está, tienen las de perder. Porque, en lo que al Derecho respecta, el hecho físico general saca varios cuerpos al intangible religioso, anímico y particular.

Sigue Scott Derrickson, guionista y realizador, el esquema habitual (y bastante gastado, todo sea dicho) del cine judicial: sabemos de la muerte de Emily Rose desde la secuencia primera, de modo que la polémica a solucionar (medicina versus Iglesia) quedará desvelada con el veredicto último del jurado. La narración de los hechos recae en testigos presenciales, emocionalmente relativos a la fallecida, que bien podrían ser víctimas de una intoxicación colectiva, lo cual da luz verde al tratamiento sobrenatural de los constantes flashbacks: visitas de madrugada envueltas en olor a azufre, rostros diabólicos que brotan del vaho de los cristales, paredes sangrantes… Pero, no satisfecho con tan dramáticos elementos, Derrickson comete su primer gran fallo: traslada lo inexplicable al ámbito hasta entonces “objetivo” del proceso legal, muestra a la abogada defensora (Laura Linney) acosada por sucesos escasamente ambiguos, toma partido por la explicación luciferina (Testigo de cargo se va transformando en La profecía)… para, acto seguido, volver sobre sus pasos con una resolución que pretende nadar, guardar la ropa y tomar el sol a una.

Curiosamente, y aquí retomo los postulados que encabezaban este texto, El exorcismo de Emily Rose no se preocupa por esconder dos circunstancias capaces de dinamitar el entramado extraordinario tan tramposamente erigido. Se trata de sendas justificaciones para la caída en la psicosis de la protagonista: por un lado, el que los síntomas de la posesión aparezcan tras una alteración traumática de su entorno vital (Emily deja la solitaria granja familiar para ingresar en una universidad urbana); y, por otro, que sea ella misma la encargada de informarnos, a través de una carta que el guión se saca alevosamente del sombrero, del carácter místico-mariano y mártir de su posesión (complejos para nada extraños en un ambiente ultrarreligioso como el suyo).

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Emily manifestando su humilde opinión sobre la labor del guionista.

Sobre la hiperestesia

"Supongo que los revolucionarios son aquellos capaces de asumir la brutalidad del mundo y responderle con mayor brutalidad todavía. (...) Era delgada, iba vestida de cuero blanco, tenía la tez casi de color humo, era muy sexual; enseguida me di cuenta de que me consideraba una especie de niñito lisiado y muy enfermo. Tenía razón: soy un niñito lisiado, muy enfermo, que no puede vivir. No puedo asumir la brutalidad del mundo; sencillamente, no lo consigo."

De La posibilidad de una isla, de Michel Houellebecq.

lunes, noviembre 21, 2005

Been there, done that: estampas viajeras

La víspera. Maxïmo Park en Razz 2 y una voz en mi oído que corea “What happens when you lose everything? / You just start again / You start all over again!”. Correcto. Cuando lo pierdes todo, o te pegas un tiro o tiras hacia adelante. Pero, ¿y si extravías algo menos? ¿La mitad, por ejemplo? Esa tierra de nadie en la que te crees haciendo pie y, dos segundos más tarde, estás tragando agua como un condenado pese a tener la orilla siempre a la vista. Ah, that’s the tricky part, my friend…

Que camino de la estación de trenes de Bristol te encuentres un pub llamado The Reckless Engineer no resulta especialmente tranquilizador. Claro que, viniendo de España, un país donde las autopistas se desploman antes incluso de ser inauguradas, supimos dar al encuentro el tono anecdótico que merecía.

¿Músico frustrado o melómano con vocación ferroviaria? El revisor del tren entre Bristol y Caerdydd agujereaba los billetes con los pies en el suelo mientras la voz con que los requería se elevaba una octava tras otra hacia las más harmónicas alturas. Sólo el cansancio del viaje nos impidió saltar del asiento para hacerle los coros de un vagón al otro.

Conocedores de la afición de los británicos por formar clubs, poco y nada nos extrañó encontrar un grupo de siete u ocho ancianos que, enfundados todos ellos en americanas de color burdeos, devoraban cucuruchos de patatas fritas en las cercanías del Cardiff Arena un sábado por la noche. Lo curioso fue dar de nuevo con ellos (y veinte amiguetes más con idéntico uniforme) en el interior del estadio, como invitados de honor de Funeral For a Friend en la canción History. El público, básicamente infantil, los aplaudió a rabiar.

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Castillo de Caerdydd y Bute Park.


XL. Tal era la talla de los kebabs de cordero y pollo que cenamos en nuestras primeras dos noches galesas. Alexis fue incapaz de acabarse ninguno de los dos: no digo más.

Quizá no sea el mejor Bed & Breakfast de Caerdydd. Pero Austins sí distará bastante de ser el peor. Y, además, cuenta con un emplazamiento privilegiado: junto al río Taff, frente al Millennium Stadium, a ciento cincuenta metros de la entrada al Bute Park. Aunque su dirección no induce a engaño (11 Coldstream Terrace), Londres se nos mostró diez veces más gélida.

¿Juegan los galeses en el Estadio del Milenio? Algunos sí, y otros no. Entre los primeros, la selección nacional de rugby, deporte rey del lugar. Entre los segundos, el Cardiff de la First Division de fútbol, que hace de las suyas en el Arms Park, recinto casi invisible por reducido y ubicado modesta, discretamente al pie del imponente Millennium.

Un centro de convenciones, una iglesia noruega, un barrio de diseño… Lo mejor de la Cardiff Bay, no obstante, la explanada junto a la Asamblea que lucía el literario nombre de Roald Dahl Plass.

A la hora de viajar, nada tan importante como una buena compenetración. Alexis, que trajo consigo el cargador del móvil, se dio cuenta en el aeropuerto de Bristol de que no recordaba su pin. Servidor, que sí conocía la contraseña de su aparato, había olvidado el cargador en casa. Pero la incomunicación telefónica no resultó especialmente traumática.

Era uno de los objetivos del viaje, y Truffles lo satisfizo a la perfección: un Sunday Roast tradicional y de primera, con sus zanahorias y su col y sus guisantitos dando vueltas por el plato.

El viernes, Michael Owen consiguió el único ensayo de la selección galesa de rugby frente a Fiji (11-10). El sábado, Michael Owen marcó en dos minutos los dos goles que dieron la victoria a la selección inglesa de fútbol frente a Argentina (3-2). El domingo, Michael Owen aparecía como stuntman en los títulos de crédito de Kiss Kiss Bang Bang. Tal y como aseveró mi hermano: “El Madrid ha vendido al bueno”.

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Cardiff Bay.


Otro encuentro callejero en Caerdydd: tres Springboks, jugadores de la selección de rugby sudafricana, concentrada en el Hilton de cara al amistoso de la semana siguiente. ¿He dicho ya que en Gales el rugby es religión?

Kiss Kiss Bang Bang. Es El ultimo boy scout de esta década: no digo más.

A los británicos les encanta asociarse. A las británicas, también. La segunda noche, mientras adquiríamos el segundo kebab, una manada de seis muchachitas de trece o catorce años irrumpió en el local para acosar al dependiente e intentar que les cambiara un billete de diez libras tan roto como posiblemente falso. Encantadoras ellas, con sus ojitos azules, sus cabelleras rubias, sus caritas de muñeca, sus labios en insulto constante… Éramos tres hombres hechos y derechos, pero a fe que cuando se marcharon elevamos las miradas al techo del local y dimos gracias a Dios (y a Alá) por seguir intactos.

Dos errores impropios de este viejo ladrador crepuscular. El uno, no haber anotado la dirección de nuestro alojamiento galés, lo que nos llevó a deambular un buen rato por los alrededores del río con las maletas en ristre. El otro, en fin, cruzar una calle de doble sentido mirando hacia la derecha. Solo la mano de mi hermano impidió que me arrollara un autobús que circulaba con británica corrección.

Pocos metros más allá, varios ramos de flores y una camiseta de rugby daban fe del lugar en que un muchacho local había sido atropellado precisamente por un autobús dos noches antes.

Una salchicha inglesa, un tomate pelado, una loncha de beicon y un huevo frito, todo ello regado con tazas y más tazas de té. Tal era el menú que servía la dueña de Austins a la hora del desayuno. La buena mujer, cuyo nombre jamás llegamos a averiguar, vestía siempre igual (pantalón de chándal negro, sudadera de chándal gris), había nacido en Alemania y había vivido gran parte de su vida en las afueras de Newcastle. Al principio nos tomó por franceses, de modo que debió de ser pura coincidencia que su hermana partiera hacia Barcelona al día siguiente de nuestra llegada.

En Penarth, sobre la costa atlántica, más allá de la bahía, no hay acantilados. Hay UN acantilado. Su muelle y su playa en marea baja, eso sí, hicieron nuestras delicias (e intuimos que las de todos los almejeros que por allí deambulaban).

A tres kilómetros largos del centro de Caerdydd se encuentra la Llandaff Cathedral. Se puede llegar a ella a través del Bute Park y los Sophia Gardens, siguiendo tres kilómetros el curso del Taff. Es un hermoso paseo de bosque inglés que de repente se torna campiña y, cuando vuelves a mirar, ha pasado a gótico neo-tolkieniano (con ese nombre…).

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Playa de Penarth.


Tenía buenas referencias sobre su desempeño en directo, pero aún así Franz Ferdinand me noquearon. No es que sean los primeros de la clase: cuanto hicieron en el Cardyff Arena fue propio de un graduado cum laude. Con Alex Kapranos en plan Springsteen escocés y ese sentido del espectáculo, no habrá estadio (y conste que digo estadio, no sala o pabellón) que se les resista.

Nueve euros por cabeza. Tal es el precio del trayecto Caerdydd-London en un autocar de la National Express cuando compras los billetes con cibernética antelación. Ante nosotros, un conductor que lucía orgulloso su gorra de los New York Yankees. En mis oídos, sucesivamente, el Plans de Death Cab for Cutie, el Late Registration de Kanye West, el Rosenrot de Rammstein, el Jacksonville City Lights de Ryan Adams…

Westlife iban a ser los encargados de encender las luces de Navidad de Oxford Street desde un balcón de Debenham’s, y no desaprovechamos la oportunidad de formar parte del fenómeno fan en su país de origen. Grititos histéricos, dos canciones juraría que en playback (la distancia y los tacos de las fuerzas del orden me impiden asegurarlo), una paloma blanca liberada en el clímax de la balada de turno y una lluvia de confeti a modo de colofón. Me sigo quedando con A Hard Day’s Night, claro.

Spire House, a tiro de piedra de Bayswater, es una mini-catedral gótica transformada en edificio de apartamentos. Sita en el medio de una plaza con vistas a Hyde Park, no puedo dejar de rodearla en cada una de mis visitas a Londres.

Me pidió la hora, pero antes de que pudiera decírsela (había guardado el Swatch en el bolsillo izquierdo del pantalón, a veces me aprieta la muñeca en demasía) ya estaba susurrándome: “Are you lookin’ for business?”. Tardé un par de segundos en reaccionar. ¿Drogas? Bastante tengo con las adicciones que tengo. ¿Sexo? No, no con ella al menos. Dijo “Ok” y desapareció tal y como había llegado, con la lata de cerveza en la siniestra y el cigarrillo en la diestra, estropeadilla y con la celeridad de quienes se mueven al filo de algo.

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London Skyline desde Tower Bridge.


Allanfa argyfwng, que diría un galés. En la segunda mañana londinense fui a sentarme a cierto banco del lado sur del parque. Allí, sobre su madera, escribí literalmente el que será el penúltimo capítulo de Maldeamores. Quizá me falten quince, veinte o cincuenta episodios para llegar hasta allí. Pero el final, uno de tantos, está dictado.

El homeless que habita en el paso subterráneo al sur de Park Lane se hallaba enfrascado en la lectura de Protection, de Keith Ablow. Me lo confesó a cambio de una libra.

Dos constataciones de que la edad no perdona. La primera, el dolor: de tobillos a rodillas, ciático, en las cervicales… Soy un vejestorio precoz y me arrastro como tal kilómetro tras kilómetro. La segunda, un sentido de la belleza cada vez más sentimental. Recorro las salas de la National Gallery y me descubro al borde de las lágrimas ante Leonardo, Botticelli, Friedrich, Van Gogh, Velázquez, Lorrain, Turner, Canaletto… Obras que conozco de memoria, por cierto.

Para contrarrestar, la frialdad cúbica de Rachel Whiteread en la Modern Tate.

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Green Dragon Court, una callejuela que bordea la Southwark Cathedral, y un Smoothie de fresa y plátano que desnuda la verdad de mi existencia: “We’ve been trying to get in touch with our inner child for a while”.

Caminar junto a Alexis las calles de una ciudad, extraña o no, es un lujo. Su ritmo endiablado te conduce a la mejor forma física. Y, mientras jadeas, te vas enterando de que en ese punto se inició el gran incendio de 1666, de que el Thames se ve tan sucio por culpa de su doble corriente (hacia el mar el agua dulce de la superficie, tierra adentro el agua salada que remueve la tierra del fondo), de que la terraza del nuevo Ayuntamiento se encuentra hoy día cerrada al público, de que el puente de Norman Forster tuvo que ser clausurado a los pocos días de su inauguración porque temblaba en exceso… Vale, esto último ya lo sabía. Pero todo lo demás merece un “Thanks, bro!” del tamaño de Saint Paul’s.

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Millennium Bridge y la cúpula de mi agradecimiento fraterno.


Si visitas Brick Lane has de comer hindú. Si comes hindú, has de probar un plato picante. Mi cordero Mussalan satisfizo ambas obligaciones.

Marko es el hermano de Danilo, compañero serbo-montenegrino de Alexis cuando trabajaba en el Eat and Two Veg de Marylebone High Street. Marko padece esquizofrenia, quizá a causa de la caída desde lo alto de un muro que sufrió cuando contaba dos años. Marko luce un corte de pelo paramilitar, es alto y delgado, dedos de pianista; no trabaja, fuma sin cesar y sólo interrumpe su silencio para preguntarte con voz de Vito Corleone qué tal dormiste anoche o cuánto pesa tu maleta. Cada quince minutos o así, Marko esboza una sonrisa que no por ambigua deja de resultar hermosa.

Al grito de “Go go go!” y “You’re so full of shit!” fueron despedidos Test Icicles, teloneros junto a Mike Park de AK3. Juicio justo el del respetable: aunque interesante en principio, su propuesta (Hendrix + Beastie Boys + Today Is the Day + los payasos de la tele) no desembocó en nada, bueno o no. La tontería por la tontería y unas ansias de epatar ciertamente satisfechas.

La dudosa acústica de la Brixton Academy y las (aún más precarias) cuerdas vocales de Dan Andriano (bajista inmenso donde los haya) gastaron un par de malas pasadas a Alkaline Trio. Pero también hubo muy buenos momentos. Entre ellos, que dedicaran a tipos como yo su Deathbed: “They found me face down in the street / On the night you left to find another place to sleep / In rain and regret / They said they tried everything but it was no use / Yeah they tried everything and everyone but YOU”.

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AK3 en la Brixton Academy.


La holandesa Monike, otra ex compañera laboral de Alexis, abandonará en breve Londres para mudarse junto a su novio a Nueva Zelanda. Tras cinco años en Inglaterra, dice que “this is not happening”. Un THIS terriblemente habitual entre quienes se van a probar suerte a las islas, servidor incluido (llamadme preclaro: allá por 1996 tardé apenas un mes y pico en darme cuenta de que hace falta sumar un par de esqueletos en el armario para vivir el Reino Unido a largo plazo).

A los británicos les encanta asociarse. Un inminente novio hindú y sus ocho o nueve colegas protagonizaron el vuelo de regreso a Barcelona. Cantaron, aplaudieron, rieron estruendosamente, visitaron una y otra vez los servicios, tentaron la paciencia de las azafatas con el dichoso botón de llamada… Eran fans del West Ham y consecuentemente se comportaron como auténticos “hammers” para con la moral del resto del pasaje.

Ar gau: no digo más.

viernes, noviembre 11, 2005

Cerrado por vacaciones

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“I went into Wales because I wished to live deliberately, to front only the essential facts of life, and see if I could not learn what it had to teach, and not, when I came to die, discover that I had not lived.”
Henry David Thoreau, con una ligera revisión obra de mjk.

Ladridos crepusculares regresará el próximo lunes 21 de noviembre.

Robbie lo sabía

Era 9, 10, 11 de enero y Robbie Williams cantaba esto desde un Knebworth que cabía enterito en la pantalla de mi televisor:

So unimpressed but so in awe
Such a saint but such a whore
So self aware so full of shit
So indecisive so adamant
I’m contemplating thinking about thinking
It’s so frustrating just get another drink in
Watch me come undone

They’re selling razor blades and mirrors in the street
Pray that when I’m coming down you’ll be asleep
If I ever hurt you your revenge will be so sweet
Because I’m scum
And I’m your son
Watch me come undone…


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¿No ha sido todo maravillosamente predecible?

miércoles, noviembre 09, 2005

Estupor y temblores - Una confesión

Pasar revista a los últimos once meses de mi vida sentimental podría conducir a juicios sin duda poco amables. De ahí el estupor: uno por uno, tengo la sensación de haber obrado en cada capítulo con sincera honestidad. Pero el saldo general arroja un resultado de flagrante incoherencia, una alarmante falta de criterio. Es tal el desencuentro que la mera inversión de dos de los episodios habría alterado radicalmente (para bien) mi existencia actual. Los hechos, en cualquier caso, hablan por sí solos. Cuanto creí sentir (o dejar de sentir) en enero es antitético a cuanto creí sentir (o no) en agosto. Mi bienintencionada, obcecada, ciega testarudez ha hecho el resto. Como en Laberinto, uno de los polos siempre dice la verdad; el otro miente siempre. Sólo que, para el caso que nos ocupa, ambos se equivocan a veces.

No he sabido ser fiel a las decisiones que tomé; las decisiones que tomé llevan once meses torturándome fielmente. Caso de contextualizar, no creo haberme equivocado. ¿Por qué, entonces, la suma de aciertos se traduce en el peor de los resultados? Pues escribo estas líneas con el pecho aturdido, consciente de haber sido repetidamente rechazado para, a continuación, ser justa, sorprendentemente despreciado. Ignorado. Anulado. Cualquier tiempo pasado fue mejor. Si nos referimos al pasado que antecedió, claro está, a los últimos once meses.

Niños, el consejo de hoy es: no forcéis los puntos de inflexión. Es una moraleja crepuscular, brota desde la más nauseabunda sensación de derrota. La que surge del no comprenderse a uno mismo. O por qué se está aquí. O qué coño ha sucedido, con lo feliz que sería yo en tiempos de aroma tan reciente, de emociones paralelas, insólitamente opuestos al hoy y al ahora.

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Sarko-non!

"La policía también discrimina y actúa de manera brutal. Con este Gobierno conservador se ha agravado. Entre la policía hay elementos muy brutales, que insultan a los jóvenes, los humillan constantemente. Hubo una época, con el Gobierno de Jospin, en la que había una policía de proximidad que jugaba al baloncesto con los chavales y eran conocidos. Esto se ha acabado. Ahora sólo hay represión. Los policías que vienen al barrio los traen desde provincias. No están preparados, los sueltan en la jungla urbana parisina y se comportan de forma brutal porque tienen miedo."
Olivier Batista, trabajador social en El País de ayer.

Quizá haga falta recurrir al ejército. Resulta obvio que en el boom de la piromanía francesa hay un importante elemento criminal. Pero su erradicación no debe hacernos olvidar el malestar social subyacente, un malestar que la política Sarkozy no hace más que avivar.

martes, noviembre 08, 2005

El "móvil" de la COPE

Publicaba la COPE ayer en El País un anuncio a página entera en el que podía leerse (y, de hecho, se leía):

“Nosotros no crispamos.
Nosotros informamos.
COPE. SOMOS LIBRES.
Pásalo.”

Hasta la tercera línea, todo lícito, todo bien. Pero tanto ese “Pásalo” final como el diseño general del anuncio (que se enmarca gráficamente en una pantalla de móvil) nos remiten a la campaña popular que en marzo de 2004 condujo a la caída del gobierno del PP (partido político, como es sabido, afín a la COPE). Y esto con El País (periódico, como es sabido, no especialmente afín a la COPE) por escenario. De modo que no solo huele a “eppur si muove”… En realidad, es como si O.J. Simpson escribiera “SOY INOCENTE” en el reverso de una fotografía que mostrara a su ex esposa practicándole una felación a su nuevo amante. El móvil de la COPE pretende indicar que la COPE tiene un móvil para conducirse del modo en que se conduce. Y lo proclaman, en expresión NBA, “in your face”. Quizá sea eso lo que más miedo da, porque la Derecha española (como los neocons norteamericanos) tiempo ha que viene esgrimiendo una autoafirmación tan cínica como agresiva. Se comienza insultando a las víctimas del 11-M frente al Congreso y se acaba sacando los tanques a la calle, publicando un anuncio a página entera en el que pueda leerse (y se lea): “Es que esos malditos rojos no nos dejaron otra opción”.

sábado, noviembre 05, 2005

Verdades de la antiglobalización

"Si rompen una vidriera o pintan el frente de una casa, Bush ni se va a enterar." - Daniel Katz, alcalde de Mar del Plata, intentando transmitir una pizca de sentido común a aquellos que acudan a la ciudad argentina para protestar contra la IV Cumbre de las Américas.

miércoles, noviembre 02, 2005

Una cerveza y un abrazo...

...es lo que le debo al bueno, buenísimo de Tino Pertierra, que en la crónica del Premio Torrevieja para La Nueva España escribe lo siguiente:

"(...) Y mucho escritor joven y prometedor. Por ejemplo, Milo J. Krmpotic, cuyo inexpugnable apellido está detrás de Sorbed mi sexo, una de las novelas más estimulantes publicadas este año en España, cortesía de la combativa editorial Caballo de Troya, cuyas riendas lleva Constantino Bértolo, todo un lince a la hora de captar talentos dignos de mención. O Ricard Ruiz, responsable de uno de los libros más inquietantes de la temporada: Las voces del laberinto, una aproximación al mundo de la esquizofrenia que pone los ojos de punta."

Gracias, Tino, tanto por las líneas precedentes como por no hacer mención a los varios gintonics que la noche dio de sí...

Cuando Jim encontró a Wes

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lunes, octubre 31, 2005

¿EP3? ¡GO!

Durante los últimos días, dos personas me han tachado de chico EP3 después de que El País de las Tentaciones publicara entrevistas con bandas que yo les había recomendado personalmente, o que han sido ladrido musical de la semana en éste, mi crepuscular blog. Tales comentarios sin duda provocarán las carcajadas de Manu G y de Banesa Galleta, quienes me iniciaron en el culto a Death Cab for Cutie y The Postal Service, quienes me han dado todos los álbums de Franz Ferdinand que poseo, quienes me introdujeron en Kanye West y, de un tiempo a esta parte, atentan contra mi línea de flotación moral recomendándome que escuche a todas horas los trabajos del difunto Elliott Smith. Quede claro, pues, que mi (supuesto) buen gusto es heredado, y que se debe más a ser un chico GO que a cualquier coincidencia con ese suplemento que cada viernes todos leemos y que cada viernes todos criticamos.

A continuación, sirva para dinamitar el perfil profético que se me viene adjudicando la reseña que en febrero de este año realicé sobre el ahora muy exitoso y omnipresente Back to Bedlam de James Blunt (vive el de Arriba que mi juicio no se ha movido una pulgada desde aquel posicionamiento, pero que tampoco supe prever lo espumoso y accesible del amigo):

Habla el currículo de este británico joven sobre una estancia como casco azul en Kosovo, otro período guardando las rejas del Palacio de Buckingham y, más recientemente, una visita a Estados Unidos que le ha servido para debutar en la arena musical. Y, toda vez escuchado el resultado de la tercera entrada, aunque no exento de virtudes, más interesantes se nos antojan sus días como guardián paralizado o como soldado de paz (cuando, según su propio relato, se paseaba por los poblados serbios entonando el Give peace a chance). Pero nobleza obliga, oigan: Back to bedlam suena a cruce entre David Gray y Elton John; emotivo, bien arreglado y mejor cantado, el álbum sobrevive incluso a la presencia de Linda Perry (que en realidad produce un solo tema) y se consume la mar de decentemente siempre y cuando no prestemos demasiada atención a esas (no muy profundas) letras de amores perdidos y breve, dolorosamente reencontrados. ¿No hubiera ganado la cosa a modo de trágica obra conceptual sobre las guerras balcánicas?

Livin' la Gracia loca

No eran uno sino varios los cenutrios carentes de espina dorsal que este pasado sábado, a las dos o a las tres o a las dos de la mañana (con el cambio horario es difícil de decir), cantaban felizmente a la puerta de mi casa una tonadilla de dos palabras escasas, la una un adjetivo ciertamente descalificativo (que más de un vecino aplicaría a las madres de los cantores mismos) y, la otra, el nombre del segundo club de fútbol de esta ciudad, segundo al menos en lo que a masa social y títulos se refiere. Es una situación ya conocida que no deja de sorprenderme. Tanto da aquello del respeto al prójimo. Lo insólito es la capacidad de asociación del afectado de estulticia y, sobre todo, sus ansias por comunicar al mundo, a rebuznos, el escasísimo riego sanguíneo de que disfruta su cerebro.

viernes, octubre 28, 2005

Sobredosis indie

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O la extraña proyección de empatía resultante de experimentar canciones de amor y desamor en tu propio idioma.

jueves, octubre 27, 2005

Famous Last (but one) Words (7-8)

Oído, en el breve plazo de cuatro minutos, con protagonistas diversos y en dos estancias diferentes de esta santa casa:

7) "Ahora no te hagas la virgen suicida."

8)"¿Nos hacemos unos chupetones mutuos?" - lo confieso, el receptor de esta última frase ha sido el ladrador firmante, y su dueño un solitario compañero del departamento de diseño.

Como puño de hierro...

...en la boca del estómago.

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miércoles, octubre 26, 2005

Los cuatro pollos del Apocalipsis

Llevaba días resistiéndome a hablar del tema de moda. Ahora que El Roto ha hecho la mitad del trabajo sucio...

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...puedo añadir algunos detalles.

Lo que sabemos: cada 95 años, más o menos, el virus de la gripe alcanza una mutación especialmente efectiva contra el ser humano y provoca una amplia mortandad a escala mundial. La última vez en que esto sucedió fue allá por 1918, con un resultado de cien millones de víctimas.

Lo que no se ha dicho: la gripe aviar es el primer paso, pero la recombinación genética que permita su contagio de humano a humano requerirá, muy posiblemente, de un intermediario: el cerdo, de ADN tan similar al nuestro.

Lo que está sucediendo: Paranoia. Cinco muertes a nivel mundial no son significativas. Cien muertes a nivel mundial no son significativas. La OMS hace su trabajo, pero toda esta avalancha informativa (cuando no hay noticia) es, en el mejor de los casos, un obsceno ejercicio de irresponsabilidad; en el peor, una campaña interesada que no favorece precisamente a los campesinos chinos que cultivan la dichosa flor del anís estrellado.

martes, octubre 25, 2005

Los árboles y el bosque

El PP se ha gastado 500.000 euros en una campaña para concienciar a la población de las maldades del Estatut catalán. Dos ideas al respecto. Una, que ni ellos mismos escuchan la COPE (o se habrían dado cuenta de que les están llevando a cabo esa misma campaña desde hace meses, ¡y totalmente gratis!). Y dos, que tan obsesionados están con su política de más madera que la pila de árboles talados no les deja ya ver el bosque. ¿Pagaría el gobierno norteamericano vallas publicitarias contra el Katrina en las calles de New Orleans? ¿O se gastaría los dólares en una subcontrata iraquí? Pues eso.

sábado, octubre 22, 2005

Studia lupus Schraderi

Es harto probable que quien se enfrente a El exorcista: El comienzo abandone su visionado pidiendo a gritos no ya un crucifijo, sino una no menos gloriosa aspirina. Precuela incompleta que ha visto la luz gracias a la generosidad del mercado en DVD (su realizador, Paul Schrader, fue substituido por Renny Harlin, quien firmó la versión estrenada en cine), escrita patosamente, montada con cierta parte terminal de la anatomía humana, con efectos especiales de serie de Tele 5 y de la que cuesta un vómito creer que haya sido fotografiada por Vittorio Storaro, Dominion (en el original) acierta al menos, como suele suceder en la filmografía de Schrader, a la hora de capturar la angustia vital del sujeto religioso judeo-cristiano. No es que Stellan Skarsgård se luzca en la piel del padre Lancaster Merrin (a quien daría vida Max von Sydow en el film de William Friedkin), del mismo modo que el prólogo desencadenante de la culpa roza lo evidente (hay nazis, no diré más), pero aún así Schrader se las apaña para transmitir el único mensaje que le interesa (o que las circunstancias le permiten): en este mundo diseñado a partir del pecado original, el dolor y el arrepentimiento son nuestros aliados. Porque no hay culpa sin conciencia, y, desde luego, no hay conciencia sin culpa. Es así que, mientras un sosias calvo de Ronaldinho, los ojos rojo brillante y la garganta de cantante de death metal, hace trastadas en una aldea del Nairobi de 1947, cierta poesía noreuropea y atemporal brota de la pantalla. El hombre es un lobo para el hombre, claro. Pero, calvinistas o no, el peor enemigo habita siempre de sienes para adentro.

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jueves, octubre 20, 2005

Wednesday Night Blues (2)

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Wednesday Night Blues

See the rain on the street
The way the cars shine
And the scotch that she drinks
With her lips so fine
And her shoulders go weak
As she closes her eyes
Oh, my God, when she was mine

See how she moves through the door
How she loses her keys
How she loses her cool
Watching blackbirds scatter through the trees
How she flips from the back to the front
Reading magazines
Oh, my God, I miss those things
And it's a hard way to fall
And this ain't the easy way down
And it's a hard thing to love anyone, anyhow

So if it's gotta be you
Treat her nice
Hold her hand
And tell her twice
That she doesn't have to worry
And it will be alright
It's alright this time
It's alright this time

See her smiling at him?
That used to be me
I could find her in a thunderstorm
Just by the way that the rain would fall
And we used to be something
But somethin' happened to me
Oh, my God, when I was free
And it's a hard way to fall
And this ain't easy way down
And it's a hard thing to love anyone, anyhow
And it's a hard way to fall
And this ain't the easy way down
And it's a hard thing to love anyone, anyhow

Hard Way to Fall, Ryan Adams.

miércoles, octubre 19, 2005

Boissel Reloaded

"El escritor Milo. J. Krmpotic, publica su primera novela, Sorbed mi sexo. Una biografía del chef Paul Boissel [sic]que encarna el espíritu y los desastres de la generación del 68. Alrededor del chef y del mundo artístico, literario y erótico que lo rodea asistimos a la imposible biografía de una generación. Boissel que puso fin a su vida en 1992 castrándose, es recreado a través de entrevistas con sus numerosas amantes, escasos amigos y los pocos textos que dejó escritos."

De www.literaturas.com.

DEP

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Eduardo Haro Tecglen (1924-2005).

martes, octubre 18, 2005

Sobre el amor

"En un estante congelado, dentro de un armario congelado, hay una lata con una voz dentro."

De Tan fuerte, tan cerca de Jonathan Safran Foer.

Uno descubre que se hace viejo... (4)

…cuando oye a una niña gritando por la calle “¡Se me ha roto el clítoris! ¡Vulva, vulva!” y se descubre pensando que hace diez años estas cosas no pasaban.

lunes, octubre 17, 2005

Historia de dos (o tres) pingüinos

Silo y Roy son dos pingüinos macho del zoo de Central Park. Silo y Roy eran pareja de hecho, y hasta habían adoptado a un pequeño pingüinito. Pero he aquí que, en mayo de 2004, Silo y Roy se separaron. Y Silo formó un nuevo hogar junto a la pingüino hembra Scrappy…

Personalmente, como gran aficionado a los usos sexuales y emocionales de esta entrañable especie animal, y a diferencia del mundillo gay neoyorquino (que quizá proyectó en exceso sobre el blanquinegro par), no puedo más que alegrarme ante tamaña demostración de normalidad. Quizá Silo era desde un principio bisexual. Quizá se equivocara en su momento pensando que era gay. Quizá simplemente se vaya enamorando de las personas (perdón, de los pingüinos), sin reparar necesariamente en su género (todo aquel que conozca tanto a Roy como a Scrappy coincidirá en destacar su simpatía, lo maravilloso de su carácter y lo elevado de su espíritu). Y también es posible que se esté equivocando ahora, al dárselas de heterosexual redimido…

Sea como fuere, toda esta historia me plantea dos incómodos interrogantes. A saber:
a) ¿Qué oscuros intereses han conducido a que tardáramos dieciséis meses en enterarnos de la ruptura entre Silo y Roy? (la noticia aparecía recién en el encarte de The New York Times que acompañaba a El País del pasado jueves 13 de octubre).
Y b) El pingüinito adoptado, ¿es objeto de una custodia compartida o ha preferido a alguno de sus padres por encima del otro?
En verdad no podremos dar esta historia por concluida hasta conocer la respuesta a tales incógnitas.

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Silo y Roy negociando amistosamente los términos de su separación.

Uno descubre que se hace viejo... (3)

…cuando su padre le pide los CDs de Nirvana para grabárselos en el iPod tras saber de las virtudes de la banda por un documental televisivo.

Sobre los premios literarios... (2)

“El Planeta despierta expectativas, pero no hay más cera que la que arde. En un país con tantos premios literarios es un milagro que al año salgan media docena de libros de calidad. Esto no funciona. Desde el punto de vista comercial me parece muy bien, pero desde el punto de vista literario tengo serias dudas sobre el Premio Planeta.”

Juan Marsé, en su segundo (y no nos extrañaría que último) año como jurado del Premio Planeta.

jueves, octubre 13, 2005

Palabra de Nobel

Lo de Roth huele a causa perdida. Pero va a ser que este año no nos podremos quejar:

"I tend to think that cricket is the greatest thing that God ever created on earth - certainly greater than sex, although sex isn't too bad either."

"One way of looking at speech is to say it is a constant stratagem to cover nakedness."

"It was difficult being a conscientious objector in the 1940's, but I felt I had to stick to my guns."

"I mean, don't forget the earth's about five thousand million years old, at least. Who can afford to live in the past?"

"But if Britain remains America's poodle, she is now a vicious and demented poodle."

Harold Pinter

¡Denle un Nobel a este hombre!

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(Por favor)

The Cutie in Me

Our youth is fleeting
Old age is just around the bend
And i can't wait to go grey
And i'll sit and wonder of every love that could've been
If i'd only thought of something charming to say.

The Sound of Settling,
Death Cab for Cutie.

miércoles, octubre 12, 2005

Dime, David Lachapelle...

Nueve años después de esta insólita revisión...

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...¿qué sentido tiene hacer este inacabable bodrio?

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martes, octubre 11, 2005

DEP

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"Un incendio destruyó hoy unos almacenes en los que había material de incalculable valor compuesto de atrezzo, platós y modelos de la compañía de animación cinematográfica Aardman Animations.

El fuego se originó apenas horas después de que la empresa conociera la noticia de que su cinta de personajes de plastelina Wallace y Gromit: La Maldición de las Verduras debutase como la más vista durante el fin de semana en las salas de cine de Estados Unidos y Canadá."

De Europa Press/AP.

Famous Last (but one) Words (6)

"Considerando que mis padres creían que era un idiota cuando era niño, éste es un gran honor. Ojalá estuvieran vivos para verlo." Gregg Miller tras recibir el Ig Noble de Medicina por patentar y comercializar los nauticles, prótesis testiculares para que perros, gatos y toros castrados recuperen la autoestima.

The Ryan in me

"All my life I've longed for forgiveness
but I can never seem to get enough"

Ryan Adams, Peaceful Valley.

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lunes, octubre 10, 2005

Glasgow 2 - Resto del Mundo 0

¿Escucho música pop porque soy polémico o soy polémico porque escucho música pop? Cuanto más lo pienso, más me cuesta discernir si este You Could Have It So Much Better... es mejor o peor que aquel Franz Ferdinand I. Sí, la producción no es lo que era pero... ¿Y si, para una vez que alguien saca dos espléndidos álbums seguidos, nos limitamos a disfrutar? Porque los chavales apuntan alto, muy alto...

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Uno descubre que se hace viejo... (2)

...cuando, por primera vez en su historia adulta, debe abandonar la sala en medio de la proyección para visitar los servicios. Y tampoco es que la película fuera, como quien dice, "para mearse de risa"...

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domingo, octubre 09, 2005

Sobre la Gran Novela Americana

"La novela en sí misma es una rebeldía contra las generalizaciones. Por eso no hay nada más ridículo que teorizar sobre la novela. La novela es la antiteoría, trata siempre de detalles. Ésa es la fuerza de la novela americana: no hay escuelas, no hay teorías. Hay muchos escritores magníficos, y ninguno se parece a los otros. Doctorow, Mailer, DeLillo..., tantos otros, todos muy buenos y cada uno en su estilo; no porque hayan querido ser excéntricamente originales, sino porque han tenido libertad para desarrollar sus temperamentos y sus intereses y han mirado las cosas cara a cara. Norman Mailer lo hizo en La canción del verdugo, o Bellow en El diciembre del decano, o en El planeta del señor Sammler, que es una maravilla de observación y de empatía."

Philip Roth en El País Semanal del 9/10/05.

sábado, octubre 08, 2005

Alí, que viene a sacar la basura...

Ahora que España podrá perseguir judicialmente los crímenes contra la humanidad sin que éstos hayan afectado específicamente a alguno de sus ciudadanos, sería un detallazo tomar nota del comportamiento del portero marroquí de nuestra europea finca cuando de lidiar con los despojos subsaharianos se trata. Y es que, en estos tiempos de reciclaje subido de tono, queda realmente feo constatar que aquellos que no logran saltar los muros de Ceuta y Melilla, también aquellos a los que repatriamos por la aérea vía, acaban desperdigados por el desierto argelino (cuando no directamente acribillados a balazos a escasos metros del Sueño Hispano). ¿De veras necesitamos que la atrocidad se torne mayúscula? ¿O es que sólo nos interesan los dictadores sudamericanos de (ultra)derecha?

Posiblemente...

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...la mejor película de dodgeball jamás realizada.

viernes, octubre 07, 2005

19.473

Es el número de soldados serbios que serán investigados en relación con la matanza de Srebrenica. Por fin comienza a ser asumida una obviedad: que no fueron las palabras de Radovan Karadzic -y tampoco Ratko Mladic con sus propias manos- quienes físicamente se encargaron de pasar por la piedra a más de ocho mil civiles musulmanes en julio de 1995.

Collioure, Baltimore

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It was many and many a year ago,
In a kingdom by the sea,
That a maiden there lived whom you may know
By the name of Annabel Lee;
And this maiden she lived with no other thought
Than to love and be loved by me.

I was a child and she was a child,
In this kingdom by the sea;
But we loved with a love that was more than love-
I and my Annabel Lee;
With a love that the winged seraphs of heaven
Coveted her and me.

And this was the reason that, long ago,
In this kingdom by the sea,
A wind blew out of a cloud, chilling
My beautiful Annabel Lee;
So that her highborn kinsman came
And bore her away from me,
To shut her up in a sepulchre
In this kingdom by the sea.

The angels, not half so happy in heaven,
Went envying her and me-
Yes!- that was the reason (as all men know,
In this kingdom by the sea)
That the wind came out of the cloud by night,
Chilling and killing my Annabel Lee.

But our love it was stronger by far than the love
Of those who were older than we-
Of many far wiser than we-
And neither the angels in heaven above,
Nor the demons down under the sea,
Can ever dissever my soul from the soul
Of the beautiful Annabel Lee.

For the moon never beams without bringing me dreams
Of the beautiful Annabel Lee;
And the stars never rise but I feel the bright eyes
Of the beautiful Annabel Lee;
And so, all the night-tide, I lie down by the side
Of my darling- my darling- my life and my bride,
In the sepulchre there by the sea,
In her tomb by the sounding sea.

Annabel Lee,
Edgar Allan Poe.

jueves, octubre 06, 2005

Sobre los premios literarios...

"Si César Vidal hubiera leído la mitad de los libros que ha escrito, sería un hombre muy culto."
Autor tan agudo como desconocido.

miércoles, octubre 05, 2005

De Bardo a Bardo...

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¿Fue William Shakespeare tan solo el testaferro de Sir Henry Neville? De todas las teorías conspirativas que sobre la "verdadera" identidad de la gran pluma de las letras británicas he leído, ésta es posiblemente la más creíble. Y, quizá por ello, quizá por las jugosas interpretaciones que ampara, sin duda es la más atractiva.

Suma y sigue

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Ladrido veneciano

"Con una sonrisa entre confusa y admirada reconocía entonces antiguos sentimientos, penas del corazón tempranas y entrañables que, asfixiadas por el severo oficio de toda una vida, retornaban ahora, extrañamente transformadas. Se ponía a meditar, a soñar; lentamente sus labios formaban un nombre y, sin dejar de sonreír, con el rostro vuelto hacia lo alto y las manos juntas sobre las rodillas, volvía a adormecerse en su sillón."

De La muerte en Venecia, de Thomas Mann.

lunes, octubre 03, 2005

Efectos secundarios

Han comenzado a darse con nocturnidad y fantasía, a lo largo de mis últimas siete horas de descanso. Adjudico su causa principal a la sobredosis de sal ingerida durante los actos gastronómicos propios del Premio Torrevieja de novela, celebrado en la villa alicantina entre viernes y sábado. El caso es que he soñado, sin orden ni concierto ni solución de continuidad, lo siguiente:

- Que Saddam Hussein era exhibido a la entrada de un centro comercial norteamericano. El ex dictador, vestido con harapos y un extraño sombrero, dedicaba una mitad del tiempo a desfilar marcialmente y la otra a ingerir con pasión iraquí hamburguesas de McDonald’s.

- Que en el mismo centro comercial tenía lugar un concierto de David Bowie y los Backstreet Boys. El Duque Blanco se llevaba fatal con sus escoltas metrosexuales, pero aún así el show tenía su qué.

- Que me convertía en el juguete sexual del personal (femenino) de una academia británica.

- Que era el protagonista de una versión londinense y contemporánea de La guerra de los mundos. Todo comenzaba cuando por fin éramos conscientes de que las nubes sobre East Kensington seguían el mismo patrón morfológico (imitaban una y otra vez el pefil de los cinco continentes tal y como los vemos en un mapamundi). Acto seguido, el Támesis sufría una aterradora crecida y yo corría en busca de mi hijo adolescente. Al que encontraba en el interior de un Dunkin’ Donuts. Y, al verle la cara, pensaba: “¡Dios, es clavado a Barney Gumble!”.