lunes, julio 20, 2009

"Harry Potter and the Half-Blood Prince" de David Yates


Photobucket
Para ulular lastimeramente:
La clase de pociones no le ha cundido en esta ocasión a un Steve Kloves cuya marmita guionista rara vez alcanza el punto justo de cocción: o cuenta de más (la intrascendente y muy inventada secuencia del ataque a la casa Weasley) o cuenta de menos (el clímax del film es un ejercicio de burocracia
exento del menor dramatismo), siempre con escaso sentido del ritmo. Culpas que sin duda deben ser compartidas con un David Yates que no maneja la varita realizadora con la excelencia de Cuarón o la gracia de Newell.

Para aullar efusivamente:
Hay buenas dosis de magia, no obstante, en este sexto episodio de memorables fotografía y diseño de producción (cortesía de, respectivamente, Bruno "Amélie" Delbonnel y Stuart "tres Oscars y contando" Craig). Y es que, en un cast cada vez más asentado, con un apartado juvenil gozosamente acertado en el terreno de la comedia romántica, Alan Rickman y Helena Bonham Carter logran hacernos sentir el hechizo de la tragedia y el terror sobre los que se cimienta la historia (algo más allá, Jim Broadbent vuelve a cumplir con creces en la piel del cholulo pero castigado profesor Horace Slughorn).

El consejo crepuscular:
Espectadores ajenos a la saga, monten sobre sus escobas y huyan como del Avada Kedabra de una experiencia fílmica que les dirá bien poco. El restante ochenta por ciento del mundo muggle ya puede ir pasando por taquilla, que no hay seis sin siete y la cosa se acerca ya a su tremebundo final.

Photobucket

No hay comentarios: