martes, enero 17, 2006

Paradigma de la germanidad

“We all know the Germans love nothing more than a good sing-song while they quaff their bier. But Rammstein aren’t your average oom-pah band, nor do they wear fetching lederhosen and yodel from atop an Alp. Nope, instead Rammstein are the uber-industrial megaband who already have a massing following not only in Deustchland, but also in the US and across the continent. The band took their name from a disaster at the US airbase in Ramstein, Germany where 69 spectators died when three Italian air force jets collided at an air show. Being all over the news at the time, the band took the name, adding another ‘m’ just for good measure, and then set out like all good Germans do, for world domination.” - Tom Scott, Fat Controller.

“Cierto carácter germano es inasequible al desaliento, impermeable a la duda. Rara vez se alejará, por más precaria que esté presentándose su ejecución, del objetivo marcado de antemano. Ya en el fútbol ya en el automovilismo, habrá quien hable de mediocridad y quien prefiera destacar aquello del rigor y la fiabilidad. En lo que a Rammstein se refiere, las sensaciones tras el aún reciente Reise reise apuntaban a una reiteración ad infinitum de la fórmula que les dio fama desde los fotogramas de Lost highway. Otra variante del ente teutón, no obstante, surca también las venas musicales de la banda de Till Lindemann: la metáfora nietzscheana, lo imprevisible del deambular de un Werther iluso y atormentado. Es así que Rosenrot logra escapar al hastío gracias a la sabia potenciación de los elementos lírico (Stirb nicht vor mir, balada a la que se suma Sharleen Spiteri) y kitsch (ese Te quiero puta! de español imposible y aromas mariachis). Sin perder una sola fibra del músculo marca de la casa, Rammstein vuelve a merecer nuestros favores. A fin y al cabo, un martillo pilón pintado de rosa es menos martillo pilón.” Milo J. Krmpotic, Go.

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