sábado, julio 16, 2005

Dr. Strangelove

Or how I never learned to stop worrying and love the bomb...

Alamogordo -
Fue la primera. No es cuestión de celebrarla, simplemente remarcar que, aquel día, la guerra en el Pacífico quedó vista para sentencia. Y que la sombra del hongo se iba a proyectar sobre varias generaciones durante el medio siglo siguiente.

Hiroshima - La sentencia. Quizá fuera necesaria. Quizá, en efecto, ahorró el millón de muertos norteamericanos (y a saber el número de víctimas japonesas) que hubiera supuesto una invasión terrestre. Sea como fuere, mató a 80.000 personas en el acto. 60.000 más murieron a causa de la radiación antes de que 1945 llegara a su fin. En total, con el paso de los años, unas 237.062. El primer bombardeo sobre Tokio había acabado con más del doble de civiles (números, la fría estadística esconde perfiles obscenos). Y, sin embargo, Hiroshima sigue representando El Horror. La Nada, con apenas un segundo de diferencia. La mirada de Kurtz clavada en el reloj que se detuvo puntual a las 8.17 de la mañana de aquel 6 de agosto.

Nagasaki - Tómese el “quizá” con que abría la entrada anterior y elévese al cuadrado la duda implícita. Más números. Más Horror. Más Nada.

Hasta aquí, cuanto he leído. A continuación, lo que viví...

El día después -En algún momento de la primera mitad de la década de 1980, tiempos de Guerra Fría, cuando Reagan enterró a tres capitostes del Kremlin seguidos y uno se preguntaba si cada “nuevo” sería mejor o peor que sus predecesores (“I hope the Russians love their children, too” –cantaba Sting), en algún momento, pues, supimos que, en cuanto país miembro de la OTAN, había una ración de misiles soviéticos que llevaba nuestro nombre. Intuyo que por primera vez nos enfrentamos al miedo nuclear (Palomares fue otra historia: Fraga no hubiera recibido los SS-20 en bañador). Es así que los periódicos comenzaron a publicar relatos sobre el invierno atómico, gráficos sobre los habitantes de Barcelona que quedarían borrados de un plumazo caso de caer una bomba sobre la Plaza Cataluña, descripciones acerca de los padecimientos físicos y espirituales a los que deberían hacer frente los supervivientes. Un telefilme norteamericano al que jamás osé enfrentarme, El día después, puso imágenes y efectos dramáticos a la teoría (Hiroshima y Nagasaki habían sido en blanco y negro, no sé si me explico). Y, admitámoslo, Juegos de guerra, pese a su tono de aventura juvenil, no acabó de tranquilizarnos. Entonces llegó Gorbachov, que Dios le bendiga, y, poco a poco, nos pudimos relajar. Sólo en 1992, cuando el Terminator II: Judgment Day de James Cameron mostró un Los Angeles devastado por misiles atómicos, recordé brevemente la pesadilla de mi infancia.

The only thing we have to fear is fear itself - El imperialismo del siglo XIX sentó las bases de la Gran Guerra. En las abusivas cláusulas del tratado de Versalles que puso fin a ésta hallamos el caldo de cultivo de la Segunda Guerra Mundial. Little Man y Fat Boy cerraron las puertas a la contienda en el Pacífico, pero las abrieron de par en par para la llegada de la Guerra Fría. De ahí Corea y Vietnam, la famosa teoría del dominó. La Contra nicaragüense, también. Y, cómo no, Afganistán y Bin Laden cuando luchaba contra los rojos y era bueno. De ahí el 11-S, Afganistán de nuevo, la invasión de Irak, el 11-M, el 7-J... Cada monstruo ha engendrado a otro; es posible que el actual aún haya de llevarse a muchos por delante (suelen expirar con un apocalipsis, los muy cabrones). El miedo no es el mismo, pero es igual. Y, de un modo u otro, nosotros aquí, prevaleciendo.

jueves, julio 14, 2005

Alamogordo, hoy hace 60 años

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“Me he convertido en la muerte, la destructora de mundos." Julius Robert Oppenheimer, director científico del Proyecto Manhattan, citando unos versos del Bhagavad Gita.

Menos veintiún días para que 237.062 ciudadanos de Hiroshima fueran engullidos por el hongo.

817

Quince veces el 7-J londinense. Más de cuatro veces nuestro 11-M. Cerca de un tercio del 11-S estadounidense...

Desde agosto pasado, 817 personas vienen cayendo asesinadas cada mes en Irak.

La guerra contra el terrorismo fue, sigue siendo y será una trágica, patética bufonada.

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miércoles, julio 13, 2005

Derecho a la información

¿Saben aquel que dice que son diversas cadenas catódicas que se aprestan a cubrir la inauguración del lavabo público más moderno del mundo? Ignorantes de estar haciendo historia, una serie de transeúntes en distintos puntos del globo llegan a la carrera, víctimas de atroces retortijones intestinales, y se adentran en el innovador habitáculo tras introducir los preceptivos euro/dólar/libra/peso, etc. en la ranura...

Esa misma noche, un inocente ciudadano español (le llamaremos X, para preservar su derecho a la intimidad) se relaja en el sofá, pone los pies sobre la mesa-revistero, abre una lata de cerveza, enciende el televisor y se lanza al ritual ejercicio del zapping. Al pasar, pongamos, por Antena 3, descubre un rostro familiar en la pantalla, tan familiar como que es el suyo propio, en riguroso primer plano, ligeramente congestionado, una gotita de sudor perlándole la frente. Varios segundos de espera y ahora se ve a sí mismo hurgándose la nariz, extrayendo una burilla que la voz en off describe en términos de “monstruo verde y tentacular”. Sigue un nuevo lapso con los dos o tres resoplidos del hombre de la jornada cual única novedad. El plano comienza a abrirse. X busca a su alrededor y, al no dar con el papel higiénico, se decide a apretar el botón que reza “Fin”. El realizador pasa a un plano nadir desde el interior de la taza y nuestro héroe vuelca la cerveza ante la contemplación de su orondo trasero, una luna llena ligeramente peluda y partida en dos gajos que es despojada de restos fecales gracias a, en palabras del comentarista, “una revolucionaria técnica de ultrasonidos”. Aterrado, X cambia de canal mientras que tanto el teléfono de casa como su móvil comienzan a sonar. Pero la pesadilla sigue ahí, omnipresente, pues el rostro esforzado y enrojecido que solía pertenecerle en exclusiva es ahora publicitado tanto a través de TVE 1 como de Tele 5, y el presentador del telediario autonómico se dispone también a comentar la historia. X regresa a Antena 3 a tiempo de ver, en plano cenital, como una escobilla automática limpia el rastro de sus deposiciones mientras la voz en off hace alusiones a lo “compacto” y “contundente” del “submarino”…

Una hora más tarde, el ciudadano inglés Y se sienta ante una taza de té y enciende el pequeño televisor que reposa sobre la encimera de la cocina. Pongamos que es en la BBC 2 donde da con la grabación de una silueta que le es familiar entrando en un lavabo público de Leicester Square. La pantalla muestra cómo unas manos de dedos finos y largos cuelgan un paraguas y un bombín del gancho que hay tras la puerta, cómo unos pantalones oscuros descienden para quedar enrollados alrededor de unos zapatos negros perfectamente lustrados. Le sucede en afable plano medio un profesor de la Universidad Politécnica de Oxford y una didáctica explicación, acompañada de imágenes recreadas por ordenador, sobre las recién descubiertas posibilidades higiénicas de los ultrasonidos. Vemos las manos de dedos finos y largos recuperando el bombín y el paraguas. Y, ya desde el exterior, a la familiar silueta alejándose camino de Charing Cross. “Como que era yo”, se sonríe Y, dando un nuevo sorbo a su taza de té.

Pues eso.

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lunes, julio 11, 2005

DEP

Fernando María Fernández-Escalante
1 de septiembre de 1920
10 de julio de 2005


Ha muerto en Buenos Aires a la muy respetable edad de 85 años, víctima de un edema pulmonar que degeneró en una hemorragia intestinal masiva. Apodado inicialmente “el gallego” por haber sido enviado de pequeño a casa de unas tías solteronas en el norte peninsular (donde, por cierto, reza la leyenda familiar, se las arregló para rozar el fusilamiento en los prolegómenos de la Guerra Civil), su carrera en Cancillería le granjeó motes mucho más honorables, entre ellos, principalmente, el de “Señor Embajador”. Mis primos porteños le trataban de “abuelo-museo” a raíz de las muestras de arte hindú que llenaban su apartamento de la calle Carlos Pellegrini, obras que había cosechado en sus años de diplomática labor en Nueva Delhi (donde, reza nuevamente la leyenda familiar, fue gran amigo de la difunta Indira Gandhi). Desarrolló, además, una larga carrera como docente de la Universidad Católica Argentina, y por lo menos un par de manuales sobre el mundo de las relaciones públicas llevan su firma. Le sobreviven su esposa Elena, su ex esposa María Teresa, su hermana Mecha, sus hijos Susana, Beatriz, Fernando y Germán, amén de numerosos nietos y hasta un bisnieto.

Decir que apenas conocí a mi abuelo bordea peligrosamente el terreno de la obviedad. A diferencia de con el bueno de Jure, eso sí, pude al menos coincidir con él en varias ocasiones. Le intuí un hombre recto, quizá demasiado; yo, me temo, debí resultarle por lo general ininteligible. Algunos episodios merecen su relato. A él le debo, por ejemplo, una de mis primeras cintas de hard rock, ese Led Zeppelín I comprado al vuelo en la escala de algún aeropuerto germano, camino de una de sus (cada vez más escasas) visitas a la familia de ultramar. Aunque bastante más memorable, por íntima, fue nuestra reunión bonaerense durante la Rural de 1991, cuando me paseó por la feria e invitó a un señor bife de chorizo para aclararme el asunto de sus “simpatías” por el Generalísimo, al que había conocido con motivo de sus desempeños diplomáticos en la España de la década de 1940. En tiempos recientes, mis no muy numerosos mails fueron contestados con la proverbial y distante elegancia marca de la casa. Sea como fuere, era mi abuelo.

Descanse en paz.

sábado, julio 09, 2005

Lo irrenunciable

"Yo mismo y los demás conductores de Londres tenemos una labor importante y vamos a seguir realizándola lo mejor posible." George Psaradakis, conductor del autobús número 30 que explosionó a su paso por Tavistock Square (trece muertos como mínimo), en declaraciones al servicio de noticias de la BBC.

Psaradakis también admitió, mientras repetía la palabra "carnicería" una y otra vez, que su primer pensamiento tras el atentado fue "cómo puedo seguir vivo cuando a mi alrededor todo el mundo se está muriendo".

Me permito ladrar (tímidamente) al respecto, intuir que entre una y otra idea se halla la expresión perfecta de nuestro sino: sobrevivir, tal vez vivir.

jueves, julio 07, 2005

We shall prevail... (2)

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...somehow (2).

Flema olímpica

Este es el mensaje que se podía leer en london-underground.blogspot.com tras la primera explosión, cuando la versión oficial hablaba de un choque entre dos trenes cerca de la estación de Liverpool Street y no de una serie de ataques terroristas coordinados:

"
London Underground explosions
Well as we've won, let's just be thankful than this didn't happen on the day that the Olympic inspectors were in town, and reminds us all of why some people are so cynical about wondering if Londons transport system can cope or not for such an event...
"

("Explosiones en el metro de Londres. Bien, puesto que ya hemos ganado, debemos estar agradecidos de que esto no sucediera el día en que los inspectores olímpicos visitaron la ciudad; nos recuerda porqué hay tanta gente que no cree que el sistema de transportes de Londres pueda permitirse tal acontecimiento.")

La pasión de Judith Miller

Esta es la historia de tres periodistas estadounidenses que un buen día recibieron una importante llamada telefónica. Al otro lado de la línea, cierto pez gordo de la administración Bush, (posiblemente, Karl Rove -véase el ladrido Un chivato muy pazguato) ansioso por participarles que Valerie Plame, esposa del diplomático Joseph C. Wilson IV, ejercía de agente secreto para la CIA. El primer periodista, Robert Novak, publicó en una de sus columnas la “noticia” (enfatícese la lectura del término entrecomillado para poner en duda su idoneidad semántica, sobre la que este ladrador crepuscular no se halla particularmente convencido). Por las mismas fechas, el segundo, Matthew Cooper, escribió un artículo para la revista Time donde aclaraba que la revelación bien podía formar parte de una venganza de la Casa Blanca contra Wilson, quien había puesto en duda las razones que condujeron a la invasión de Irak. La tercera, Judith Miller, del The New York Times, jamás redactó texto alguno al respecto.

Bien, publicitar la identidad de un agente secreto en el país de las barras y estrellas es un delito federal que puede llegar a ser castigado con diez años de cárcel. Y he aquí que un juez, el honorable Thomas F. Hogan, comenzó a investigar el caso. Pero, curiosamente, el magistrado jamás citó al periodista número uno. El número dos fue llamado a testificar y, al no negarse a identificar a su fuente (aunque en ningún momento procediera a identificarla), salió también de rositas. La número tres, finalmente, ha acabado en el Alexandria Detention Center del estado de Virginia a causa de la siguiente declaración de principios: “Si no se puede confiar en que el periodista mantenga la confidencialidad [de sus fuentes], entonces el periodista no puede cumplir con su función y no puede existir una prensa libre. (…) no puedo romper mi palabra para evitar ir a la cárcel. El derecho a la desobediencia civil basado en la conciencia de uno es fundamental dentro de nuestro sistema.”

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Los rumores apuntan a que el periodista número dos cuenta con un documento legal por el que su fuente le exonera de cumplir el pacto de confidencialidad. Dicho documento no se ha hecho extensivo a Judith Miller, quizá porque fue en su periódico donde Wilson manifestó sus reticencias a la guerra. Sucede, pues, que la parte menos “beneficiada” de esta historia es la misma que ha preferido ir a la cárcel antes que renunciar a sus principios. Una actitud que el juez Hogan definió así: ”Es como el niño que dice: voy a coger esa galleta de chocolate y a comérmela, no me importa [lo que me hagáis]”.

miércoles, julio 06, 2005

Las cruces de Checkpoint Charlie

Hoy desmontan esto…

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…pero cómo olvidar que cuando esto otro tenía vigencia…

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…sucedían cosas como ésta:

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(El 17 de agosto de 1962, un joven de 18 años, Peter Fechter, intentó escapar de Berlín Este junto a su amigo Helmut Kulbeik. Kulbeik logró sortear el Muro y cruzar al otro lado, pero Fechter recibió un balazo en la cadera y cayó entre las alambradas que señalaban la tierra de nadie. Pese a que durante una hora pidió ayuda a gritos, ni norteamericanos ni pro-soviéticos movieron un dedo. Fechter acabó muriendo desangrado. La suya fue una de las primeras cruces erigidas en Checkpoint Charlie.)

Summer of Our Lives...

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...y no descarto a Love of Lesbian en la banda sonora.

Un chivato muy pazguato

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Y la pregunta es: ¿no cuenta el principal asesor de George W. Bush con un esbirro que le haga los recaditos telefónicos? Si es que...

martes, julio 05, 2005

Hacia el fin de ETA

Por coincidir con una antigua intuición de este ladrador crepuscular, reproduzco las ideas de Patxi Zabaleta, coordinador general de Aralar, tal y como aparecían en El País de ayer (las notas al pie son de un servidor):

ZABALETA: “...Y además, la dispersión está impidiendo un debate sosegado y libre entre los presos, que se produciría, estoy seguro, si estuvieran en las cárceles vascas y en Navarra. La dispersión es injusta (1), tiene un objetivo reaccionario (2), y ETA la utiliza para llevar el control y evitar que haya movimientos internos.”

PREGUNTA: “Pero hasta ahora todos los precedentes demuestran que cualquier cesión (3) ha sido utilizada por ETA para reforzarse y dilatar el proceso de su final.”
ZABALETA: “La unificación de los presos en tres o cuatro cárceles supondría el surgimiento inmediato de un debate y la aparición de las diferentes posturas respecto a la superación del conflicto (4), a la que ayudaría muy positivamente.”

PREGUNTA: “¿Se atrevería a hacer una estimación de porcentajes entre las distintas posiciones?”
ZABALETA: “Si se les concentra en las cárceles del País Vasco, la mayoría de los presos estaría a favor del cese de la violencia. Aunque con diferentes razonamientos.”

PREGUNTA: “¿Y sería esto determinante para que la dirección de ETA decidiera el cierre final?”
ZABALETA: “Determinante, no; pero sí muy influyente. El colectivo de presos es plural. Por tanto, sus decisiones no van a determinar totalmente las de ETA; pero influirían mucho.”

1) Cuando menos, tal es la percepción de un sector de la sociedad vasca, sector que, mientras se sienta víctima de injusticias y arbitrariedades, seguirá viendo con buenos ojos, cuando no apoyando directamente, al Movimiento de Liberación Nacional Vasco.
2) Los beneficios materiales de la dispersión de presos etarras son ciertamente discutibles; de un tiempo a esta parte, tal práctica parece más fruto del revanchismo, en el mejor de los casos un comodín con el que sentarse a la mesa de negociación, que una medida objetivamente encaminada a la disolución de ETA.
3) Obrar con justicia jamás debería ser entendido en términos de “cesión”. Hasta donde mis limitadísimos conocimientos de Derecho alcanzan, el elemento geográfico se utiliza únicamente con aquellos elementos sujetos a una orden de alejamiento y con los presos de ETA. Ningún otro criminal añade per se el desarraigo socio-cultural a su pena.
4) Cansina, en cualquier caso, la tendencia del movimiento abertzale a justificar sus posiciones enmarcándolas en un “conclicto” supuestamente entre iguales, obviando que la de ETA es una agresión asesina y terrorista al Estado de Derecho.

lunes, julio 04, 2005

Yo sorbo, tú sorbes, él sorbe...

En el número de julio-agosto de la revista LATERAL...

"Tras su paso por la narrativa juvenil, el barcelonés Milo J. Krmpotic (1974) se estrena en la literatura para adultos con Sorbed mi sexo, última apuesta de Caballo de Troya, sello con que el infatigable editor Constantino Bértolo pretende llamar la atención sobre los nuevos autores a tener en cuenta.

En
Sorbed mi sexo, Krmpotic propone un acercamiento a la figura del malogrado cocinero francés Paul Boissel, famoso en los años setenta por sus performances de cocina erótica, aunque especialmente recordado por las circunstancias de su muerte: caído en desgracia, a los 49 años de edad Boissel se cercena el pene y se deja morir en su apartamento de París. Sin perder nunca de vista este hecho definitivo, la novela adopta la forma de una heterogénea investigación –que ocupará tres años al narrador, álter ego del autor– con el objeto de reconstruir la biografía del suicida. Para este fin el Krmpotic narrador se vale básicamente de dos fuentes: más de un centenar de entrevistas realizadas a familiares, amigos y conocidos del cocinero y los Cuadernos del propio Boissel, publicados tras su muerte.

Quienes conozcan lo que hicieron Julian Barnes y Pierre Michon con sus respectivas biografías de Flaubert y Rimbaud, extraordinarias ambas, podrán hacerse una idea bastante aproximada del artefacto narrativo que ha urdido el autor.
Sorbed mi sexo no alcanza la calidad global de aquéllas, pero sí consigue momentos de notable inteligencia literaria, manejando con oficio recursos como la perspectiva múltiple y la fragmentación. Aunque los dos rasgos que a mi entender mejor definen el estilo de Krmpotic son la precisión y pulcritud en el uso del lenguaje y la elusión de la representación directa de lo narrado, esto es, el uso del desvío y el circunloquio.

Para tratarse de una primera novela pocas cosas pueden anotarse en el debe del autor. Acaso su excesivo afán por resultar brillante; como si Krmpotic se hubiera exigido convertir cada una de sus frases en una pieza de ingeniería. La contrapartida a esta brillantez es que en algunos tramos la técnica y la lengua ahogan a la historia, lo que también obliga a un esfuerzo de lectura que lectores poco entrenados difícilmente aceptarán.

Hay un último asunto –que de algún modo también es el primero–, del que no voy a dar pistas para que sea el propio lector quien lo descubra. Este asunto tiene que ver con los estatutos de la realidad y la ficción. Sólo advertiré que la novela desborda el ámbito usual reservado al texto novelístico, por lo que el lector hará bien no pasando por alto ninguna de las páginas impresas del volumen. De este modo dispondrá de todos los elementos para apreciar en toda su complejidad el ingenioso juego metaliterario que Krmpotic ha escrito con seriedad y rigor."
FRANCESC NADAL

Uno descubre que se hace viejo...

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...cuando la historia se repite...

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...sin que nada haya cambiado.

viernes, julio 01, 2005

efiLnikuFeciN

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31, oigan, 31...

Los errores del viejo, hipócrita continente

Se vienen cumpliendo sesenta años del final de la Segunda Guerra Mundial y, como suele ser habitual en este género de conmemoraciones, los hombres y mujeres de buena voluntad bajamos la cabeza apesadumbrados ante la obscena memoria del nazismo; juramos que aquello jamás volverá a suceder; nos encomendamos a la racionalidad imperante en esta Europa nuestra para alejar todo fantasma relacionado con una locura que, en cualquier caso, conocemos más gracias al mundo del cine que a partir del recuerdo. Olvidamos, con ello, que hace apenas una década el corazón de Europa se vio asolado por nuevos ecos de la sinrazón homicida de estado y/o nacionalidad. Obviamos que en fecha posterior a, por ejemplo, un evento tan significativo y todavía presente como las Olimpiadas de Barcelona, ocho mil seres humanos fueron ejecutados en las afueras de Srebrenica en menos de una semana. No nos reconocemos como testigos inútiles y silenciosos de aquella reedición del genocidio fascista. Desde siempre el Viejo Continente ha pasado también por hipócrita.

Imprescindible, por ello, el toque de atención de Lluis Bassets desde las páginas de El País de ayer. “Europa no existió en un momento decisivo, cuando hacía más falta que nunca”, nos recuerda (y uno admite que, aunque teatral, la irrupción de François Mitterrand en el aeropuerto del Sarajevo sitiado por las tropas serbias fue un gesto político-moral sin la menor continuidad entre quienes dictaban las políticas de la Unión). Y prosigue: “Si hay algo que no ofrece dudas en la vida con frecuencia mediocre de la UE es que su propia existencia constituye el mayor polo magnético de paz y de estabilidad que hay hoy en el mundo. Su ampliación, realizada con el método discutible de la entrada en tropel, ha sido un éxito en cuanto a extensión de la zona de paz, estabilidad y prosperidad que es Europa. ¿Qué sucedería si ahora se diera un parón a la ampliación? ¿Podemos dejar a rumanos y búlgaros en la intemperie? ¿Podemos mandar a los musulmanes bosnios y a los kosovares, a los demócratas serbios y croatas, el mensaje de que se quedarán fuera?”

En estos momentos de crisis, cuando dirigentes y analistas se llenan la boca con conceptos como los del cheque británico o el fontanero polaco, convendría comenzar a recordar que no siempre la idea de una Europa unida fue sinónimo de negocio, de comercio libre de aranceles y de perspectivas de bienestar económico. Y que no debemos dar opción a que futuras películas y conmemoraciones siembren nuevas pesadumbres y nos apunten como partícipes del horror. Srebrenica, en cuanto fruto de nuestra apatía, es el segundo Auschwitz de la conciencia europea. No creo que podamos permitirnos el lujo de sumar un tercero.

We shall prevail...

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...somehow.

martes, junio 28, 2005

Responsabilidades

"La noche, al término de la cual debían llegar a Hammerfest, fue tempestuosa. Durante la cena, el camarero jefe había ido de mesa en mesa avisando a los pocos pasajeros que, para las veintidós horas y treinta, se esperaba una fuerte marejada que duraría varias horas. Dijo que el capitán pedía disculpas. Y qué culpa tiene el capitán, dijo Kathrine. Siempre que hay tempestad nos llegan quejas, dijo el camarero, yo tampoco lo entiendo."

Paisaje aproximado (Acantilado, 2003), de Peter Stamm

De la ventosidad al viento suicida

Contrariamente a lo que nos ha transmitido el cine, Japón no comenzó a servirse del fenómeno kamikaze hasta bien entrada la guerra del Pacífico, cuando ésta se decantaba ya del lado de las barras y estrellas. Maldita la falta que le hacía al Sol Naciente perder hombres y aparatos en encuentros como el de Pearl Harbor, donde lo traicionero de su táctica le había permitido vencer por goleada. Pero, una vez el dominio técnico norteamericano se fue haciendo más evidente, allá por el otoño de 1944, el vicealmirante Takijiro Onishi decidió adoptar la desesperada (y desesperante) opción de los aviones suicidas.

Kamikaze es la lectura occidental del término nipón shimpu, "viento divino", en referencia a los tifones que en 1241 y 1281 acabaron oportunamente con los veleros mongoles que habían partido a la conquista de Japón.

Ignoro, lector crepuscular, quién será el Takijiro Onishi del PP. Pero comienza a quedar claro que, ante el excesivo desgaste sufrido ya por Acebes y Zaplana, alguien ha dado orden de lanzar ataques shimpu contra el gobierno. El primero, protagonizado por un tal Aquilino Polaino, más que sembrar vientos sonó a ventosidades de otra época. Pero la estrategia se va perfeccionando, y mucho cuidado habrá que tener con Francisco José Alcaraz, presidente de la AVT, quien viene demostrando que tiene la línea de flotación de ZP entre ceja y ceja. No nos libraremos de la tempestad, no.

sábado, junio 25, 2005

Blueberry Hill y el crítico hueco

Se muestra Luis Hidalgo, en las páginas de El País de hoy, ligeramente indignado con el concierto que Blueberry Hill celebraron en la sala Bikini de ésta, nuestra Ciudad Condal, el pasado miércoles 22. Rebatir sus palabras sería, a estas alturas del partido, un ejercicio de gloriosa ingenuidad; aunque con cierta grosería, nadie lo explicitaba mejor que Clint Eastwood desde una línea de diálogo de El sargento de hierro: “las opiniones son como los culos, todo el mundo tiene uno”. Ahora bien, ¿significa eso que la crítica esconde un paraíso fiscal donde nadie podrá pedirnos cuentas por mucho que esgrimamos el talonario de nuestro parecer? No necesariamente. La subjetividad de esta disciplina garantiza la libertad de su fondo, pero ese fondo debe hallarse sustentado en cierto modo por la forma, examen que el texto de Luis Hidalgo no aprueba.

Por lo general, es prerrogativa del crítico decidir si ve el vaso medio lleno o medio vacío (porque, convendremos todos cuantos acudimos a Bikini aquella noche, el show de Blueberry Hill no rompió la banca por ninguno de sus extremos, ni se convirtió en el concierto de nuestra vida ni, mucho menos, degeneró en una pifia aberrante). Y, caso de verlo medio vacío, es razonable hallar una cierta explicación a nuestro descontento, exponer los errores observados de forma mínimamente constructiva, por más bilis que podamos añadir a la receta. Tanto da que uno se muestre amable y comprensivo como el Robin Williams de El Club de los Poetas Muertos o agresivo y torturador como el Louis Gossett Jr. de Oficial y caballero, jamás debe extraviarse un cierto sentido pedagógico.

Luis Hidalgo, tiempo ha uno de los generales de la crítica musical de este país, parece víctima (y no es la primera vez) del resentimiento del soldado raso, siempre deseoso de estar en otro lugar, harto de recibir encargos. El único vaso que trasluce su texto es el que él mismo debía sostener ante sus narices: mientras anduvo cargado de líquido tuvo una razón para encontrarse en Bikini; en cuanto vació el último trago garganta abajo, todos sus fantasmas salieron a la penumbra de la sala. Es así que el crítico comenzó a mirar a su alrededor, intuyendo sombras tan danzantes como amargas, y se olvidó de cuanto sucedía y se generaba frente a él, sobre el escenario. Sólo así se entiende que en media columna de texto no consiga elaborar un solo comentario sobre la música de Blueberry Hill, y sí se refiera una y otra vez al lleno que mostraba la sala. Un lleno que no le satisfizo lo más mínimo, que le obsesiona al punto de desnudar cruelmente una de sus más desacertadas crónicas. Por hueca y mediocre, valoraciones personales al margen.

viernes, junio 24, 2005

Conflictos de identidad (3)

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"¿Qué es peor: saber que estás paranoico o saber que tienes motivos para estarlo?".

La tentación de San Antonio

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Pintaba como la final menos glamourosa de la historia. Y es muy posible que lo haya sido. A cambio, frente al 4-0 que Detroit le endosó hace un año escaso a los todopoderosos Lakers, Pistons y Spurs agotaron los siete partidos, un combate hermoso durante el cual ambos besaron la lona en repetidas ocasiones. La besaron para levantarse y, acto seguido, con la rabia que nace del orgullo machacado, endosarle a su rival un buen directo a la mandíbula. En la noche más corta del año, San Antonio prevaleció. Demasiada tentación, sin duda.

miércoles, junio 22, 2005

Los franceses son unos cachondos (2)

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Pero los polacos (y sus fontaneros) lo son más...

Keep on slurping!

No ficción MILO J.KRMPOTIC “Sorbed mi sexo” (CABALLO DE TROYA) . Este un libro muy curioso. Cuenta la historia real de un cocinero francés, Paul Boissel, que adquirió una gran popularidad hace unos cuantos años. Boissel fue famoso tanto por lo asombroso y exquisito de sus platos, como por su extravagancia y las connotaciones sexuales de su cocina. Obsesionado con el sexo, fue un poeta y filósofo de su propia vida, como atestiguan sus interesantes “Cuadernos”. Se hicieron muy famosas sus “comidas sexuales” cargadas de simbolismo en su restaurante La Chatte de París. Al final acabó suicidándose en 1992. Krmpotic (París, 1963) hace una gran labor de investigación sobre Boissel y utilizándose a sí mismo como personaje escribe un texto que está a medio camino entre la biografía y la novela, entre la realidad y la imaginación. Un libro que está a la altura de las vidas exageradas de Paul Boissel, un hombre poliédrico.

De las recomendaciones del 12/06/05 en Pompas de papel, EiTB

martes, junio 21, 2005

Oda a la misoginia gallega

Si la gaviota trajera
desde allende los mares
8.160 papeletas
de pepera voluntad
a Pontevedra...

Ah, entonces un halo
de desconfianza marital
prendería por pazos,
aldeas y ciudades.

Porque habrían fracasado
las encuestas,
una vez más.

Porque todos sabríamos,
una vez más,
amigo gallego,
que quizá tu señora
no dice la verdad
cuando te jura
que fuiste primero
y sigues siendo único
en su lecho.

lunes, junio 20, 2005

Conflictos de identidad (2)

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"¿Soy el resultado de mis miedos o tan sólo un reflejo del miedo de los demás?"
(Dedicado a la Conferencia Episcopal)

Conflictos de identidad

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"Ni siquiera sé si soy blanco a rayas negras o negro a rayas blancas..."
(Dedicado a los simpatizantes gay del PP).

sábado, junio 18, 2005

Las vacunas de la Derecha

Por mucho que me esfuerce no logro concebir la utilidad de uno de los apartados de la infame Patriot Act de George W. Bush y sus halcones, aquél que permite al FBI consultar los registros de bibliotecas y librerías sin contar con un mandato judicial previo. Como si los terroristas fueran a encargar el Bin Laden’s Omnibus en la tienda de Barnes & Noble de Fifth Avenue, o a acudir en procesión a la National Library para pedir en préstamo los tres ejemplares que allí existen de How to Build a Nuclear Bomb Inside Your Closet (Without Anyone Knowing About it). Se trata, intuyo, de ese viejo tic de la Derecha que induce no a impedir que la gente piense, sino a controlar lo que piensa no vaya a ser que piense diferente. Y es que se comienza pensando diferente, se sigue con la revolución francesa y, a la que te descuidas, los homosexuales están casándose y adoptando niños. Se trata, deduzco, de ese viejo tic de la Derecha que aboga por conservar una larga tradición de privilegios vacunándose contra cualquier posible alteración del orden social. Claro que la vacuna provoca una reacción, y esa reacción puede traducirse en una circunstancia ajena a la inmunidad deseada. Por decirlo de otro modo, jamás la Iglesia habrá resultado más patética (desubicada, pez que agoniza fuera del agua) que esta tarde, cuando descienda a las calles de Madrid para intentar conseguir lo que ya no se le concede por naturaleza, para llorar con lágrimas de cemento cuanto no supo defender desde la representación celestial. ¿O alguien imagina a Torquemada manifestándose contra la influencia del pensamiento judío en la España del siglo XV? De forma paralela (y, por tanto, irónica), el Congreso de Estados Unidos ha votado contra la prórroga de quince medidas de la Patriot Act que caducaban a final de año, investigación de bibliotecas y librerías incluida. Quien todo busca controlar no puede estar seguro de nada. Y la ausencia de seguridades es un rotundo síntoma de debilidad. Puede suceder, claro, que los débiles se enquisten, que clamen y maldigan con la intención de vender cara su piel, que se vayan pero que también se lleven a algunos por delante... no por ello dejan de cotizar a la baja. A diferencia de su mentalidad, la Historia tolera las fluctuaciones de poder. Y, tal y como se presenta la carrera, servidor no apostaría un euro por los caballos de nuestra Conferencia Episcopal y del neo-conservadurismo norteamericano.

viernes, junio 17, 2005

Lápidas de celuloide (2)

Curioso. Enumeraba, hace algunos entradas, las salas de cine de mi infancia-adolescencia-primera madurez (¿?) que han pasado a peor vida. Y, aunque guardo nítida memoria de sus recepciones, taquillas e interiores, me descubrí incapaz de recordar la actual dedicación de muchos de los inmuebles que las albergaron. Inmuebles ante los que paso, cuando menos, una vez por semana; en algún caso, una vez al día. Como si, cada vez que mi vista se pasea por la última manzana de Travessera de Gràcia antes de llegar a Via Augusta, viera un reflejo del vetusto y minimalista Arkadin antes que los verdes paneles del negocio de bocatas rápidos que hoy allí existe. La mente es un tozudo animal de costumbres. Y yo, un sentimental.

De modo paralelo, me maravilla haber omitido la sala junto a la que viví durante varios años: cómo se nos escurre lo evidente, Señor… Llevaba el nombre de mi (nuestra) calle, Balmes, y a ella acudí, por ejemplo, a una sesión de Hoosiers, más que ídolos, tras pasar dos horas bajo observación en la Clínica Dexeus: durante una visita a mi señora madre, convaleciente tras el parto de mi en la actualidad adolescente hermana, sediento yo me lancé a beber del vaso que había sobre la mesita de noche. Vaso que contenía agua, sí, pero también una dosis de líquido reductor de la matriz. Previendo el chiste fácil, añadiré que no se produjo reducción ninguna en parte alguna de mi anatomía. Y concluiré, toda vez publicitada la anécdota, señalando mi desazón vital al descubrir que tras varios años de lúgubre reposo, del esqueleto del Balmes está brotando estos días un modernísimo gimnasio.

martes, junio 14, 2005

Un hombre perdido

No hace falta ser fan de viejas o nuevas trilogías para reconocer en el odio una fuerza muy poderosa. Josep Lluís Carod-Rovira lleva demasiado tiempo convertido en objeto receptor de gran parte del odio que se cultiva en este país (y justo es añadir que sus deméritos no eran merecedores siquiera de la mitad de inquina). Su intervención, anoche, en La nit al dia, para hablar de las pancartas que recorrieron Salamanca deseándole una vida tirando a corta, fue la de un hombre asistido de razón pero que comienza a extraviar gravemente la perspectiva. No es que la suya haya sido una trayectoria impoluta: la famosa reunión de Perpignan denotó una vanidad tan desatada como profunda era la irresponsabilidad política que la acompañaba. Pero el dirigente nacionalista ha pasado a incurrir ya en dos errores imperdonables: hablar de sí mismo en tercera persona y, al igual que solía hacer Jordi Pujol, entonar aquello de "La Catalogne c'est moi". Al llevar ante la justicia a quienes desfilaron sugiriéndole un rápido deceso, Carod-Rovira ejerce un derecho individual del todo legítimo. Al pretenderse paladín defensor del honor de su nación, empero, pide a gritos que alguien le pase una mano por el hombro, le siente a la mesa y le sirva un tazón de chocolate bien calentito. Josep Lluís Carod-Rovira es un hombre perdido. Pero no intenten arrebatárselo al reverso tenebroso a base de collejas, que vive Dios que bastantes (demasiadas) ha recibido ya.

lunes, junio 13, 2005

Confluencia

Precisamente porque su voluntad general es distinta a la mía, hallo perversa (por placentera) ratificación en algunos pasajes particulares de Yo y Kaminski (Acantilado, 2005), de Daniel Kehlmann, apartados ciertamente paralelos a otros que poblaban las páginas de Sorbed mi sexo. Propone el autor alemán una sátira del mundo de la crítica de arte, y lo hace a través del encuentro entre un retirado discípulo de Matisse, que debe la fama menos a su arte que al rumor según el cual pintó sus mejores obras estando ciego, y un periodista de ego desatado, obscenamente desmedido (de ahí la preponderancia del "yo" en el título). Se trata, cuando menos hasta el instante en que redacto estas líneas (página 76, si mal no recuerdo), de una narración bastante clásica y lineal. Pero el capítulo en que el periodista, Sebastian Zöllner, pasa revista a las cintas de sus entrevistas con todos aquellos que rodearon a Kaminski en sus años de gloria es marcadamente boisseliano. Y de veras que me congratulo. Quizá porque el de los diálogos es uno de los apartados en que más inseguro suelo sentirme (y sucede que precisamente los diálogos de Kehlmann, nacido en Munich un año después que un servidor, han sido alabados por el mismísimo Marcel Reich-Ranicki).

sábado, junio 11, 2005

Dicotomía polaca

Artes del cuerpo:
"Tal vez todo esto sea porque no conduzco un coche, no sé llevar una lancha, no uso ordenador y el único mecanismo más o menos complejo del que entiendo es la mujer."
De Otros placeres, Jerzy Pilch (Acantilado, 2005)

Artes del alma:
"...porque ya está en plena vigencia la llamada Ley de Lem: Nadie lee nada; si lee, no comprende nada; si comprende, lo olvida enseguida."
De Provocación, Stanislaw Lem (Funambulista, 2005)

viernes, junio 10, 2005

Sobre esta PPiedra...

El PP no quiere que el gobierno negocie con ETA. Un sector amplio de la AVT, tampoco. Aparentemente, el gobierno no negocia con ETA. Pero ello no es óbice para que los primeros monten una exhibición callejera por Madrid, justo el día antes de que Madrid celebre su gran fiesta olímpica. Ciudad esquizofrénica, nuestra capital, el pasado fin de semana. Te equivocas de fecha y en vez de mentar a la señora madre de Otegi acabas practicando el salto con pértiga.

El PP no quiere la devolución de los “papeles” de Salamanca. Salamanca, así a bote pronto, tampoco. En esta ocasión, diríase que el gobierno no tiene problema en devolverlos. Así que la manifestación salmantina vendría a estar un poco más justificada. Como eso de los “papeles” huele a intelectualidad, dos escritores, Fernando Sánchez Dragó y Juan Manuel de Prada, participarán en la marcha para garantizar su coartada.

El PP no quiere que los homosexuales puedan contraer matrimonio. La Iglesia y el Foro para la Familia, tampoco. Pero el gobierno sí está por la igualdad entre todos los ciudadanos, sean cuales sean sus preferencias sexuales. Así que (otra) manifestación al canto. Por Madrid, de nuevo. Ahora que aún hay tiempo de evitarla, una humilde propuesta crepuscular: que el gobierno anule la opción del matrimonio gay y, a cambio, libere a ese colectivo del pago de una serie de impuestos, que les rebaje el IRPF o algo por el estilo. A menos derechos, menos obligaciones.

Tres manifestaciones, en cualquier caso. Y un denominador común. Pero común y secundario, siempre en la retaguardia, digo yo que no por humildad. Aunque los Rajoy, Acebes y Zaplana no lleguen a la suela de los zapatos de Churchill, este tipo de situaciones me hacen pensar en Gallipolli: si la cosa va mal, si los turcos tienen puestos de ametralladoras, mejor que la carne de cañón australiana vaya delante. El último que negó tres veces tampoco pasaba por valiente, no…

miércoles, junio 08, 2005

Lápidas de celuloide

Sucede que a veces la ciudad es un cementerio. Lo comparte Colson Whitehead en El Coloso de Nueva York (Mondadori, 2005): caminas las mismas calles año tras año, solo que las calles no son las mismas. Nacen y mueren. Si te fijas lo suficiente de ojos hacia dentro, podrás ver los esqueletos que han ido surgiendo, quedando a tu paso. Hay quien no puede transitar la Travessera de les Corts sin enarbolar una bandera blaugrana y señalar babeante la localización del antiguo campo del Barça. Yo me quedo con los cadáveres cinematográficos de mi trayectoria, y a los que siguen dedico este brindis:

Spring - Sito en el Paseo de la Bonanova, entre Anglí y Vía Augusta, es el cine de mi infancia más lejana. Mazinger Z, Gloria de Cassavetes y Cómo eliminar a tu jefe (9 to 5 en el original).
Vergara - Compartía manzana con el famoso videoclub, y era un vetusto templo de la v.o.s.e. Allí visioné varios Woody Allen. Allí, haciendo cola para entrar, cierta vez, me enamoré durante tres o cuatro horas de una guiri de gloriosa cabellera dorada.
ABC - Balmes, por encima de Plaza Molina. Las brujas de Eastwick (en v.o., para mi sorpresa); Dos pájaros a tiro con mi señora madre (no solíamos ir al cine juntos, pero ese verano nos dio y... bueno, también caería Robin Hood, Príncipe de los Ladrones); un sinfín de títulos pre-adolescentes...
Atenas - Balmes con General Mitre. Cazafantasmas la tarde de domingo en que el Barça ganaba la Liga 83-84. Al salir, coches con las banderas al viento y bocinazos fugaces fluyendo Barcelona abajo.
Savoy - Paseo de Gracia entre Provenza y Mallorca, si no me equivoco. Otro refugio de la vieja v.o. Shocker de Wes Craven, aunque el nivel solía ser más alto.
Arcadia - Tuset, junto a las galerías del mismo nombre. Durante años mantuvo un letrero que rezaba "Cerrado por reformas".
Arkadin - Travessera de Gracia con Vía Augusta. Las dos salas más diminutas de la ciudad, pero solía programar en v.o. Thelma y Louise en primera fila, aún me duele el cuello.
Fémina - Paseo de Gracia con entre Diputación y Consejo de Ciento. Tras el incendio los dueños juraron que lo reconstruirían. Pero va a ser que no.
Montecarlo - Provenza entre Paseo de Gracia y Rambla de Catalunya. La tienda de chucherías pertenecía a los padres de un compañero de clase de mi hermano Ivo.
Fantasio - Paseo de Gracia entre Mallorca y Valencia. Los fantasmas atacan al jefe, por ejemplo. Tenía dos columnas estratégicamente situadas para impedir la visión completa de la pantalla a los espectadores de las últimas filas.
Astoria - París entre Enrique Granados y Aribau. Hoy, una sala de baile. O un restaurante. O ambas cosas, mismamente.
Diagonal - Diagonal entre Vía Augusta y els Jardinets. Uno de los últimos en irse. Y la agonía fue lenta.
En fin, nada como sentirse viejo a esta hora de la mañana...

Good Night, Mrs. Robinson...

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martes, junio 07, 2005

Diez secuencias, una trilogía

(Para airear –y por petición del respetable, o al menos de parte de él-, mi Top 10 de secuencias de la trilogía original de Star Wars):
10-El Halcón Milenario huye de la Estrella de la Muerte, bis (El Retorno del Jedi): En Los Ángeles ven a Lando Calrissian al volante de la nave más veloz de la galaxia y fijo que lo detienen por conducir un vehículo robado. Aquí, porque el cine tiene esa magia, el amigo no solo escapa a las fuerzas del orden del Imperio sino que hasta se carga la Estrella de la Muerte. Memorable su pirotécnica salida.
9-La muerte de Ben Kenobi (La Guerra de las Galaxias): En medio de un anticlimático combate de espadas láser, Obi-Wan ve por el rabillo del ojo a Luke, baja la guardia y se deja ensartar por Vader. ¿Por qué? Además del trauma, tuvimos que esperar 28 años para que Lucas nos lo explicara (la clave, me temo, en las consignas que Yoda da a Obi-Wan wan al final de La Venganza de los Sith).
8-Títulos de crédito (La Guerra de las Galaxias): “Hace mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana…”
7-En el vertedero de la Estrella de la Muerte (La Guerra de las Galaxias): ¿Hay algo peor que ir a parar a un vertedero espacial? Sí, descubrir en él a una especie de pulpo tan gigante como hambriento. Pero, ¿hay algo peor que enfrentarse a una especie de pulpo gigante y hambriento en un vertedero espacial? Pues también: descubrir que sus responsables gustan de prensar los desperdicios. Algo huele a podrido en la Estrella de la Muerte…
6- Solo, congelado en carbonita (El Imperio Contraataca): Nada mejor para transportar a la gente que hacer de ellos una tableta. Traicionado por Lando (pero llorado por Leia), Han sufre en sus carnes la tecnología minera de la Ciudad de las Nubes para ser llevado ante Jabba. Solo faltaba que Boba Fett le hiciera un lacito.
5-Ante el Sarlac (El Retorno del Jedi): De repente, la guarida de Jabba en Tatooine parece las Ramblas un domingo por la mañana. Los androides, Chewbacca, Leia, Luke… todos se pasan por ahí. Agobiado, el Hut intenta deshacerse de sus invitados arrojándolos a una vagina dentata en pleno desierto, pero Luke, que acaba de superar el segundo curso de Jedi por correspondencia, tendrá la última palabra.
4-Vader despeña al Emperador (El Retorno del Jedi): Tras pelear como mandan los cánones (y ya iba siendo hora), un Darth Vader manco por segunda vez en seis películas asiste a la electrocución de Luke. Y, mitad porque la cosa se eterniza, mitad porque la sangre es la sangre, acaba levantando en volandas al Emperador y arrojándolo por un conducto de ventilación que pasaba por ahí. Hay quien vuelve del reverso tenebroso, amigos.
3-La marcha de los At At (El Imperio Contraataca): La estrategia bélica del Imperio tiene su qué. Así, nada mejor para conquistar la base rebelde del helado planeta Hoth que convertir el caballo de Troya en camello, metalizarlo y multiplicarlo por cuatro. Lentos pero seguros, oye. Al menos hasta que Luke descubre su punto débil…
2-Destrucción de la Estrella de la Muerte (La Guerra de las Galaxias): Comenzando por el desdichado Rojo Seis, los X-Wing de la Alianza van cayendo como moscas. Pero Luke comprende ya algo de los entresijos de la Fuerza y, ayudado por la voz en off de Obi-Wan, logra destruir el arma más mortífera jamás creada. ¡Plas plas plas!
1-Anakin sale del armario (El Imperio Contraataca): Luke no tiene suerte con las figuras paternas. Tío Owen pringa. Lo de Obi-Wan es un visto y no visto. Yoda le dura apenas dos episodios… Y encima descubre que a su padre le mola ponerse una máscara y vestir de cuero negro. No es de extrañar que el chaval ande con el Edipo subido de tono. Eso sí, el enfrentamiento en la Ciudad de las Nubes no tiene desperdicio.

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Las víctimas (4) y el catódico medio

De la entrevista con Marcel Reich-Ranicki realizada por Der Spiegel y reproducida ayer en El País:

P. Ahora, el público televisivo está recibiendo información exhaustiva sobre el Tercer Reich en forma de películas y documentales. ¿Usted también los ha visto?

R. Sólo algunos. Mi mujer analiza a fondo la programación televisiva y señala lo que en su opinión deberíamos ver. Aunque la anotación más frecuente suele ser un signo de interrogación. Sin embargo, señala todo lo que tiene que ver con los nazis. Por perverso que pueda parecer, no se cansa de ver a Hitler ni a las compañías de las SS y las SA desfilando. "Eso es mi vida", dice, "lo que ha determinado por completo mi existencia".

lunes, junio 06, 2005

Imposibilidad: Las víctimas (3)

Se trata de una novela policíaca del mismo modo que Esperando a Godot es una obra de teatro policíaca: sin que se le vea el pelo a un solo detective, abonada a una pesquisa irresoluble. Liquidación, de Imre Kertész. A diferencia del Godot de Beckett, donde la tragedia brota del absurdo, aquí el absurdo asoma desde la tragedia pero, espantado por el panorama que encuentra ante sí, vuelve a esconder rápidamente sus orejas de conejo de Pascua.
Kertész sobrevivió a Auschwitz. Después, a Buchenwald.
Su protagonista, Bé, nació en Auschwitz. Cuatro décadas después del final de la guerra, sigue empeñado en no sobrevivirlo.
Bé es escritor. Bé se suicida.
Su amigo y editor, Keseru, comprende que Bé no puede haberse ido sin dejar una novela que reordene el mundo, que le ayude a percibir si en verdad algo vale la pena o lo mejor es morir.
Keseru vive para encontrar esa novela.
Bé muere porque es consciente de su fracaso. No ha logrado reproducir Auschwitz, ni en su miserable existencia ni en las páginas del manuscrito.
Judit, esposa de Bé, amante de Keseru, hija de supervivientes de Auschwitz, acusa a Bé: “No comprendía mi enorme e imperdonable error de fingir que el mundo no era el mundo de los asesinos y de procurar instalarme cómodamente en él”. Más adelante, durante un congreso dermatológico en Cracovia, visita Auschwitz. Descubre que Auschwitz es irrepetible, inefable, incomprensible.
Bé sabe que Auschwitz es irrevocable.
Postulaba mi estimado Philipp Engel, hace algunas semanas, la supremacía del verdugo sobre la víctima en lo que a interés por su mente y personalidad se refiere. Cualquiera puede ser víctima pero no cualquiera puede ser verdugo. La víctima se ve aplastada por una voluntad ajena a ella, y es en quien esgrime esa voluntad que debemos hallar y estudiar la rareza.
Inicialmente coincidí con él.
Con el paso de los días, tiendo a disentir.
Los sujetos más malignos (arbitrarios, agresivos) que he conocido, lo eran por mediocres. Nacían y morían en el desempeño de su acción. Lo que quiero decir, supongo, es que cualquier imbécil puede escupirte en el ojo. Que tres imbéciles juntos hasta pueden idear y construir una máquina dedicada a lanzar esputos sobre la vista del prójimo. Pero que ello no magnifica las dimensiones de su psicología.
Ahora bien, más allá del muerto, la víctima que sobrevive, la que debe reformular por completo su construcción de la realidad humana, la que se ve obligada a dar con nuevas formas de moral (a menudo inmorales) para llegar al día siguiente... Sin ánimo de incurrir en apología alguna, ¿no es fuente de los mayores enigmas?
Cuando Adorno constata la imposibilidad de la poesía tras Auschwitz... ¿Qué entiende por poesía? ¿Una actividad pseudo-lúdica? ¿Un posicionamiento moral? ¿Una búsqueda estética?
Bé, el héroe de Kertész, opinaría que poesía lo es todo. Tras Auschwitz, por tanto, queda la nada.
O la mentira. Tras el suicidio de Bé, Judit mantiene este diálogo con su nuevo marido, Ádám:
“JUDIT: Estuve allí. Lo vi. Auschwitz no existe.
ÁDÁM: Tengo dos hijos. Dos hijos medio judíos. Aún no saben nada. Duermen. ¿Quién les hablará de Auschwitz? ¿Quién de nosotros les dirá que son judíos?
JUDIT: ¿Y si no se lo dijéramos?”
Vergessenheit macht frei: El olvido os hará libres.
La poesía a modo de olvido.
Inverosímil, todo ello.
Quizá, en efecto, para algunos, para muchos, un imposible.

Las víctimas (2): Uso indebido, contraindicaciones

Cuanto peor, mejor. Durante años fue la bandera del PP: a hierro llegó al gobierno y a hierro se hubiera mantenido en él, con resultados tirando a históricos, si la firma del 11-M de veras hubiera apuntado hacia las vascongadas. Ahora, porque el roce desgasta también a quien lo produce, buscan quien les haga el juego sucio. Pero lo hipócrita de su posición salta a la vista. Todo parece indicar que el mismo Aznar tanteó en 1998 la posibilidad de una mesa negociadora. Y se conoce que, para ellos, no todas las víctimas son iguales. Las que se manifiestan contra ETA, buenas. Las que exigían la verdad del 11-M ante las puertas del Congreso, malas. Muy malas: cómo olvidar a aquellos que se les enfrentaron al grito de “metéos vuestros muertos por el…”.

Innegable el éxito de la manifestación de la AVT de este pasado sábado. Éxito capitalizado por el PP, que le prestó toda su plana mayor y un notable número de afiliados y simpatizantes. Solo que, en esta ocasión, servidor diría que, cuanto mejor, peor. Peor para los que crispan y suspiran por alguien que les siga el juego. Fue tal la demostración que los dos o tres ministros afines a la trifulca no han osado abrir la boca. Y su presidente sabe ya a qué atenerse. Una dura prueba para la cintura de José Luis Rodríguez Zapatero, eso sí, pues deberá mantener su agenda sin incurrir con ello en las actitudes de su predecesor respecto a los millones que salimos a la calle para pedir no a la guerra de Irak.

sábado, junio 04, 2005

Lírica nixoniana

Rebusco en las páginas de Nunca bailé en la Casa Blanca (Grijalbo, 1977), colección de las columnas que Art Buchwald dedicó entre 1971 y 1974 a la Administración Nixon, y no logro dar con una sola mención al nombre de Mark Felt, sempiterno número dos del FBI que esta semana pasada salía del armario para entrar en la historia como el legendario Garganta Profunda. Ilusionado aún por la solución del misterio (aunque contrariado también por el desaire que ha sufrido The Washinton Post a manos de Vanity Fair: ningún medio que mantenga un secreto 33 años merece que le roben la exclusiva), aprovecho para releer las ácidas crónicas de Buchwald sobre el gobierno más vituperado de la larga tradición de gobiernos vituperados del país de las barras y estrellas. Y me detengo, extasiado, en estos hermosos versos que el periodista pone en boca del que fuera trigésimo séptimo presidente estadounidense (suspira conmigo, lector crepuscular):

No hay nubes en el cielo,
El viento solo es un susurro entre los árboles,
Los lagos brillan cuando trinan los pájaros.
Es un buen día para bombardear Camboya.


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miércoles, junio 01, 2005

Las víctimas, el grito y el silencio

Es posible que, caso de verme ante el hipotético asesino de mi padre o de uno de mis hermanos, deseara estrellar mi puño contra él hasta perder el aliento. Comprensible en mi rabia y mi dolor, asistido de la razón humana (el ojo por ojo es la moneda de cambio más antigua de nuestra especie), mi condición de parte directamente afectada por su criminal desempeño me inhabilitaría para ejercer cualquier forma de razón legal que juzgara dicho crimen. O, de paso, fechorías de corte similar.

Porque la sociedad debe conducirse con una sensibilidad especial ante las víctimas, y particularmente porque el de manifestarse es un derecho constitucional, nada puede objetarse a la marcha de la AVT a celebrar el próximo sábado en Madrid: los hijos e hijas y viudos y viudas y padres y madres de los muertos de ETA que así lo crean conveniente están en su derecho de solicitar no sólo que el gobierno aparque cualquier negociación con los asesinos de sus seres queridos, sino que endurezca sus condenas y hasta que restablezca la pena capital. Pero el derecho humano puede encontrarse bastante alejado del derecho moral o del derecho legal, y es a instancias más objetivas que corresponderá considerar lo justo o no de las diferentes reivindicaciones. En un estado ideal, tales instancias se hallarían libres de todo interés partidista o desviación personal, pero esa es otra historia. Quede sentado al menos que el sufrimiento no suele conducir a la clarividencia, que el mal ya realizado no puede comprometer un futuro bien común. El chantaje no debe condicionar la agenda política, pero tampoco debe hacerlo el luto.

Del mismo modo que algunas víctimas hablan, hay víctimas que callan. También están en su derecho, aunque recientemente algunos magistrados no parezcan opinar así. Tras el (nuevo) espectáculo del juez Pedro Martín, leo en La Vanguardia que la imputada en un caso de abusos a menores ha sido absuelta al no presentarse a declarar la niña que (supuestamente) había sufrido dichos abusos. Desviaciones personales al margen (porque en el gremio de la toga, como en todas partes, hay manzanas podridas), algo falla en nuestro sistema penal si establecemos como condición sine qua non del castigo que la víctima tenga que revivir una y otra vez (ante sus familiares, ante la policía, ante los psicólogos y ante el jurado, aquí en presencia de su verdugo) la tortura de que fue objeto. No existe posibilidad de justicia cuando se pierde el respeto por el individuo. Y no hay individuo más respetable, a la par que necesitado de respeto, que aquel que sufre.

Hail hail, Deep Throat!

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W. Mark Felt

domingo, mayo 29, 2005

El Liverpool de Dante

Veinte años ha, la pasión futbolística de este ladrador crepuscular se hallaba bastante desarrollada. Contaba sólo diez, pero había tenido ya algunas modestas experiencias relacionadas con el cielo (la Recopa de 1982, la liga de Venables) y el purgatorio (la final de la Eurocopa 84 en París) balompédicos. Y fue una tarde de mayo de 1986, al regresar del colegio, que encendí el televisor para darme de bruces con el apartado más infernal de la materia. Los muertos de Heysel (y, sobre todo, la decisión de la UEFA de permitir que se disputara aquella maldita Copa de Europa, que la Juve celebró sobre la sangre de cuarenta de sus seguidores) atemperaron desde entonces mi fervor. El Liverpool, cuyos hooligans habían provocado la matanza, fue castigado con un lustro de exclusión de las competiciones continentales. Pero la locura no entiende de fronteras (ni siquiera de banderas): no mucho después, en el británico estadio de Hillsborough, una avalancha de hinchas rojos sin entrada provocó la muerte de casi un centenar de hinchas rojos con entrada. Y todos, absolutamente todos apartamos la mirada, intentamos olvidar para siempre a aquella institución que había enterrado su fútbol legendario bajo un alud de alcohol y vileza y sinrazón. Porque, amigos, en este deporte los nombres vienen y van, sólo los colores (y aquellos que los esgrimen temporada a temporada) permanecen. Y los de Anfield Road no merecían permanecer.
Veinte años después de Heysel, dieciséis después de Hillsborough, el Liverpool regresaba esta semana pasada a una final de la Copa de Europa (hoy día, Liga de Campeones). Y lo hacía con un equipo de mercenarios, jugadores mediocres, estrellas caídas en desgracia y un único talento, Steven Gerrard, cuya temporada de lesiones y altibajos nada bueno hacía presagiar. Frente a ellos el todopoderoso AC Milan, a la caza de su segundo trofeo del trienio. Pero los Rojos llevaban meses saldando cuentas con su pasado. Rindieron homenaje a los muertos juventinos justo antes de eliminar a la Vecchia Signora en Turín. Y se abonaron a la agonía salvando el escollo del Chelsea, su bestia negra durante toda la temporada. Fue a continuación que con el coraje de los desheredados empataron un partido que iban perdiendo 0-3 a la media parte, que su portero se transmutó en tarántula y comenzó a sacar manos y pies imposibles mientras tejía la victoria con una espectacular danza sobre la línea de gol. Y sucedió a continuación que el fútbol en Liverpool recobró el carácter que nunca debería haber perdido: exhibición de fe, motivo de orgullo, la lírica de los muchachos de barrio que de repente logran llegar a lo más alto. Imposible olvidar la vergüenza, claro. Pero qué emoción poder ver a jugadores y seguidores dedicándose mutuamente el You’ll Never Walk Alone. Una canción que unos y otros nunca han dejado de entonar, pero que esta vez tenía un matiz añadido: sabía a regreso del Averno.

Rachel Corrie

Rachel Corrie fue lo que yo nunca me atreveré a ser. Una persona consecuente con sus ideas, capaz además de transformar la indignación teórica en una serie de acciones prácticas. Habrá quien discuta la utilidad de tumbarse ante una excavadora del ejército israelí para evitar la demolición de una casa palestina: Rachel acabó muerta y la casa no menos demolida. Pero, más allá del simbolismo, es de suponer que, como buena idealista, Rachel jamás creyó que se la pudiera asesinar con tamaña demostración de sangre fría y brutalidad institucional.
Rachel Corrie era una veinteañera norteamericana que cambió los conciertos de música alternativa por el activismo social en Oriente Próximo. El País Semanal de hoy le dedica un artículo, dos años y dos meses después de su muerte. De su asesinato. Y, una vez más, lamento el miedo de nuestros medios a mostrar la verdad. Porque quien haya visto las instantáneas tomadas aquel 16 de marzo de 2003, quien haya visto las imágenes de la excavadora aplastando lentamente ese cuerpo rubio y juvenil, sabrá que son ideales para remover estómagos y conciencias, para que el sacrificio de Rachel tuviera algún sentido. Apenas un artículo más, un domingo más. Y una oportunidad menos.
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sábado, mayo 28, 2005

Sobre la rata catalano-catalana

Dicen que si te plantas ante la puerta de casa el tiempo suficiente acabarás viendo pasar el cadáver de tu enemigo. Y debe ser cierto, porque casos más extraños se han dado. Esta mañana, por ejemplo, he estado leyendo el artículo de El País dedicado a los líos de la Feria de Frankfort el tiempo necesario para dar con una postura cabal por parte del sector catalán-catalán (en cuyo seno, como es sabido, existe cierta querencia hacia la exclusión de los castellano-escribientes del evento literario que se celebra en la urbe germana). Ha dicho Narcís Comadira: “La invitada ha sido la cultura catalana y no los escritores catalanes, que para mí son solo los que escriben en catalán. A los otros yo les llamo catalanes escritores y, por tanto, están incluidos”. De fondo, políticos aparte (se mueven por intereses más terrenos y aún está por demostrarse que sepan leer), la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana como paradigma de mezquindad y resentimiento, de la rata pequeña que un día se encuentra un pedazo de pastel y que prefiere atrincherarse en una esquina del callejón y morir de indigestión antes que compartir el festín con sus semejantes (las otras ratas, cultas y respetables ellas, saben que un libro será la mejor compañía mientras aguardan a que el cadáver de la primera pase ante sus hocicos –claro que, en esta ocasión, la espera se antoja corta).

jueves, mayo 26, 2005

You'll Never Walk Alone!!!

En esta vida hay ciertos imposibles metafísicos.
El orgasmo múltiple masculino...
Que Carod Rovira sea pregonero de las fiestas de San Isidro...
Salir de un restaurante de Ferran Adrià con el estómago lleno...
Que un equipo italiano se deje empatar un 3-0 en la final de la Copa de Europa...
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Afortunadamente, algunas cosas están cambiando.

miércoles, mayo 25, 2005

Magistrado

"Funcionario judicial con jurisdicción limitada e incapacidad ilimitada".
Sé que Ambrose Bierce no pensaba en él al realizar esta definición, pero vive Dios que a Pedro Martín le viene que ni pintada. Por sensibilidad. Por consideración hacia quienes (presuntamente, claro) han sido víctimas de abusos. Por humanidad y por sentido común, en definitiva.
De repente siento un arranque de curiosidad. ¿Cómo definía Bitter Bierce la figura del idiota?
"Miembro de una tribu grande y poderosa cuya influencia en los asuntos humanos siempre ha sido inmensa y prominente. La actividad del idiota no se restringe a un campo específico del pensamiento o la acción sino que impregna y regula la totalidad. Tiene la última palabra en todo; su decisión es inapelable. Impone las modas en el gusto y la opinión; dicta los límites de lo que se puede decir y circunscribe las conductas con un tope infranqueable".
Sí, va a ser que algo de eso habría...

Otegi, el humilde

Decepcionante, por estancado e inútil, el discurso de Arnaldo Otegi durante su entrevista con Mònica Terribas anoche en La nit al dia. Preguntado sobre la voluntad de las partes para llegar hasta las últimas consecuencias de un hipotético diálogo, el portavoz de Batasuna (y de EHAK, por lo que se ve) afirmó estar convencido de la buena disposición de ETA y no tener tan claro que José Luis Rodríguez Zapatero sea consciente de dónde se encuentra el fin de la negociación. Posiblemente no era ni el momento ni el lugar para revelar a qué estaría dispuesta a renunciar la izquierda abertzale a la hora de solucionar el "conflicto", pero bajo su educada sonrisita de 'cara amable del mal' Otegi reveló la misma falta de carisma político, el mismo enrocamiento miedoso que viene impidiendo a HB y sucesores erigirse en protagonistas del fin de la violencia en el País Vasco. No hay acercamiento posible cuando uno de los interlocutores concibe el diálogo como aceptación de todas y cada una de sus posiciones. Y menos cuando se niega a esgrimir el papel que democráticamente le corresponde. Porque añade Otegi que ETA se encuentra a la espera de una señal del gobierno. Es decir, que se lava las manos y acepta una vez más su rol de convidado de piedra. Certifica su grave falta de liderazgo. Demuestra que, ilegalizada o no, la izquierda abertzale no sirve para un pimiento.

martes, mayo 24, 2005

Una vida en Episodios

Me preguntaba mi hermano A., nada más salir del cine, qué haré cuando tenga un hijo: ¿le programaré los Episodios según su orden cronológico interno (1-2-3-4-5-6) o tal y como fueron rodados (4-5-6-1-2-3)? No es cuestión baladí, así que pienso dedicarle dos o tres semanas de reflexión. He aquí, en cualquier caso, mi orden íntimo y personal e intransferible de preferencia:
1- The Empire Strikes Back, Irvin Kershner: Por sus paisajes (Hoth, Dagoba, la Ciudad de las Nubes), por su oscuridad, por el tono hamletiano del enfrentamiento final.
2- Star Wars. A New Hope, George Lucas: Porque el sábado la visioné por vigésima vez y seguí botando durante el asalto a la Estrella de la Muerte, porque era la primera ocasión en que veíamos (y oíamos) a Vader, porque allí nacía una leyenda.
3- Revenge of the Sith, George Lucas: Por devolvernos a Vader, por tratarnos como los adultos que somos, por sus inmensísimas secuencias de acción, por su inteligencia (no obvia) a la hora de dejarlo todo atado y bien atado.
4- Return of the Jedi, Richard Marquand: Por sus monstruos (Jabba, el Sarlac), por su carácter de punto y final.
5- Attack of the Clones, George Lucas: Por Jango Fett.
6- The Phantom Menace, George Lucas: Por Darth Maul y porque no tengo otro lugar donde ponerla y, sin embargo, hay que ponerla (sin amargura: bienvenida sea pues fue un paso necesario para llegar a este glorioso Episode III).
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domingo, mayo 22, 2005

La cultura de la pataleta

La información es poder (el cuarto, si no me fallan las cuentas).
La información genera corrientes de opinión, ha hecho que cayeran presidentes.
La información es un arma, pero, a diferencia de la Justicia, no es ciega.
La información, eso sí, es un valor relativo. Y diversos son, por tanto, los resultados a que conduce su mercadeo. En Galicia le han puesto un precio muy concreto y redondo (dos millones de euros ha pagado la Xunta para que se informara sobre su gestión), pero la misma noticia que pone en pie de guerra a la mitad del mundo islámico pasa de puntillas sobre la conciencia de la sociedad norteamericana (claro que, si las pirámides de cuerpos desnudos no causaron gran impresión, qué esperábamos respecto al vapuleo de un libro religioso que ni siquiera habla del verdadero Dios).
Alfredo Urdaci, uno de los profesionales que mejor han comprendido la sumisión de la información respecto a intereses de mayor enjundia, inventó en las páginas de su libro Días de ruido y furia unas declaraciones de Fernando Delgado. Ahora, requerimiento judicial de por medio, su editorial se ha visto obligada a retirar la obra y a lanzar una nueva edición corregida. Estoy por correr a la librería para hacerme con un ejemplar y seguir jugando a las siete (nueve, veintiséis) diferencias. Pero sobre todo temo que el error de Urdaci haya sido mentir sin un objetivo político concreto, por el mero deseo de secundar a sus amos en la pataleta post 14-M. Urdaci esperaba que le rascaran detrás de la oreja y se ha quedado compuesto y sin hueso por ser demasiado tonto incluso para mentir a bulto (esto es, por ignorar que una buena demagogia vale más que mil entrecomillados –los entrecomillados, por comprobables, son traidores: primero de carrera, Alfredo).
Mientras tanto, Josep Lluis Carod Rovira abandona el homenaje a Yitzak Rabin de su tour israelí por no encontrar una bandera catalana que llevarse a la mirada en los momentos de mayor emoción. Ignora, quizá, que ante la ausencia del símbolo de tela cobraba mayor importancia el símbolo de carne y hueso, y que no era él quien debía erigirse en protagonista del evento. Pero, falto una vez más de conciencia política, prefirió hacerse el ofendido a representar a aquella sociedad e instituciones que tanto dice amar.
A veces la derrota no es tanto un estado pasajero como una condición. Por ello, ni el vencedor ni el vencido ocasionales están a salvo de su influjo.
Tal es la situación en que se halla ahora mismo el PP. Y tal es la etiqueta que acompañará a ERC de por vida a menos que logre conjugar sus excelentes resultados electorales con una nueva gestión del catalanismo que obvie los victimismos del pasado y sepa mirar al futuro con el gesto confiado y bonachón de un Laporta.

Dos textos para lelos

“De todos los problemas que hay en el mundo ahora mismo, probablemente hay dos que, en el momento de escribir esta unidad didáctica, tienen muchas semejanzas con el genocidio nazi (...): son la construcción del muro de la vergüenza en Palestina y el encierro de prisioneros talibanes en la base militar que Estados Unidos tiene en la isla de Cuba, en Guantánamo”. Sostienen tal opinión los profesores de la UAB Joan Pagès y Montserrat Casas, y la esgrimen en Republicans i republicanes als camps de concentració nazis, manual escolar editado por el Ayuntamiento de Barcelona que se repartirá en institutos de secundaria el próximo mes de septiembre.
“Un imbécil, un fascista que se cree parte de una raza superior, algo peor que Hitler”. Así ha calificado Hugo Chávez, presidente de Venezuela, a José María Aznar a raíz de una conversación mantenida años ha entre ambos en la que el segundo presuntamente manifestó que Haití y los países africanos habían perdido “el tren de la victoria y están condenados a desaparecer”.
Ante todo ello, lamentar tan pobre capacidad comparativa. Y es que relacionar la Alemania nazi con el sionismo, con los Estados Unidos neocon o con el presidente de la FAES equivale a comparar al Real Madrid de las cinco copas de Europa con el Alcoyano: por mucha voluntad que los segundos términos le pongan, vamos, que ni por asomo.
Un poquito de por favor, señores. El genocidio nazi sólo tiene parangón (e incluso superación) en el genocidio estalinista. Y, mal que le pese, José María Aznar no llega a la suela de las botas de Adolf Hitler (sus palabras eran si acaso darwinistas, además).
Evitemos que nuestros alumnos piensen que Auschwitz fue una prisión donde cuatro judíos murieron por el exceso de celo de sus interrogadores y donde siete más fueron obligados a desnudarse y a simular prácticas sexuales (a cada infamia el valor que le corresponde, ni más ni menos).
Y, sobre todo, intentemos que nuestro ex presidente no pase a la posteridad con un mérito mayor que el derivado estrictamente de su rabiosa mediocridad.

Qué infútbol es el justo...

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miércoles, mayo 18, 2005

Héroes, heroínas y bichos peludos

10-Jar Jar Binks – El personaje más odiado de la saga también tiene sus incondicionales. En palabras de Lord Vallbarbas: “Jar Jar es un símbolo de los que quieren hacer bien las cosas y, pese a su empeño y buena voluntad, la cagan”.
9-R2D2 – Jamás entendimos ni papa de cuanto decía, pero se comportó como un campeón en su rol de copiloto de dos generaciones de Skywalker.
8-Chewbacca – La mascota de la primera trilogía esconde bajo su peluda austeridad a todo un cachondo (¿cómo si no iba a ser compañero de Han Solo?). Let’s wookie!
7-C3PO – En más de seis millones de formas de comunicación es capaz de darnos la vara este androide con cierta propensión a acabar despedazado.
6-Princesa Leia – Más allá de la doble ensaimada capilar, encomiable su capacidad para dejarse de tonterías y empuñar como está mandado una pistola láser. Además, se cargó a Jabba el Hut con una práctica erótica bastante popular en Australia.
5-Lando Calrissian – El único actor de color de la trilogía inicial traicionaba a Han Solo con alevosía y nubosidad, señal de que a Lucas le trae al pairo lo políticamente correcto.
4-Han Solo – El Michael Schumacher del hiperespacio siempre tiene un comentario sarcástico en los labios para rebajar los subidones místicos de su amigo Luke. Eso sí, lo carbonizaban tanto en El Imperio Contraataca que se tiró todo El Retorno del Jedi sonriendo como un gilipollas.
3-Obi Wan Kenobi – El Maestro que todos quisimos siempre tener. El penúltimo Caballero Jedi. También el tipo que dejó que Anakin se le subiera a las barbas. Pero, en cualquier caso, el enunciador de una de las más grandes líneas de diálogo de todos los tiempos: “Que la Fuerza te acompañe”.
2-Yoda – Verde en sosias de Jordi Pujol es (maltratada jamás la sintaxis estuvo tanto). Exiliado en el planeta Dagoba desde el advenimiento del Imperio, aprovecha la visita de Luke para impartir dos lecciones de Jedismo y, a continuación, palmar. Es de lejos el mejor actor de El Ataque de los Clones.
1-Luke Skywalker – De granjero en Tatooine a principal representante de la estirpe Jedi pasa el caminante de los cielos, un muchacho rubiales y apocado que habría de convertirse en el gran referente heroico de toda una generación. Con él lo aprendimos (casi) todo. Por de pronto, que los padres pueden ser unos cabrones pero, en el fondo, nos quieren.

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(No tiene entidad dramática para ingresar en el Top 10, pero a ver quién le discute a Amidala el derecho a mostrarse de cuerpo presente… -¡gracias, George!)

martes, mayo 17, 2005

Los más peores de la galaxia

10-Darth Tyranus, aka Conde Dooku – Gracias a él supimos de las habilidades de Yoda, Nadia verde la Comaneci, con una espada láser.
9-Jabba el Hutt – Un turbador parecido con Néstor Luján y, sobre todo, una comprensible afición a las princesas ligeritas de ropa. (Literalmente) inmenso.
8-Grand Moff Tarkin – Su gesto de burócrata nazi escondía una difícil elección: ser acogotado por el padre o saltar por los aires gracias a la puntería del hijo.
7-Guardia del Emperador – Su uniforme burdeos fue lo más in de El Retorno del Jedi (la boa de pelo de ewok no era aún políticamente correcta).
6-Tropas de Asalto – Los famosos clones. Omnipresentes y, a ratos, entrañablemente patosos.
5-Moradores de las Arenas – De mala leche más que comprensible (no sólo viven en el desierto sino que deben aguantar el calor de dos soles), fueron responsables del primer gran flirteo de Anakin con el lado oscuro de la fuerza.
4-Darth Sidious, aka Emperador, aka Senador Palpatine – Ideólogo en la sombra de todo el mal rollo de la saga. De ahí sus ojos perpetuamente inyectados en sangre.
3-Darth Maul – Su ferocidad era terriblemente desaprovechada en La Amenaza Fantasma. Eso sí, tenía la espada más larga (por bicéfala) que la de Liam Nelson. Y ya es decir.
2-Boba Fett – El cazarrecompensas menos dicharachero del Imperio tenía a Han Solo entre ceja y ceja a raíz, luego lo supimos, de un trauma infantil relacionado con la mala cabeza de su padre. Dentro de unos 978 años el Sarlac habrá acabado de digerirlo.
1-Darth Vader, aka Anakin Skywalker – Respira como un asmático y, bajo el casco, esconde a un tipo más quemado que Han Solo tras dos semanas sin bajar del Halcón Milenario. Es una especie de padre de Hamlet en versión gore-ciberpunk. Y nadie, ni siquiera Clint Eastwood en plan sargento de marines, nos ha impuesto tanto en la sala de cine. No sólo es el Gran Villano: además, es de lejos lo mejor de la saga.

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Necesidad de lo femenino

O cuando Alfred Polgar se dejó tentar por el lado oscuro…
“La misión de la mujer consiste en garantizar al hombre el desarrollo y el perfeccionamiento de capacidades absolutamente necesarias para vivir: la brutalidad, la crueldad despiadada, la imperturbabilidad para pisar cadáveres. En el amor, el hombre aprende a reconocer la necesidad moral de la mentira funcional, el fundamento ético de la infamia y la honesta costumbre del perjurio. Las mujeres vuelven elástico nuestro cerebro, de manera que pueda dar por justo lo injusto sin riesgo de explotar.”
Motivos (La vida en minúscula, Acantilado, 2005)

domingo, mayo 15, 2005

Disquisición dominguero-celebratoria

Eran tiempos de El Libro Gordo de Petete, me temo, y yo estaba fascinado con todas aquellas ramificaciones del saber más o menos antiguo, más o menos anecdótico. Debí aprenderme de memoria las siete maravillas del mundo clásico. No me pidas que las enumere ahora, lector crepuscular: los jardines colgantes de Babilonia, las pirámides de Egipto... Como que casi me quedo ahí. Confesaré si acaso que mi favorita era el Coloso de Rodas, estatua monumental cuyas piernas abiertas a lo Solo para tus ojos enmarcaban la entrada al puerto de la ciudad griega, obra siglos ha descabalgada por un terremoto y que hoy duerme el sueño de los justos en los abismos mediterráneos. A trozos, se entiende.
Las siete maravillas, los diez mandamientos, los siete pecados capitales... Son las únicas listas con las que puedo comulgar, una tradición milenaria les proporciona aquellas tres cualidades a las que según mi absolutista parecer toda lista debería aspirar: la objetividad, la exhaustividad y la universalidad.
Estos últimos días, no obstante, la proliferación de blogs entre mis conocidos o entre los conocidos de mis conocidos me enfrenta a un curioso fenómeno de confluencia a vueltas con el arte de la catalogación numerada (recordemos que ejerzo el periodismo: dos coincidencias ya marcan tendencia). Primero fue Carolink quien, en un post del 11 de mayo, señalaba el top 5 de canciones con (sobre, desde, hacia, según) las que gustaría de bailar en vertical y/o horizontal, las interpretaciones divergen. Cuatro jornadas más tarde, posiblemente ignorante del texto anterior, la cangurita Camallonga comenta el libro 31 canciones de Nick Hornby mientras en cierto modo critica la costumbre adolescente, tan bien tratada por el escritor en Alta fidelidad, de elaborar tales clasificaciones.
Será que la música es uno de los escasos apartados en los que aún nos podemos pretender absolutos.
Será que, fieles a nuestro carácter posmoderno, somos ya capaces de relativizar cuanto nos echen. La subjetividad al poder o para-eso-tengo-un-blog,-¿no?
Como ante las celebraciones populares, experimento sentimientos encontrados. Desconfío de cualquier lista que me tenga por elaborador, pero disfruto sobremanera leyendo las ajenas. Soy incapaz de sumarme al jolgorio general, huyo de la turba, pero me descubro encantado como observador catódico de la felicidad de miles.
Anoche, mientras media Barcelona celebraba el título liguero, yo me metía en la cama a soñar bocinazos (fue un trabajo sucio, pero alguien tenía que hacerlo).
Así las cosas, comentado todo lo anterior, emprendo esta tarde de domingo ansioso por pontificar, con hambre de auto-contradicción. Y desde aquí lanzo a la eternidad cibernética, en orden de importancia ascendente, mi top 5 vital de episodios de intensa felicidad deportiva.
5- Liga 1984-85. Me entero de la victoria de Valladolid (con el penalty detenido por Urruti como clímax) al salir del cine Atenas, donde acababa de visionar Los Cazafantasmas.
4- Copa de Europa de Basket. Llamo a mi hermano a Londres para confirmar la nacionalidad de Bodiroga: jamás un serbio me hizo tan feliz...
3- 20 de mayo de 1992: ¿hace falta decir más? Desde luego que no, pero añadiré dos palabras: Wembley. Koeman.
2- Segunda liga de Cruyff, obtenida después de que el Tenerife le remontara un 0-2 al Real Madrid.
1- Tornados campeón de las 24 horas de fútbol-sala de La Palma de Cervelló con un servidor haciendo las veces de entrenador-jugador.
Constato, por último, que hoy mi hermana Jana es yo hace veinte años. Su primera liga de verdad (tenía 9 años cuando la última de Van Gaal, no fanatizaba aún). Mi felicidad es básicamente la suya.

Evolución

A veces nos convertimos en aquello que más odiamos. A veces simplemente no podemos dejar de ser lo que somos.
De El País del domingo 15 de mayo de 2005: “Jesús Parejo (39 años), uno de los ocho hijos de Ana Orantes, fue detenido ayer en Santa Fe (Granada) por presuntos malos tratos a su compañera sentimental, que tuvo que ser atendida de contusiones en la cabeza, según fuentes de la Guardia Civil. El padre del agresor, José Parejo, roció de gasolina y quemó viva a su mujer, Ana Orantes, en diciembre de 1997, días después de que ella contara en televisión 40 años de vejaciones y golpes”.

sábado, mayo 14, 2005

Dignidad

Es cuanto transmiten hasta la fecha las reacciones de la comunidad de deportados y familiares de deportados a los campos nazis ante el desenmascaramiento de Enric Marco. Ejemplo de ello es la Carta abierta a la hija de Enric Marco que firma Llibert Tarragó en la edición de Catalunya de El País de hoy. Señal, quizá, de que el horror absoluto limita bastante la capacidad de demagogia. Invita a hablar desde la cordura. Obliga a tener siempre en cuenta el dolor, propio y ajeno.
(Por cierto que, en la misma página, Pilar Rahola se arroga el derecho a sentirse indignada en una de sus habituales muestras de exhibicionismo periodístico: a su lado, las palabras de Tarragó lucen doblemente).